viernes, 11 de noviembre de 2016

Decime qué se siente

ALGUIEN SE APIADA DE MESSI. Neymar Jr. abraza a su compañero en el Barça
La Selección Argentina de Fútbol cayó 0-3 con Brasil dejando una pálida imagen.

Contra Brasil, el equipo argentino empezó plantándose rápidamente en el campo rival como intentando imponer condiciones. Los dirigidos por Tité supieron resistir y ahogando a Messi hasta que Philippe Coutinho abrió el marcador con preciso disparo que hizo estéril el vuelo de Romero.

En situaciones como esas es cuando deben aflorar las reservas anímicas para reponerse al golpe... pero no es el caso de Argentina, cada vez más endeble y más temeroso a perder. Todo el equipo quedó noqueado por el primer gol y no se repuso más hasta el piadoso pitazo final del árbitro chileno.

La verdeamarelha dista mucho aún de las mejores versiones que supo tener en otros años pero, a base de orden y actitud, triunfó claramente. Estaban a otra velocidad. Si ellos se lo hubieran propuesto, la diferencia en el tanteador podría haber sido aún superior pero el exceso de confianza les impidió anotarse con una goleada inédita.

Lionel Messi es el mejor futbolista del mundo desde hacen años pero, a pesar de su tosudez, en la Argentina no se sabe cuidarlo. Anoche, el 10 tuvo que retroceder unos 60 metros para recibir el balón pero, cuando quería encabezar un ataque, era rápidamente rodeado por camisetas amarillas ante la alarmante pasmosidad de sus propios compañeros. Messi no puede gambetear a cuatro o cinco rivales, tirar el centro y cabecearlo. Así, seguimos dilapidando los mejores años de la carrera del jugador del Barcelona porque no solo debe jugar contra los circunstanciales rivales sino también contra sus mismísimos compañeros de equipo.

Edgardo Bauza no parece estar a la altura de al dirección técnica porque no sabe transmitir una identidad de juego. Peor aún, resulta alarmante la falta de autocrítica del seleccionador, lo cual no deja espacio para esperanzarnos en un resurgir de la Selección. Más allá de sus declaraciones desafiantes antes el periodismo, el rosarino no demuestra tener la valentía y la capacidad necesarias para conducir al plantel y cae en la complacencia. Sabemos que llegó a ser el D.T. de la selección argentino por obra del azar y porque, básicamente, los que están más capacitados ya habían rechazado el ofrecimiento de la A.F.A. para suceder al Tata Martino.

Martino dejó la dirección técnica del equipo nacional luego de otro subcampeonato en la Copa América y estando en el tercer puesto de la eliminatoria continental. Asumió Bauza y, más allá de aquel milagroso 1-0 contra Uruguay en el debut, la Argentina fue de mal en peor: dos empates ante Venezuela y Perú, derrota como local ante Paraguay (primer triunfo guaraní en estas tierras) y la lapidaria propinada por Brasil. Hoy, Argentina está en el sexto puesto, ni siquiera entrando al hipotético repechaje para acceder a Rusia 2018.

Jugadores como Sergio Agüero, Ángel Di María, Gonzalo Higuaín, Sergio Romero, Lucas Biglia, Ezequiel Lavezzi, Pablo Zavaleta ya cumplieron un ciclo y no deberían volver a ser convocados. Tal vez Javier Mascherano también pueda ser incluido en esa lista de prescindibles. El ex entrenador de San Lorenzo y Central no ha tenido el coraje para hacer cirugía profunda en este plantel que, en gran parte, lleva largos años. Jugando así y con estos jugadores, la clasificación al Mundial será una quimera.

ES UN AFAno. Le pegamos a Bauza pero la dirigencia de la
 A.F.A. es la principal responsable.
Los hinchas argentinos podemos estar enojados con el DT y sus jugadores pero no hay que olvidar la gran responsabilidad que les cabe a los dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino. El desempeño del combinado nacional fue una triste e indignante metáfora de lo que es la A.F.A.: un caos, un circo.

Murió Julio Grondona pero son otros delincuentes los que manejan al fútbol en la Argentina.

El fútbol argentino sigue a la deriva de la mano de la "comisión normalizadora" y nadie parece tener ganas de encabezar una revolución que traiga dignidad y grandeza para el deporte más hermoso de todos. Los campeonatos de la A.F.A. son impresentables, no se cuidan las divisiones inferiores ni las selecciones juveniles, mientras los intermediarios y barras bravas se hacen un festín. Es que, así como están las cosas, el fútbol sigue siendo tan solo un negocio millonario para un puñado de oportunistas sin escrúpulos a los que nada les importa. Aún así, pretendemos que Messi nos salve.

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