lunes, 31 de octubre de 2016

El último Rey de San Juan - El relato del Periodismo local (Parte I)

“Amo el periodismo por esto. Temo al periodismo por esto. ¿Qué otro oficio permite a uno vivir la historia en el instante mismo de su devenir y también ser un testimonio directo? El periodismo es un privilegio extraordinario y terrible; no es raro, si se es consciente, debatirse en mil complejos de ineptitud. No es raro, cuando me encuentro ante un acontecimiento o un encuentro importante, que sienta como una angustia, el miedo de no tener bastantes ojos, bastante oídos y bastante cerebro para ver y oír y comprender, como una carcoma infiltrada en la madera de la historia” 
Oriana Fallaci

En este oficio constante que es el periodismo, uno vive y ve la cosas cotidianas con otra perspectiva. Permanentemente atentos a analizar, a pensar, a razonar, para después decir, como decía Chesterton, que es la razón final.

Jamás nos podemos desprender de ello. Después cada uno ve cómo lo utiliza y sus relatos a que responden. A la propia conciencia y pensamiento, al editorial empresario, a lo que le conviene personalmente, o como algunos, tratar de ser lo suficientemente ambiguo como para quedar bien con varios patrones.

Aún con sus defectos, lo peor es el silencio. Este no decir, este silenciar, es la cachiporra democrática, en eso se diferencia con la dictadura.

Y en este pensar, uno siempre vuelve a girar como una rueda viva, en lo mismo: ¿Cómo un país rico en alimentos, pampa, cordillera, mar, minerales, bellezas naturales, puede haber tanta desigualdad, cómo puede haber hambre, cómo puede faltar Justicia, Educación, Salud Pública?

La respuesta es la misma: La corrupción. La que comienza a corroer a la sociedad hasta hacer una vivaz militancia de los que gobiernan, porque mientras andemos bien, bueno, roba pero hace.

Mentira.

Hagamos un simple ejercicio de memoria. El feudo es la consagración de la corrupción en su máximo esplendor. Gobiernan unas familias, para que los cientos de miles de sus habitantes se deslomen para ellos y vivan una vida estancada para llegar a la indigna jubilación. Los señores feudales, al fin, ya serán ricos ellos y sus familias y “socios”. La Catamarca de los Saadi, la Santiago del Estero de los Juárez, la Formosa de Insfrán, la Tucumán de Alperovich, la Santa Cruz de los Kirchner, la San Juan de los Gioja. Todas provincias, que finalmente terminan en el atraso y el estancamiento. Un atraso económico y moral, donde la democracia y las instituciones son avasalladas y controladas de manera que giremos a un estado sin las mínimas libertades.

Una democracia sin República.

En San Juan es una costumbre colocar familiares y amigos en puestos de trabajo. Lo han hecho todos los gobiernos. ¿Cuántos Gioja, cuantos Lima o sus parientes terminaron conchabados en el Estado? Lo hacen necesariamente porque ellos se consideran el Estado.

Y no solo en los tres poderes. Históricamente.

Solo relean la lista de empresas que publico DIARIOLIBRE.INFO en el escándalo del IPV, hijos y entenados.

Si hasta se quedaron con acciones del Banco San Juan algunos de los empresarios estos.

¿Y quien paga estos costos. Quien paga los destrozos que hace un inepto portador de apellido, o un acomodado de los que mandan.?

El pueblo, que termina perdiendo toda esperanza y avanza como puede con la inercia de la vida misma.

Y todos callados. Los que le conviene estarlo y los que por oficio deberían decir y no dicen o lo que es peor mienten, desdibujan, distraen.


Andate a vivir a la provincia de Gioja

Y todo vuelve como un boomerang. Porque se puede mentir hasta las orillas de la verdad.

Una mañana, caminando por Libertador, frente al Parque de Mayo, me encontré con dos periodistas de la nueva camada. Pero no movileros eternos. Estos eran periodistas en ascenso, en gráfica, en radio.

Tomaban café y se quejaban de que tenían que tener tres trabajos para poder vivir, que no veían a sus pequeños hijos porque para “parar la olla”, estaban todo el día trabajando, que no había crédito y lo peor “este es el único gobierno que no les da vivienda a los periodistas”.

Yo, que en ese momento era un desocupado forzado, les dije: “Muchachos tengo la solución para ustedes”. Así y ¿cual es?, me respondieron con sorna. “Váyanse a vivir a la Provincia de Gioja, o mejor dicho a la Provincia que ustedes cuentan a todos los sanjuaninos en la radio, televisión y los diarios que es San Juan, la que está linda”.

Se quedaron como si hubieran visto a Mandinga y me fui, con mis ganas de gritar y no poder, igual que ellos, con la diferencia que ellos cobraban su silencio. Yo no.

Hoy que todo lo que veníamos diciendo de la minería se va cumpliendo, cosa que lamento y mucho, sus voraces y fanáticos defensores “profesionales” que pensaban que Barrick les iba a salvar la vida, siguen remándola, secos y enchastrados. La mentira era para todos. La diferencia es que algunos se convencieron de sus propias mentiras.

Cuando asume el nuevo Gobierno nacional, y mucha gente tenía sus esperanzas, o sus hartazgos o alguna mínima ilusión y empiezan a salir a la luz la inconcebible corrupción que vivimos, cuando algunos soñaban con que empezamos a cambiar, aparece el Presidente sacándole las retenciones, exiguas, irrisorias y desfalcadoras a las multinacionales mineras, al tiempo que metía unos tarifazos que eran un balazo en el pecho de la clase media.

¿Pero cómo, los tarifazos eran necesario por los despropósitos que hicieron en la economía los anteriores y les sacamos los impuestos a los más ricos que son multimillonarias empresas multinacionales y se los aumentamos a los empobrecidos argentinos?


Está complicado el periodismo

Los grupos periodísticos más grandes y también los medianos, se ocuparon de “armar” un relato a la sanjuanina. Pero como siempre pasa, al llevar adelante el “relato oficial” hasta el fin se entrega el alma.

Esto no es gratis, y entonces piensan, igual que los políticos feudales, que sus intereses son superiores y sus cuestiones privadas se arreglan desde el Estado que debería estar para ayudar a muchos y no solo a ellos. Eso es manipulación del periodismo.

Hace poco en un editorial, un periodista escribió, a partir de la confirmación del alejamiento del doctor Balaguer de la Corte local, que la actual “era la peor Corte de la historia de San Juan”.

¿La peor Corte? ¿Lo dice en serio el editorial? ¿Desde dónde lo dice?

O desde allí acaso pone en duda los conocimientos de derecho de los actuales cortistas.

Desconoce el autor de la nota que hubo una Corte en San Juan donde se llegó a dudar que uno de sus integrantes fueses abogado. Si, como muchos periodistas desconocen no ya de la historia de San Juan sino de la historia reciente, lo que es grave en un periodista.

¿O se olvidan que echaron una corte a patadas en plena democracia?

Le diría al repentino editorialista que busque en la historia reciente de San Juan en democracia por el llamado caso de las “Chilindrinas”, cuando corrieron a Graffigna Latino y al doctor Aguiar poco menos que a empellones. Si, debemos decir en forma inmediata, que el cuerpo judicial responde a intereses. ¿Quién nombra a los jueces y fiscales? Los políticos. O se olvidan de aquella vez que entre jueces y fiscales nombraron 23 miembros nuevos, durante el gobierno de Escobar, en un acuerdo partidario del Bloquismo y el peronismo piloteado por Gioja, Bravo, Rizo y compañía.

Y en el “paquetito” venía Marún de Sovelbio y en los paquetes políticos venía Macchi, entro otros tantos, ambos alejados por delitos de corrupción, para favorecer intereses personales que terminaron pagando todos los sanjuaninos.

Y ahora habrá que preguntarse ¿Y la gente o mejor dicho los judiciables, que tenían litigios en esos juzgados, y fueron perjudicados, o les cajonearon las causas y después se enteran que quienes los perjudicaron eran jueces corruptos, que hacen?”.

Causas que llevan decenas, veintenas de años y que los distintos jueces sustitutos de esos malos jueces, por el enorme fangal provocado, aún ni siquiera ven o revisan esas causas.


Los dueños del relato

Pero los dueños del relato, son los dueños del Poder político y económico.

Los otros, los que callaron lo que tenían que decir, son solo relatores conchabados.

Y hoy perimidos sus atributos, como las meretrices veteranas, no pueden elegir y agarran lo que pueden.

Pero los dueños del relato, siguieron adelante cumpliendo con su interés político que es engrandecerse a ellos mismos, sus parientes, sus empresas amigas, etc.

Debemos reconocer, eso sí, que algunos tuvieron la amabilidad de interesarse tan poco por los ciudadanos y por San Juan, que finalmente nos beneficiaron con su falta de interés por los asuntos públicos, haciendo pomposos cruces cordilleranos o ferias y remates de caballos peruanos.

Total, siempre paga el pueblo.

Por último en el horizonte de esta nota aún me queda la esperanza, que comparto con ustedes, en aquello que decía Lincoln: “"Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo”.

Ahora se empieza a escribir otra historia. Recuérdenlo.

enviado por Alejandro Chighizola 
(Periodista)
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