miércoles, 16 de diciembre de 2015

¿Justicia por decreto?

MACRI BAILA. Las promesas de institucionalidad tambalean a pocos días de la asunción.
El flamante Presidente Mauricio Macri firmó un decreto para nombrar en comisión dos jueces en la Corte Suprema de la Nación.

El presidente argentino se amparó en una atribución que la Constitución Nacional le confiere a través del artículo 99, inciso 19 que establece: "llenar vacantes de los empleos que requieran el acuerdo del Senado y que ocurran durante su receso, por medio de nombramientos en comisión que expirarán al fin de la próxima legislatura".

Los elegidos por el primer mandatario son Horacio Rosatti y Carlos Rosenkranz, ambos reconocidos juristas. Desde la Casa Rosada se tuvo en cuenta que, luego de la reciente renuncia de Carlos Fayt, la Corte Suprema de la Nación no podía funcionar con solo tres miembros por lo que Macri determinó la urgente necesidad de nombrar a Rosatti y Rosenkranz para cubrir las vacantes producidas por las salidas de Fayt y del polémico Eugenio Zaffaroni. Los cargos son provisorios, tienen vigencia hasta Noviembre de 2016 y pueden ser revisados por el Congreso Nacional a partir del inicio del periodo de sesiones ordinarias que tendrá lugar el próximo 1 de marzo.

Es importante destacar que estas designaciones fueron bien recibidas en la Corte Suprema. Desde el mismo frente Cambiemos se encargaron de asegurar que estas designaciones responden a un pedido expreso que Mauricio Macri recibió de Ricardo Lorenzetti, Presidente de la Corte.

La Vicepresidente Gabriela Michetti argumentó tajante "Todos sabemos que la Corte no puede funcionar con tres miembros, si hay un desacuerdo. No es verdad que Macri esté eludiendo el Parlamento. Todo esto entra en discusión cuando comience el trabajo de sesiones ordinarias en el Senado de la Nación. Estos jueces serán miembros definitivos de la Corte sólo si el Parlamento así lo decide".

CLARÍN, A LO 678. EL periodista "independiente" Marcelo Longobardi es
una de las puntas de lanza del "gran diario argentino" para salir a defender a Macri.
Esta disposición del titular del Ejectuvo Nacional desató una gran polémica en la escena política nacional.

Como era de esperarse, las críticas más duras provinieron desde la militancia kirchnerista, algunos con más fundamentos que otros. Llama la atención que, después del pasado 10 de diciembre, la monada K recordó que en un país democrático existen las instituciones e investiduras a las cuales se les debe respeto. Eso sí, olvidan rápidamente el concepto de democracia cuando salen a defender a capa y espada regímenes como el de los hermanos Castro en Cuba o el escandaloso despotismo de Nicolás Maduro y del fallecido Hugo Chávez.

De todas maneras, el nuevo gobierno no está solo en este inicio de mandato ya que cuenta con el nada despreciable apoyo de los poderosos diarios Clarín y La Nación. Tal como sucedió en la Presidencia de Néstor Kirchner y en los primeros meses de Cristina Fernández en la Casa Rosada, los grandes multimedios parecen decididos a cubrirles las espaldas a Macri. Desde allí se han publicado varios artículos que se esmeran en justificar a Macri... mientras a esa gente le convenga, seguirán siendo una suerte de 678 del macrismo.
 
Esta medida de Macri no resulta absolutamente incuestionable. Basta releer opiniones de distintos constitucionalistas para corroborar que no hay unanimidad acerca de la constitucionalidad de esos nombramientos.

SANZ, A LO ANÍBAL FERNÁNDEZ. El dirigente radical salió
rápidamente a defender a su ¿ex? socio político.
Pero supongamos que está todo enmarcado dentro de la Ley... cabe entonces preguntarse:

- es de un demócrata designar a dedo a dos miembros de la Corte Suprema de la Nación, aunque sea "precariamente"?,

- ¿es sano para nuestro sistema republicano que un Presidente tenga una injerencia semejante en el Poder Judicial?...

- ¿Qué estarían diciendo los columnistas del Canal TN si Cristina Fernández hubiera nombrado por decreto al impresentable Roberto Carlés?

Los argentinos estamos acostumbrados a mirar nuestro presente y nuestra propia historia con distintas varas. Pareciera que opinamos y juzgamos sobre hechos y personajes sin intentar desapasionar nuestro análisis. Nos dominan los prejuicios, más que las ideas. Por ejemplo: si determinado militar asesina opositores y asalta el poder constitucional, se le dice dictador y genocida... pero si un Fidel Castro procede con el mismo cinismo y terror, le decimos "idealista" y hablamos de un "gobierno revolucionario".

En la medida en que analicemos la realidad sin desatarnos un poquito de creencias y de prejuicios, estaremos hundidos un sordo debate que no hará más que enardecer estériles antagonismos. Necesitamos madurar como nación. 
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