lunes, 16 de noviembre de 2015

Naranjas y amarillos

BÉSAME MUCHO. Un beso (guionado) de Macri a su esposa sorprendióa todos
Que haya habido un debate entre candidatos presidenciales en la Argentina constituyó un hecho inédito y saludable para nuestra democracia.

Daniel Osvaldo Scioli y Mauricio Macri accedieron a la propuesta de "Argentina Debate" y se presentaron en la Facultad de Derecho de la U.B.A. para mostrarse ante el país con sus propuestas.

El debate careció de profundidad, apenas se limitó a chicanas cruzadas y escasos de pronunciamientos concretos. Tal vez abundaron chicanas y faltaron propuestas concretas.

El tiempo que la organización concedió a los candidatos resultó muy corto y terminó jugando en contra para quienes esperábamos definiciones más contundentes. Scioli y Macri nos dijeron que quieren una mejor Argentina, con más salud, más educación, más seguridad... todo muy lindo, sí, pero el cómo para alcanzar esa panacea no quedó muy claro.

Ambos candidatos evitaron espontaneidad para mostrarse fieles al guión que sus asesores les preparan. Ambos candidatos intentaron llevar el debate hacia donde les convenía y ambos eludieron las cuestiones que les incomodan. El tan esperado debate se tornó, entonces, previsible.

Scioli se mostró serio, quizás en el fondo estaba incómodo de tener que presentarse en un debate del que hacen unas pocas semanas se mostró tan crítico y escéptico. Pero la realidad lo golpeó duramente el pasado 25 de octubre y tuvo que salir al ataque para procurar remontar la intención de voto que hoy le asoma como desfavorable. El candidato oficialista fue más que obvio: más centrado en ser agresivo desde el primer minuto con Macri, que en buscar seducir con un plan de gobierno.

“Daniel, sos la continuidad. Vos elegiste estar con Zannini, con Aníbal Fernández, con Milagros Sala, con Máximo… Nosotros somos el cambio”, lanzó duramente Macri contra el candidato kirchnerista. 

"Este gobierno termina el 10 de diciembre no insistas con preguntar sobre el pasado", esgrimía sin ponerse colorado Daniel Scioli para esquivar preguntas incómodas sobre el actual Gobierno de Cristina Fernández, argumentando livianamente que solo quiere discutir "el futuro" (?)... Otra incomodidad que Scioli nos muestra es que no sabe hasta donde despegarse del kirchnerismo.

El gobernador bonaerense no quiere que se "mire al pasado" pero, como buen peronista que es, miró el pasado del líder del PRO para recriminarle una y otra vez por su no apoyo a leyes emblemáticas como la recuperación de YPF y la estatización de los fondos que administraban las AFJP's. Así, el actual gobernador de Buenos Aires usó la clásica estrategia del peronismo: revolver el pasado del contrincante pero sin hacerse cargo del propio.

Por su parte, Macri ensayó una postura descontracturada y quiso mostrarse más relajado (y soberbio), dando señales de que ya se siente ganador. El jefe de Gobierno de Buenos Aires quiso transmitir optimismo en todo momento aunque se esmeró en esconder su plan económico y alguna que otra medida impopular que debe tener en carpeta para implementar a partir del próximo 10 de diciembre.

El ex Presidente de Boca Juniors prometió una justicia que trabaje en "tiempo real", que sea capaz inclusive de juzgar a su hipotética gestión como primer mandatario... aunque no se pronunció sobre los desmanejos de tantos años de kirchnerismo en el poder.  Eso deja no pocas dudas acerca de que Macri tenga la decisión política de investigar a fondo las gestiones presidenciales de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández.
 
Los analistas políticos también quisieron tomar parte intentando instalar quien se supone fue el ganador del debate. Como era de esperarse, la TV Pública aseguró que Scioli fue el "claro ganador", mientras que Canal 13 vio  Macri como el que triunfó.

Un detalle para no pasar por alto fue el altísimo rating que tuvo la transmisión televisiva de este debate... superior, nada menos, que al que tuvo la final Argentina - Alemania de Brasil 2014 y, claro está, muy por encima de las numerosas cadenas nacionales de la Presidente Cristina Elisabet Fernández. 

Más allá de que el debate dejó gusto a poco, es para celebrar que los candidatos presidenciales se hayan prestado a debatir en televisión abierta. No es poco. Ojalá sea el primero de muchos otros debates públicos y abiertos. Lo necesitamos.
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