lunes, 8 de junio de 2015

Agua (bendita) para su molino

UNIDAD BÁSICA "EL VATICANO". La militancia K hoy simpatiza con
Bergoglio y casi que lo presenta como otro admirador más de Néstor
y de Cristina.
Por quinta vez en dos años, el Papa Francisco recibió a la Presidente Cristina Fernández en su Residencia de Santa Marta.

Cristina Elisabet Fernández llegó a El Vaticano encabezando una comitiva oficial de veinte personas, entre los que se destacaron el Canciller Héctor Timerman y los sindicalistas Omar Viviani (taxistas) y Omar Suárez (obreros marítimos).

La primera mandataria argentina arribó a las 17 hs., extrañamente puntual y fue cordialmente recibida por Francisco. Antes de entrar a un salón privado para dialogar, Fernández detuvo al Sumo Pontífice para posar ante los fotógrafos diciéndole "tenemos que sacarnos una foto, porque si no..." (¿?) y, acto seguido, le pidió que extienda su mano con un "la manito, la manito..." para que su compatriota fuera retratado junto a ella en un gesto amistoso.

El encuentro duró aproximadamente una hora y cuarenta y cinco minutos en los que hubo gran hermetismo desde El Vaticano. Al salir de ver al Papa, la Presidente Fernández se mostró exultante y locuaz, aunque no dio demasiadas precisiones sobre la charla; entre otras cosas, declaró “nos gusta mucho hablar de lo regional, de lo global; nos vamos naturalmente hacia eso”, y destacó que los dos creen “en un mundo multipolar” (¡!). Al no conocerse públicamente la versión de Bergoglio sobre este encuentro, no se podrá constatar los dichos de Fernández.

Francisco ya había mandado a decir que no recibiría más a políticos argentinos hasta después de las próximas elecciones generales para evitar que su figura sea usada con fines meramente políticos.  Sin embargo, se dio tiempo para recibir a Cristina Fernández, lo que despertó la ira de la oposición y, por otro lado, las sonrisas socarronas en el Frente para la Victoria.

Elisa Carrió, diputada nacional y precandidata a Presidente de la Nación, siempre tiene algún micrófono de Clarín o de La Nación cerca cuando dsea asumir su papel pretendidametne mesiánico y esta vez no fue la excepción para ser la voz de muchos que explotaron al ver al carismático líder de la Iglesia Católica muy sonriente junto a la Jefe de Estado. Evidentemente enojada por el reciente encuentro, Carrió lanzó "Se lo digo en nombre de muchísimos argentinos creyentes, que hemos estado festejando. Yo lo sabía antes que nadie en la Argentina, que él iba a ser papa (...) ¡No me defraude Francisco, cumpla en no meterse en la política de la Argentina!". Más allá de sus constantes contradicciones, hay que reconocerle la dignidad de Carrió de no haber salido corriendo hacia la Ciudad de El Vaticano para obtener su propia fotografía junto a Francisco.

Está claro que a Cristina Fernández no le interesa Jorge Bergoglio sino que su deseo es mostrarse junto al Papa Francisco, tratando de capitalizar una supuesta cercanía junto a una de las personas más influyentes de todo el mundo. Los argentinos conocimos el desprecio que Néstor Kirchner y Cristina Fernández tenían por el Cardenal Bergoglio; de hecho, no sorprendió que su elección como sucesor de Benedicto XVI cayera muy mal en el seno del kirchnerismo y por eso llovieron acusaciones infundadas sobre quien fuera el primer americano en ser elegido como sucesor de Pedro.

Ahora el deseo de la titular del Ejecutivo Nacional es mostrar al Obispo de Roma como uno más del Frente para la Victoria. De hecho, en pleno giro de sus miradas sobre Francisco, luego de haberlo denunciado por ser funcional a la última Dictadura, no faltaron quienes definieron simpáticamente como "el Papa peronista" (¡¡!!). Tanto repitieron esa afirmación infundada que ya son muchos los que lo creen como cierto, a pesar de que no se conozcan afirmaciones salidas la boca del propio Bergoglio. Pero no les importa, la gente del kirchnerismo se cree con la suficiente autoridad como para reinterpretar la historia y sus protagonistas.

"COMPAÑERO" FRANCISCO. Fernández no quería perderse la oportunidad
de mostrarse nuevamente con Francisco y se apuró para estrechar su mano.
El hiperkirchnerista Página/12 aventura que esta no fue la última reunión entre Francisco y Cristina Fernández como Presidente de la Nación. Tal vez sea así.

A Bergoglio se le podrán criticar varias cosas pero no tiene un pelo de tonto. En todo el mundo son millones los que quieren "apropiarse" de Francisco, son millones los que lo reclaman como propio y, desde ahí, casi que le exigen ciertas conductas. Si el Papa actúa como esperan, lo aplauden y lo contrario sucede cuando él rompe esquemas y prejuicios.

En su tiempo, algo similar pasó con Cristo: al ver los prodigios que realizaba y la gran atracción que ejercía sobre multitudes, muchos lo quisieron manipular para amoldarlo a sus intereses....

Llama la atención cómo el Papa Francisco toma distancia de todo y de todos: su agenda no parece ser digitada ni por propios ni extraños, ni por "progresistas" ni "conservadores". Así, es cuanto menos intrigante saber cuáles son los verdaderos motivos que el Sumo Pontífice tiene para recibir nada menos a esta presidente, con quien poco y nada comparte en materia ideológica y religiosa. Sigue mostrándose como un hábil político, ejerciendo ahora una influencia a nivel global que muchos envidian. Su misión es divina... pero él no deja de ser un hombre de carne y hueso.
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