miércoles, 13 de mayo de 2015

La política argentina es una jodita para Tinelli

LA TIRANÍA DE LA IMAGEN. Como peces en el agua, así se pavonearon
 los precandiatos en la chabacanería marca registrada de Marcelo Tinelli.
Que en la Argentina Marcelo Tinelli sea el único animador televisivo capaz de reunir a tres precandidatos presidenciales no es un detalle menor, sino que nos grafica brutalmente lo que es el nivel de la política de este bendito país.

Se supone que el próximo Presidente de la Nación está entre Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa. Ningún programa político ha podido darse el lujo de juntarlos en un mismo espacio para que nos muestren sus planes de Gobierno... pero Marcelo Tinelli sí que pudo.

¿Y el debate de proyectos de país para cuando? Como sus campañas políticas son tan vacías como sus respectivas definiciones, ya no sorprende que estos tres precandidatos presidenciales se prestaran para formar parte de ese programa tan grotesco y desagradable como popular que es Showmatch. Y si, sus respectivos asesores pueden haberles recomendado asistir al programa que Tinelli conduce porque, quiérase o no, es una magnífica oportunidad para mostrarse ante millones de televidentes. 
 

Desde los años noventa a esta parte, la política argentina se ha ido vaciando de contenido y de debate para dar lugar a la tiranía de la imagen y la frivolidad.

En estos años, los kirchneristas sacan pecho al adjudicarse que, por obra y gracia de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, se ha vuelto a debatir y militar en política. Pero, desde mi modo de ver, en esta "década ganada" no se ha hecho más que enardecer antagonismos y resentimientos clasistas, lo cual ha nublado cualquier intento de debate abierto y respetuoso al disenso.

Uno camina por cualquier ciudad de la Argentina en tiempos de campañas proselitistas y nota que todo se reduce a afiches, blancas sonrisas y algún que otro slogan cursi. Todo está en la imagen. Nadie se toma el trabajo de armar un plan concreto de gobierno, nadie se anima a comprometerse a tomar determinadas medidas en caso de asumir el cargo por el que compite en las urnas ni, mucho menos, nadie tiene el valor de confrontar con otros candidatos en debates abiertos y públicos.

Las campañas electorales se publicitan por ahí con "Fulano 2015", "Mengano 2015"... como si todo se reduciera a vencer en una determinada contienda y ahí todo acabara para el pueblo. Como si después de las elecciones ya no les quedara tiempo para recorrer calles, atender sugerencias y críticas mano a mano ni, menos aún, rendir cuentas de lo actuado en la función pública.

 Con este panorama, no es extraño que el show de Tinelli sea el espacio en el que se pueden sentir más cómodos quienes son los principales candidatos a suceder a Cristina Fernández en la Casa Rosada. A Scioli, Macri y Massa la banalidad les sienta bien. Pobre Argentina.

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