jueves, 31 de julio de 2014

Todo Pasa, todo pasó

La muerte de Julio Humberto Grondona tomó por sorpresa a todo el mundo. Es que, más allá de lo que su persona provocaba, es imposible permanecer indiferentes ante esta noticia.

Lo cierto es que a Don Julio la muerte llegó quizá como él la esperaba: siendo Presidente de la Asociación del Fútbol Argentino y con todo el poder centrado sobre su persona para manejar despóticamente el deporte más popular del Planeta. Como si fuera poco, pudo zafar de ser investigado por desmanejos de la entidad madre del fútbol.

Rápidamente, se conocieron expresiones de consternación a través del periodismo de parte de personalidades no solo del ambiente del fútbol sino también de la política vernácula. Los restos mortales de Grondona tienen una despedida a la altura de un Jefe de Estado. Al menos por estas horas, se cumple aquello de que la muerte hace mejores a las personas y despierta amores hasta en lugares de los más inesperados.

Seguramente, no le faltarán homenajes póstumos a quien pudo permanecer más de tres décadas como dueño de la pelota en Argentina.

De hecho, numerosos programas televisivos hicieron distintos repasos de su gestión al frente de la A.F.A. Según la óptica de varios periodistas, los títulos logrados en el fútbol argentino parecían ser por obra y gracia de la administración de Grondona. La admiración que hoy le retribuyen los periodistas más influyentes no deja de sorprender... aunque no tanto si uno lo analiza con un poco más de frialdad porque ser parte del circo tiene como costo ser de los que besan el célebre anillo de Don Julio.

Pasaron los años, pasaron Presidentes de la Nación y todas las viscicitudes de este país... y Grondona seguía ahí firme en la A.F.A. No tuvo problemas en reunirse con primeros mandatarios, empresarios, personalidades del espectáculo y Papas. El "ferretero" llegó a la vicepresidencia de la F.I.F.A. y supo pasearse por todo el mundo ostentando su poder con total impunidad.

Poco se dice sobre una realidad insoslayable: la A.F.A. embolsó millones de dólares mientras los clubes fueron endeudándose hasta niveles casi insostenibles. En medio de todo, pasaron muchos dirigentes, barras bravas e intermediarios que también adquirieron impunidad a cambio de permanecer dóciles a los dictados de Julio Grondona.

Quien alguna vez fuera Presidente de Independiente de Avellaneda y fundador de Arsenal de Sarandí deja varias cuestiones pendientes. La A.F.A. debería convertirse en un organismo en el que haya pluralidad de voces, mayor transparencia en el manejo de fondos y una lucha sincera contra la violencia. Se hace necesaria una auténtica federalización de la organización del fútbol argentino para que los clubes porteños dejen de tener coronita y se equiparen a cualquier club provincial.

Con la cantidad de voces que hoy se escuchan cantando loas a Grondona hace sospechar que, si bien queda un vacío importante, difícilmente se produzcan cambios tan profundos como necesarios en nuestro fútbol.

lunes, 14 de julio de 2014

La pelota se manchó con la política, otra vez

LA DUEÑA DE LA PELOTA. Fernández se ubicó entre Messi y Sabella.
Pasó otro mundial, un mes en el que la pelota que rodaba en Brasil fue casi la principal obsesión de millones de personas. Una vez más, el fútbol fue lo que nos unió a todos los argentinos y lo que anestesió angustias y dolores.

La campaña del combinado nacional fue despertando ilusiones en el pueblo, las cuales fueron creciendo a con el transcurrir de los partidos. El culmen de la alegría popular fue el ansiado paso a la final, tras vencer a Holanda por penales. Espontáneamente, millones de argentinos salieron a festejar en las plazas de sus ciudades; como no sucede en ninguna fecha patria, miles de banderas flamearon por las calles de nuestro país. Se palpaba en el aire la imperiosa necesidad de festejar, de sentirnos unidos, de emocionarnos. Ninguna movilización partidaria, por más dinero que se gastara, puede igualar la convocatoria del deporte más popular.

Ante este panorama pleno de euforia, la Presidente Cristina Fernández no pudo evitar en la tentación de apropiarse de la mayor pasión de los argentinos. Por empezar, tomó otra vez el dinero de la A.N.Se.S. para que la Televisión Pública monopolizara la transmisión de los partidos mundialistas de la Selección, en el que los argentinos teníamos que soportar las publicidades en la que se mezclaban goles de Messi con los logros de "la década ganada".

Y como los jugadores argentinos fueron enaltecidos por la prensa berreta, la primera mandataria no quería perderse la oportunidad de mostrarse junto a ellos. Fernández se dirigió personalmente al predio que la A.F.A. posee en Ezeiza para saludar a los futbolistas. Fiel a su estilo, tomó el micrófono y se colocó en el centro de la escena, comportándose como una presentadora de televisión (?).

La titular del Ejecutivo Nacional fue abrazando a cada uno de los futbolistas argentinos y luego se deshizo en elogios para con todos ellos. Entre tantas cosas, afirmó “Al principio no daban ni veinte mangos por ustedes, y ustedes le taparon la boca (...) jugaron con garra, pasión, en equipo, dejando lo que uno tiene para lograr los triunfos“, aunque reconoció que no miró ningún partido de la selección argentina durante el mundial (?).

Alejandro Sabella devolvió elogios a la Presidente cuando la parafraseó diciendo "siempre pensamos que el equipo es el otro (...) cada jugador pensó en dar todo por le otro". A su turno, Lionel Messi no pudo disimular su incomodidad en medio de todo ese circo y alcanzó a decir "lo intentamos y lo dimos todo, a pesar de lo de ayer, le dimos una gran alegría a todo el país" (!). Eran varios los futbolistas que se mostraban incómodos.

Cristina Elisabeth Fernández, ni ningún dirigente del kirchnerismo, emitió opinión alguna sobre las masivas protestas en contra del mundial que hubieron en Brasil. El mundial costó alrededor de 10.600 millones de dólares, costo que escandalizó a millones de brasileros que ven como ese dinero no fue destinado a cuestiones mucho más importantes que un campeonato de fútbol. La Presidente Dilma Russeff fue abucheada cada vez que se mostró públicamente pero, como es del "palo", ningún "progre" se animó a cuestionarla. 

LA PATRIA NO ES EL OTRO. La falta de respeto por las libertades de los demás es moneda corriente en esta Argentina.
Luego del encuentro en Ezeiza, el clima festivo de Presidencia de la Nación y la A:F.A. contrastó con los desmanes ocurridos en las adyacencias del emblemático Obelisco de la Ciudad de Buenos Aires. Ahí fue que nos encontramos con la otra cara de "la década ganada", esa que el periodismo militante se esfuerza por tapar: un puñado de energúmenos protagonizó disturbios ante la mirada increíblemente pasiva de la policía allí apostada, nada les importó atentar contra negocios y automovilistas que transitaban por Av. 9 de julio. Corridas, destrozos, robos, pedradas, efectivos policiales heridos. A posteriori, Sergio berni, Secretario de Seguridad de la Nación se limitó a decir "esto fue planificado".

Este es el legado del kirchnerismo y del duhaldismo: falta de respeto a las autoridad y a los derechos de los demás. Legado que, si realmente queremos, nos llevarán largos años para sanarlo.


El periodismo berreta y demagogo

Las transmisiones de los partidos disputados por la Selección Argentina de parte de la TV Pública durante el mundial apelaron al sentimentalismo barato. Nuevamente, se mezclaron goles y política.

Un ejército de "periodistas deportivos" se trasladó a Brasil para seguir de cerca los acontecimientos, en el que se analizaban jugadas y se inventaban polémicas, además de entronizar "la pasión" de los hinchas.

El periodismo argentino fue el que exaltó ese cantito "Brasil, decime que se siente...", hit argento de Brasil 2014. Claro que, aunque no nos guste recordarlo, después del Mundial del '90, Brasil ganó ¡2 mundiales! y fue subcampeón en otro, ganó 4 copas América y 4 copas Confederaciones; ellos nos ganaron las finales de la Copa América en '04 y '07, además de eliminarnos en el '95 y el '99 (como si fuera poco, nos ganaron también la final de la Copa Confederaciones de 2005). Ellos tienen 5 copas del mundo y nosotros 2. Nosotros apenas ganamos dos copas América (1991 y 1993) y una copa Confederaciones, podemos contar dos medallas de oro en Juegos Olímpicos; sigue siendo poquito desde el '90 hasta hoy si tanto nos gusta compararnos con ellos... Hacen años que los argentinos la vemos pasar nomás... pero a "vivos" no nos gana nadie.

Es lamentable ver como un símbolo patrio como la Bandera Nacional fue reducida a ser un mero trapo futbolero y sustituído por la camiseta albiceleste, como una "Selección Nacional" fue confundida con un país y como la letra del Himno Nacional quedó reducida a un primitivo "oh ohhh ohohó ohooooo..."

Volviendo a la TV Pública/ ANSeS, el Gobierno Nacional organizó los "puntos de aliento" en distintas ciudades del país, en las que puso pantallas gigantes para que la gente viera los partidos de Argentina. Allí había un periodista y una cámara de la TV Pública para resaltar la histeria popular.

En cada entretiempo se difundían publicidades que tomaban imágenes de los futbolistas argentinos para usarlas como propaganda política. Así vimos como el talento de Messi se fundía con la reestatización de Y.P.F., como también esos "videochats" entre adolescentes y abuelos que intentaban seducirse mutuamente resaltando "hitos" de "la década ganada".

¿LA DÉCADA GANADA ES UN ORGASMO? La estigmatización de Domanico.
"Quique" se mostrababa como un encendido militante K al resaltar en la publicidad que "el verdadero campeonato lo comenzamos a ganar cuando los que entrenamos toda la vida dejamos de calentar el banco y entramos a comernos la cancha como titulares". Lo cierto es que el abuelito nada decía de la magra calidad de las prestaciones del P.A.M.I., ni del 82% móvil que sistemáticamente el Gobierno se ha negado a pagar a los jubilados.

Una pequeña controversia se vivió cuando se supo que Carlos Alberto Domanico, actor que encarnaba al tierno y kirchnerista "Abuelo Quique", había protagonizado películas pornográficas. El dato lo aportó Lucas Carrasco, ex bloguero K y hoy opositor, en su sitio República Unida de la Soja. En vez de aclarar, el titular de la ANSeS Diego Bossio la oscureció cuando intentó justificar a Dománico delcarando "en algún momento de su vida la pasó mal, en los años 2000, y tuvo que hacer ese tipo de actuaciones". Parece que el antecedente triple X de este actor incomodó al oficialismo y retiró la publicidad una vez que salió a la luz.

Al margen de todo ello, nunca se vio que un Gobierno de turno se apoderara de las televisaciones de partidos de fútbol para "recordarnos" lo bien que hacen su tarea.

La fiesta acabó. Hay que volver a la realidad. Veremos cómo sigue la historia de los "fondos buitre" y cuál será la suerte del Vicepresidente Amado Boudou. Para amenizar, podríamos cantar ahora "Boudou, decime que se siente/ que Lijo te mande a procesar...". Mejor no.

La alegría no fue solo alemana

LA ÑATA CONTRA EL VIDRIO. Pita el árbitro italiano, final del partido y Alemania festeja merecidamente, aunque la tercera copa se nos escapó por poco. Terminó la ilusión argentina y el festejo no fue solo alemán: Brasil lo gozó también.
No hay dudas de que el mundial organizado en Brasil ha sido el mejor de entre las últimas ediciones, ya que pudimos observar grandes partidos en lo que no fueron pocos los combinados que salían decididamente a buscar la victoria desde el minuto cero.

Alemania fue un justo campeón que exhibió un funcionamiento sólido y eficaz. Los teutones no contaron con un futbolista estrella sino con un equipo, el cual se mostró siempre aguerrido y para nada timorato a la hora de enfrentar a selecciones con tradición mundialista. Quedará para el recuerdo aquel 7-1 nada menos que contra Brasil en semifinales, paliza histórica que será siempre recordada al momento de evocar la historia de los mundiales.

Además de Alemania, en esta Copa los equipos que tuvieron pasajes de fútbol de alto vuelo fueron las selecciones de Holanda, Colombia, Costa Rica, Chile y Uruguay. La que fue una gran decepción fue la Selección de España, la cual quedó rápidamente eliminada de la competición tras ser derrotada 1-5 por Holanda y 0-2 por Chile; sus jugadores llegaron a Brasil faltos de ambición y acaso agotados luego de una larga temporada en sus respectivos clubes.

Lo de Brasil fue una lágrima. Nuestros vecinos organizaron este mundial con la firme esperanza de lograr su sexta copa mundial y, así, redimirse de la dolorosísima derrota en la final del '50 en aquel célebre Maracanazo. Luis Felipe Scolari reasumió la dirección técnica de la verdeamarela, formó un equipo defensivo alrededor de Neymar Jr. y desboradaba optimismo antes de empezar el mundial. Sin embargo, a lo largo del mundial, este equipo estuvo lejos del nivel que históricamente tuvo Brasil y es por ello que no sorprende que no llegara a la final. Fue evidente que sus jugadores no soportaron la presión de tener que ser campeones en su propia tierra. De todas maneras, a la numerosa torcida brasilera le quedó el consuelo de que Argentina no se coronara campeona.

Fue un mundial en el que se destacaron jugadores que no eran considerados como "estrellas". Así, vimos cómo James Rodríguez, el 10 de Colombia y ex Banfield, terminó siendo el goleador del torneo y una de las grandes figuras. Entre quienes sobresalieron a lo largo de la cita mundialista sorprendieron los arqueros Keylor Antonio Navas, de la Selección de Costa Rica, y Francisco Guillermo Ochoa, de México.

En cambio, Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, las dos superestrellas del fúbol mundial, no estuvieron a la altura de las expectativas. El portugués pudo anotar solo un gol pero estuvo muy lejos de su nivel habitual, ya que cargó con una lesión que lo tuvo a maltraer al final de la temporada pasada y tuvo que lidiar con la rusticidad del combinado que lideró. Messi fue de mayor a menor: pudo convertir cuatro tantos y logró destacarse más que nada en la fase inicial, a cuenta gotas contra Suiza y Bélgica y casi desapercibido en semifinales y en la final.

Que el capitán argentino fuera elegido el mejor jugador de Brasil 2014 sorprendió a todos, inclusive a él mismo... La sorpresa es mayor si tenemos en cuenta además que Lionel Messi no figura en el "equipo ideal" que la F.I.F.A. elaboró una vez concluído el mundial, el cual curiosamente sí incluyó a los defensores brasileros David Luiz y Thiago Silva. Cuestiones que solo la F.I.F.A. entiende. Al fin de cuentas, la F.I.F.A. tiene habilidad únicamente para los negocios. A Joseph Blatter y a todo su séquito más le importa mucho más el dinero que embolsan.


Los (eternos) campeones morales 

A los argentinos nos quedaron varias sensaciones como saldo de Brasil 2014. Sorprendió que el quipo de Alejandro Sabella pudiera haber arribado a la final mundialista, la cual resultó ser la quinta en el rico historial de la albiceleste.

EL MILAGRO ARGENTINO. Contra todo pronóstico serio, llegamos
a una nueva final mundialista.
Antes de empezar este mundial cualquier seguidor de la Selección Argentina que estuviera en sus cabales NO podía asegurar que nuestra Selección podía llegar a disputar la final, debido a que el funcionamiento del equipo distaba de ser el ideal para afrontar dignamente.

Para nosotros quedará el debate sobre si nuestra Selección jugó bien o no, durante Brasil 2014. ¿Qué es jugar bien al fútbol? es una pregunta que tiene respuestas disímiles en nuestro pueblo futbolero.

Para muchos argentinos lo único que sirve es ganar (como sea) y es por eso que no nos sorprende que el haber llegado a una final tras 24 años casi nos ciega ciertas realidades.


Podemos elogiar a Sabella porque supo encontrar un buen funcionamiento defensivo en el equipo.
Hubo otro factor decisivo para que la albiceleste llegara al partido final contra Alemania: nos tocó el fixture más accesible que la Argentina tuvo en todos los mundiales que jugó. En la fase inicial tuvimos que lidiar con Bosnia, Irán y Nigeria, sumados a Suiza en octavos de final, los cuales no son combinados que se caracterizan por la jerarquía de sus jugadores. Sin embargo, a todos esos equipos se les ganó ajustadamente. En cuartos nos tocó Bélgica, selección con buenos jugadores aunque en formación. Holanda fue el primer contrincante complicado que se nos cruzó en el camino, al cual no pudimos quebrar en 120 minutos y al que solo le generamos un par de situaciones claras de gol; finalmente, la fortuna estuvo de nuestro lado en los penales para llegar a una nueva final.

El mejor jugador de nuestro equipo resultó ser Javier Mascherano, quien resultó ser el verdadero capitán de la selección argentina. El actual jugador del F.C. Barcelona fue el gran líder del equipo, conmoviendo por su tremendo coraje y motivando constantemente al resto de sus compañeros, además de ser el director técnico dentro del campo de juego.

Contrariamente a lo que muchos deseábamos, Lionel Messi volvió a quedar en deuda. El rosarino no había hecho una gran temporada en el Barcelona, a pesar de haber arañado la liga española y la Copa del Rey. Como nunca había sucedido antes en su trayectoria, la Selección se armó alrededor de él y se atendieron sus pedidos en el armado del equipo: para Julio Grondona y Alejandro Sabella todo pasaba por tener contento a Messi.

Podemos decir también que el equipo mucho no lo ayudó para que él pudiera desplegar toda su categoría. Como se prevía, cada vez que Messi recibía el balón, inmediatamente era rodeado por tres o cuatro rivales que buscaban atosigar cualquier intento. Lamentablemente, Messi volvió a ser objeto de críticas de muchos argentinos, especialmente departe de aquellos que le exija que sea igual a Diego Armando Maradona.

En la previa, todos cuestionábamos las inclusiones de Sergio Romero y de Marcos Rojo pero, durante el mundial, fueron piezas importantes. "Chiquito" lució seguro como nunca lo había logrado antes en el arco de la Selección y fue fundamental en la semifinal ante Holanda con sus atajadas en la definición por penales. De haber sido puteados hasta en arameo, Romero y Rojo pasaron rápidamente a ser los nuevos ídolos del pueblo futbolero.

Fueron también claves las inclusiones de Martín Demichelis y de Lucas Biglia, quienes reemplazaron a Federico Fernández y Fernando Gago. Demichelis entró en la alineación titular recién en cuartos de final y resultó fundamental para sostener la defensa; Biglia se incorporó para colaborar en la recuperación con el gran Mascherano.
 
A pesar de las diferencias en los planteles, el partido final de este mundial estuvo para cualquiera. Alemania lo ganó por su contundencia y por su orden táctico, más allá de algunas dudas en su última línea. Pudo haberlo ganado Argentina de no haber sido por la mala puntería que tuvieron Gonzalo Higuaín y Rodrigo Palacio en las clarísimas oportunidades que tuvieron, además del claro penal que el muy buen arquero Manuel Neuer le cometió a Pipita y que el árbitro ignoró. Pero ya nada sirven los lamentos de lo que pudo ser y no fue.

EN ARGENTINA NO SE CONSIGUE. Terminó el partido, el plantel alemán
 suspende su merecido festejo por unos minutos para formar un pasillo
y aplaudir a su par argentino. En nuestro fútbol escasean estas actitudes
plenas de caballerosidad; otra lección de Alemania.
Para destacar la mesura de Sabella luego de haber perdido la final ante Alemania. El entrenador nacional evitó frases polémicas, excusas y acusaciones al árbitro y se dedicó a agradecer el desempeño de sus jugadores.

Ahora bien, si tomamos a la selección alemana como parámetro, podemos ver no pocas falencias en nuestro fútbol. Este cuerpo técnico que lidera Joachim Löw lleva casi una década trabajando y refundando al fútbol de su país: a la tradicional potencia fisica de los futbolistas alemanes, se les sumó la técnica. A su vez, la Federación Alemana de Fútbol bancó este proyecto durante largos años a pesar de que no se hubieran logrado títulos. Si a ésto le sumamos, la comparación de los niveles y organizaciones que exhiben la Bundesliga y los torneos argentinos, la distancia se torna casi abismal entre el fútbol teutón y el nuestro. Ellos alcanzaron su cuarto título mundial y se convirtieron en los primeros europeos en ser campeones en territorio americano. Lo de Alemania no es casual.

Pasó Brasil 2014 y los desafíos para nuestro fútbol no son pocos. Debemos volver a fortalecer el trabajo en las divisiones inferiores y retomar el camino que sabiamente nos marcó José Pekerman, además de ordenar y potenciar nuestros campeonatos domésticos. La Selección debe dejar de ser un manojo de talentos y arrebatos individuales para pasar a ser EQUIPO... Y que los resultados, sean cuales sean, no nos mareen. La A.F.A. tiene ahora la pelota. 
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