martes, 30 de diciembre de 2014

Bote a Carrió

Elisa María Avelina Carrió no deja de desconcertar cada vez que abre su boca para hablar. Esta vez, en declaraciones a Canal 26, la legisladora nacional aseguró "yo no confío en Macri, soy una estratega (¿¿??)" y agregó "confío en una estrategia que abra la posibilidad republicana (...) después de abril, cuando esté el acuerdo, la sociedad va a poder elegir quién quiere que conduzca".

Nuevamente, la chaqueña aprovechó una nueva entrevista para repartir críticas a diestra y siniestra. Sobre Sergio Massa, dijo sin tapujos "es lo peor del PJ, nadie puede travestirse tanto".

Semejante afirmación suena al menos contradictorio si uno repasa la zigzagueante trayectoria política de Lilita Carrió: surgida de las filas de la U.C.R., armó la "Afirmación para una República Igualitaria" (?) y la abandonó para luego iniciar la "Coalición Cívica", agrupación de la que también se apartó; el panorama se vuelve más confuso si le sumanos las numerosas alianzas netamente electorales y sus respectivos (y no menos escandalosos) rompimientos.

Conociendo su manera de actuar, esa definición respecto a su acercamiento a Macri ya no sorprende tanto. Luego de desairar escandalosamente a sus socios del "Frente Ampio UNEN" (?), Carrió empezó a coquetear mediáticamente con el espacio político que lidera Mauricio Macri. De golpe, pareció olvidar sus innumerables críticas y acusaciones contra el líder del PRO para tejer una increíble alianza electoralista.

Su egocentrismo es tal que habla de si misma como una "estratega", como si ella fuera una suerte de reencarnación de Napoleón Bonaparte. Sin embargo, su pomposa autodefinición contrasta con los resultados de la mayoría de sus perfomances en las urnas, especialmente cuando obtuvo un magro 1,84 % cuando fue candidata a Presidente de la Nación en el 2011.

Quizás el mayor error de Carrió es creer que una persona se convierte en estadista a base de explosivas denuncias mediáticas. Busca afanosamente las cámaras y micrófonos de los principales medios periodísticos de alcance nacional para acusar a quien tenga enfrente y, a la vez, no deja de resaltar su propia honestidad y decencia (!).

Este errático proceder de Carrió no hace más que sembrar dudas sobre su salud mental, sumado al temor de lo que ella sería en caso de llegar a ser alguna vez titular del Ejecutivo Nacional. Esta señora ha dado ya sobradas muestras de su imposiblidad de convivir políticamente con otros dado su marcado autoritarismo. 

Aún así, la impronta de la Sra. Carrió tiene cierta adhesión en la Ciudad de Buenos Aires, aunque casi nula aceptación en el resto del país. Esto se desprende de otro error recurrente en su carrera: sus "estrategias" políticas se circunscriben a lo que acontece en Buenos Aires. Poco le importa de la realidad de las provincias. Su mirada no va más allá de la Avenida General Paz... a lo sumo, llega hasta el conurbano bonaerense.Y sí, todos sabemos que las elecciones generales prácticamente se terminan decidiendo en Buenos Aires debido a su alta densidad poblacional.

En definitiva, el caótico accionar de Elisa Carrió no solo que nunca termina de confundir a la ciudadanía sino que, al provocar más divisiones en la ya dividida oposición, termina siendo funcional a su ¿odiado? kirchnerismo.

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