lunes, 14 de julio de 2014

La pelota se manchó con la política, otra vez

LA DUEÑA DE LA PELOTA. Fernández se ubicó entre Messi y Sabella.
Pasó otro mundial, un mes en el que la pelota que rodaba en Brasil fue casi la principal obsesión de millones de personas. Una vez más, el fútbol fue lo que nos unió a todos los argentinos y lo que anestesió angustias y dolores.

La campaña del combinado nacional fue despertando ilusiones en el pueblo, las cuales fueron creciendo a con el transcurrir de los partidos. El culmen de la alegría popular fue el ansiado paso a la final, tras vencer a Holanda por penales. Espontáneamente, millones de argentinos salieron a festejar en las plazas de sus ciudades; como no sucede en ninguna fecha patria, miles de banderas flamearon por las calles de nuestro país. Se palpaba en el aire la imperiosa necesidad de festejar, de sentirnos unidos, de emocionarnos. Ninguna movilización partidaria, por más dinero que se gastara, puede igualar la convocatoria del deporte más popular.

Ante este panorama pleno de euforia, la Presidente Cristina Fernández no pudo evitar en la tentación de apropiarse de la mayor pasión de los argentinos. Por empezar, tomó otra vez el dinero de la A.N.Se.S. para que la Televisión Pública monopolizara la transmisión de los partidos mundialistas de la Selección, en el que los argentinos teníamos que soportar las publicidades en la que se mezclaban goles de Messi con los logros de "la década ganada".

Y como los jugadores argentinos fueron enaltecidos por la prensa berreta, la primera mandataria no quería perderse la oportunidad de mostrarse junto a ellos. Fernández se dirigió personalmente al predio que la A.F.A. posee en Ezeiza para saludar a los futbolistas. Fiel a su estilo, tomó el micrófono y se colocó en el centro de la escena, comportándose como una presentadora de televisión (?).

La titular del Ejecutivo Nacional fue abrazando a cada uno de los futbolistas argentinos y luego se deshizo en elogios para con todos ellos. Entre tantas cosas, afirmó “Al principio no daban ni veinte mangos por ustedes, y ustedes le taparon la boca (...) jugaron con garra, pasión, en equipo, dejando lo que uno tiene para lograr los triunfos“, aunque reconoció que no miró ningún partido de la selección argentina durante el mundial (?).

Alejandro Sabella devolvió elogios a la Presidente cuando la parafraseó diciendo "siempre pensamos que el equipo es el otro (...) cada jugador pensó en dar todo por le otro". A su turno, Lionel Messi no pudo disimular su incomodidad en medio de todo ese circo y alcanzó a decir "lo intentamos y lo dimos todo, a pesar de lo de ayer, le dimos una gran alegría a todo el país" (!). Eran varios los futbolistas que se mostraban incómodos.

Cristina Elisabeth Fernández, ni ningún dirigente del kirchnerismo, emitió opinión alguna sobre las masivas protestas en contra del mundial que hubieron en Brasil. El mundial costó alrededor de 10.600 millones de dólares, costo que escandalizó a millones de brasileros que ven como ese dinero no fue destinado a cuestiones mucho más importantes que un campeonato de fútbol. La Presidente Dilma Russeff fue abucheada cada vez que se mostró públicamente pero, como es del "palo", ningún "progre" se animó a cuestionarla. 

LA PATRIA NO ES EL OTRO. La falta de respeto por las libertades de los demás es moneda corriente en esta Argentina.
Luego del encuentro en Ezeiza, el clima festivo de Presidencia de la Nación y la A:F.A. contrastó con los desmanes ocurridos en las adyacencias del emblemático Obelisco de la Ciudad de Buenos Aires. Ahí fue que nos encontramos con la otra cara de "la década ganada", esa que el periodismo militante se esfuerza por tapar: un puñado de energúmenos protagonizó disturbios ante la mirada increíblemente pasiva de la policía allí apostada, nada les importó atentar contra negocios y automovilistas que transitaban por Av. 9 de julio. Corridas, destrozos, robos, pedradas, efectivos policiales heridos. A posteriori, Sergio berni, Secretario de Seguridad de la Nación se limitó a decir "esto fue planificado".

Este es el legado del kirchnerismo y del duhaldismo: falta de respeto a las autoridad y a los derechos de los demás. Legado que, si realmente queremos, nos llevarán largos años para sanarlo.


El periodismo berreta y demagogo

Las transmisiones de los partidos disputados por la Selección Argentina de parte de la TV Pública durante el mundial apelaron al sentimentalismo barato. Nuevamente, se mezclaron goles y política.

Un ejército de "periodistas deportivos" se trasladó a Brasil para seguir de cerca los acontecimientos, en el que se analizaban jugadas y se inventaban polémicas, además de entronizar "la pasión" de los hinchas.

El periodismo argentino fue el que exaltó ese cantito "Brasil, decime que se siente...", hit argento de Brasil 2014. Claro que, aunque no nos guste recordarlo, después del Mundial del '90, Brasil ganó ¡2 mundiales! y fue subcampeón en otro, ganó 4 copas América y 4 copas Confederaciones; ellos nos ganaron las finales de la Copa América en '04 y '07, además de eliminarnos en el '95 y el '99 (como si fuera poco, nos ganaron también la final de la Copa Confederaciones de 2005). Ellos tienen 5 copas del mundo y nosotros 2. Nosotros apenas ganamos dos copas América (1991 y 1993) y una copa Confederaciones, podemos contar dos medallas de oro en Juegos Olímpicos; sigue siendo poquito desde el '90 hasta hoy si tanto nos gusta compararnos con ellos... Hacen años que los argentinos la vemos pasar nomás... pero a "vivos" no nos gana nadie.

Es lamentable ver como un símbolo patrio como la Bandera Nacional fue reducida a ser un mero trapo futbolero y sustituído por la camiseta albiceleste, como una "Selección Nacional" fue confundida con un país y como la letra del Himno Nacional quedó reducida a un primitivo "oh ohhh ohohó ohooooo..."

Volviendo a la TV Pública/ ANSeS, el Gobierno Nacional organizó los "puntos de aliento" en distintas ciudades del país, en las que puso pantallas gigantes para que la gente viera los partidos de Argentina. Allí había un periodista y una cámara de la TV Pública para resaltar la histeria popular.

En cada entretiempo se difundían publicidades que tomaban imágenes de los futbolistas argentinos para usarlas como propaganda política. Así vimos como el talento de Messi se fundía con la reestatización de Y.P.F., como también esos "videochats" entre adolescentes y abuelos que intentaban seducirse mutuamente resaltando "hitos" de "la década ganada".

¿LA DÉCADA GANADA ES UN ORGASMO? La estigmatización de Domanico.
"Quique" se mostrababa como un encendido militante K al resaltar en la publicidad que "el verdadero campeonato lo comenzamos a ganar cuando los que entrenamos toda la vida dejamos de calentar el banco y entramos a comernos la cancha como titulares". Lo cierto es que el abuelito nada decía de la magra calidad de las prestaciones del P.A.M.I., ni del 82% móvil que sistemáticamente el Gobierno se ha negado a pagar a los jubilados.

Una pequeña controversia se vivió cuando se supo que Carlos Alberto Domanico, actor que encarnaba al tierno y kirchnerista "Abuelo Quique", había protagonizado películas pornográficas. El dato lo aportó Lucas Carrasco, ex bloguero K y hoy opositor, en su sitio República Unida de la Soja. En vez de aclarar, el titular de la ANSeS Diego Bossio la oscureció cuando intentó justificar a Dománico delcarando "en algún momento de su vida la pasó mal, en los años 2000, y tuvo que hacer ese tipo de actuaciones". Parece que el antecedente triple X de este actor incomodó al oficialismo y retiró la publicidad una vez que salió a la luz.

Al margen de todo ello, nunca se vio que un Gobierno de turno se apoderara de las televisaciones de partidos de fútbol para "recordarnos" lo bien que hacen su tarea.

La fiesta acabó. Hay que volver a la realidad. Veremos cómo sigue la historia de los "fondos buitre" y cuál será la suerte del Vicepresidente Amado Boudou. Para amenizar, podríamos cantar ahora "Boudou, decime que se siente/ que Lijo te mande a procesar...". Mejor no.

No hay comentarios:

Se ha producido un error en este gadget.

La Hora en Argentina