jueves, 29 de mayo de 2014

'ta luego, Ramón

¿RAMÓN ES RIVER? Es lo que creen muchos hinchas y, sobre todo,
el mismísimo riojano. Tipos como Labruna, Amadeo Carrizo, Alonso
o Francescoli nada tienen que hacer ante Díaz (?).
Ramón Ángel Díaz renunció a la Dirección Técnica de River Plate y sacudió la escena futbolera argentina, luego de haberse coronado campeón del Torne Final y de haber obtenido la Supercopa ante San Lorenzo.

Sabido era que su relación con la actual dirigencia del club bastante distaba de ser buena y, con esta jugada política, el riojano le asestó un duro golpe a sus enemigos internos. Es que Díaz se retira ganador, hace valer la idolatría que le profesan los hinchas y deja al Presidente D'Onofrio en la mira del pueblo rivense.

A la hora de despedirse, el ex entrenador del millo elogió su propia gestión de año y medio al frente del equipo, procuró mostrarse políticamente correcto dando agradecimientos, resaltó los dos títulos obtenidos y los triunfos sobre Boca Juniors. Sin dar demasiadas precisiones, el riojano dijo "hay personas y personajes que tienen objetivos, y el mío era poner a River en lo más alto".

Según esa definición del entrenador, pareciera que "dejar en lo más alto" a un club como River Plate no es ganar una Copa Libertadores ni mucho menos un Mundial de Clubes, sino contentarse con un torneo local tan mediocre como es el argentino. Los dos últimos títulos de River pasan a engrosar su estadística como el más ganador de torneos nacionales, pero el juego de este equipo de Díaz será rápidamente olvidado porque ni por asomo está a la altura de las mejores formaciones que supo exhibir el club del Barrio de Núñez en sus más de cien años de historia.

Ramón Díaz es muy querido por los hinchas rivenses. Los títulos obtenidos como entrenador y jugador del club lo respaldan, sumado a ser un hábil declarante ante la prensa: dejó numerosas frases que supieron erizar el fanatismo riverplatense. Y sabe bien que irse nuevamente ganador le asegura que la afición le pedirá que regrese cada vez que River tambalee.

Ahora bien, como todo ídolo, el ego de Díaz se desborda con facilidad al punto de que, aunque no lo admita públicamente, se siente más importante que el club de sus amores. En efecto, Ramón cree estar por encima de River Plate.

ROMÁN Y RAMÓN. Rivales pero con varios puntos en común.
Tal vez, cabe el paralelismo con Juan Román Riquelme, máximo ídolo de Boca Juniors. Román es un grandísimo jugador de fútbol y, como Díaz, es también un hábil declarante ante la prensa... pero, como a Ramón, su ego es lo que lo lleva muchas veces a derrapar. El "10" acumula tantos logros como episodios conflictivos ante sus propios compañeros y dirigentes boquenses, aunque ello implique sembrar turbulencias en el mismo Boca. Julio César Falcioni puede dar fe de ello.

Mientras tanto, ídolos como Ramón Díaz y Riquelme son dúctiles para capitalizar en beneficio propio la pasión de millones de hinchas. A sus respectivos seguidores, les juran y aseguran ser fanáticos de las camisetas que defienden... pero si a los hechos nos remitimos, clarísimo está que estos personajes, nuestros ídolos, son solo hinchas de si mismos.

Podemos decir también que un ego desmesurado es lo que les permitió llegar a objetivos que están lejanos al común de los mortales.

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