miércoles, 21 de mayo de 2014

¿Fin del carnaval minero?

¿Y AHORA QUÉ HACEMOS? Barrick puede irse del país,
Gioja y Mayoral desesperan: a varios se les termina el dulce.
El megaproyecto minero Pascua Lama sigue en stand-by hasta tanto la Justicia de Chile se expida acerca de la controversia ambiental en la que Barrick Gold se ve involucrada.

De este lado de la Cordillera, esta demora está poniendo nervioso a más de uno. Los masivos despidos de trabajadores y las rescisión de contratos con empresas prestadoras de servicios han alterado los ánimos en la minería.

Los nervios se tornaron en impaciencia al punto en que el sanjuanino Jorge Mayoral, Secretario de Minería de la Nación, llamó públicamente al gobierno chileno a "ponerse los pantalones largos" para dar una pronta respuesta a la cuestión Pascua Lama. Mayoral quiso mostrarse firme al afirmar que "queremos ser meridianamente claritos (¿?): les queremos decir a chilenos y a peruanos, y a muchos de los que aparecen como opinólogos en el sector o fuera del sector en Argentina: no queremos en la Argentina minería a la chilena ni a la peruana (¡!)"

La respuesta desde Chile llegó desde Aurora Williams, Ministra de Minería, aclarando que "en nuestro país somos absolutamente respetuosos de la institucionalidad vigente y en particular de la institucionalidad ambiental" y adelantó que "vamos a respetar el resultado que tendrá el proyecto Pascua Lama en la instancia en donde hoy está radicado que es el Tribunal Ambiental". Williams agregó que en la reunión que recientemente mantuvieron las Presidentes Michelle Bachelet y Cristina Fernández "fueron muy claras en señalar en que había un respeto irrestricto a cada uno de los poderes en ambos países y que el tema debía resolverse en ese marco, por lo tanto nos llaman la atención las declaraciones del subsecretario Mayoral, ya que son bastante discrepantes de lo que nosotros escuchamos de la Presidenta Fernández".

El Gobierno que lidera José Luis Gioja no muestra reacción ante el fin del auge minero. 

Puertas adentro, los tires y aflojes entre Barrick Gold y el Gobierno de San Juan fueron in crescendo, aunque la postura de la transnacional ha sido prácticamente intransigente desde que el precio del oro decreció y que la justicia chilena trabara las actividades en Pascua. Puertas afuera, José Luis Gioja, sus funcionarios y empresarios mineros esbozaron sus mejores sonrisas para intentar llevar calma.

Como manotazo de ahogado, Gioja anunció que su gente iba a gestionar ante el Gobierno Nacional devolver a Barrick Gold una millonaria suma que pagó en concepto de I.V.A. para incentivar a la transnacional a permanecer en nuestras montañas. Gioja no quiso dar demasiados detalles pero reconoció que "es un poquito más de 600 millones de dólares" (¡!). Daniel Tomas, legislador sanjuanino del oficialismo, festejó la iniciativa comentando "en la economía local va a dar mucha alegría (¿?), no sólo a los trabajadores sino también a los sectores que son los que consume el trabajador en San Juan".

Hay una cuestión clara y es que, como cualquier otra empresa privada, Barrick Gold reacciona al compás de los réditos económicos que le puede dejar sus inversiones. No les corresponde a ellos hacer beneficencia. Si los números no les cierran, levantan campamento de un día para otro y se van.

Ya pasó el año pasado con Vale, la empresa minera de origen brasileño, que rápidamente abandonó la exploración de una mina de potasio en la Provincia de Mendoza. Vale consideró inviable continuar con el proyecto ya que no quería ingresar dólares al cambio oficial para después pagar las obras que se cotizan al precio blue de la moneda estadounidense, sumado a que no contaba con la licencia social para sus actividades.

Suponiendo que Barrick decidiera retirar ya mismo sus millonarias inversiones de la Argentina, podríamos preguntarnos qué es lo que nos dejó. Algunos tendrán sus motivos para recordar con nostalgia los sueldos altos que pagaban a sus trabajadores y empresas contratistas. Pero la realidad es distinta, si pensamos más en la Provincia y en el país, ¿en dónde se invirtió lo recaudado en regalías mineras durante todos estos años de década ganada? ¿cuáles son las obras de infraestructura que se han construido con el dinero que nos ha dejado la minería?.

Y la culpa no será la demonizada Barrick Gold, sino que deberemos pedir explicaciones a José Luis Gioja y a todo el kirchnerismo. En efecto, fueron nuestros gobernantes quienes "no se pusieron los pantalones largos" a la hora de exigir un porcentaje razonable de regalías e impuestos a las empresas mineras para luego ser volcado en obras para beneficio de todos.

Gracias a esta política minera, la riqueza de este hermoso país se quedó en pocas manos. Al fin de cuentas, es lo que acontece en otros ámbitos: mucho nos hablan de "redistribución de la riqueza" pero son pocos los beneficiados.

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