jueves, 23 de enero de 2014

Aguante el Ni-Ni

VOLVIÓ LA ALEGRÍA (?) "Hay que enojarse con los que dicen mentiras, 
el pecado es mentir", dijo hoy la primera mandataria... será?
La Presidente Cristina Fernández reapareció en público luego de poco más de 40 días en los que poco y nada se supo de ella.

En esta ocasión, encabezó un acto para lanzar el programa "PROG.R.ES.AR", con el cual el Gobierno Nacional pretende asistir con $ 600 mensuales a jóvenes de entre 18 y 24 años que no estudian y no trabajan o que en caso de que trabajen, lo hagan informalmente o que cuyos ingresos no superen el Salario Mínimo Vital y Móvil ($ 3.600).

Al momento del anuncio, Fernández explicó que el objetivo de esta medida es un "reconocimiento a cambio de estudios, una contraprestación de 600 pesos mensuales" y abarcará a un millón y medio de jóvenes. Según la visión de la titular del Ejecutivo Nacional, "estos chicos (los beneficiarios del plan) son los hijos del neoliberalismo, sus padres no tenían trabajo"... como acostumbra, Cristina Fernández habla pestes del "neoliberalismo de los 90's" como si ella ni su difunto marido nada hubieran tenido que ver con el menemismo.

El anuncio estuvo acompañado con nuevos ataques al periodismo porteño que estuvo criticando sus días de silencio, como remarcar una y otro vez lo que ella considera como hitos de "la década ganada". La presidente cuyo patrimonio personal se mide en millones de pesos volvió a pontificar sobre "igualdad" para todos los aplaudidores que la vivaron.

Una de las frases que dejó la Presidente Fernández fue "está molestando un régimen de plena ocupación, molesta el nivel de participación de los salarios en el PBI". Sin embargo, la respuesta de su Gobierno es incrementar el asistencialismo para que un millón y medio de jóvenes hagan algo por sus vidas... entonces, la teoría del "pleno empleo" se desvanece rápidamente.

De lo que no habla la Presidente Fernández es de la marginalidad de miles de jóvenes argentinos, a los cuales "el modelo" del que tanto se ufana no sabe dar respuestas. Con todos los programas que ha estado impulsando el kirchnerismo, la Argentina sigue sin generar trabajo genuino y, lo que es peor, el trabajo en negro no ha decaído en todos estos años.

Para hablar de los resultados de las políticas asistencialistas del kirchnerismo podemos tomar el ejemplo de la Asignación ¿Universal? por Hijo, la cual no es eficaz en la inclusión de millones de niños en este país. Desde el oficialismo sacan pecho al decirnos que con este programa muchos chicos regresan a la escuela... pero la realidad nos indica que son muchísimos los pibes que son empujados a las escuelas al inicio del ciclo lectivo y obtener el correspondiente certificado de escolaridad pero la mayoría no termina de cursar porque, más allá de los motivos que se esgriman en cada realidad, los niños no cuentan con una contención adecuada en sus hogares. Y eso que el Ministerio de Educación de la Nación ya ha bajado línea a directivos y docentes de las escuelas para que ningún niño repita ni primer ni segundo grado de la educación primaria.

Dicho esto, uno puede permitirse se escéptico acerca de los resultados a mediano y largo plazo de la implementación del PRO.R.ES.AR. La voluntad y el deseo de autosuperación no se logra con dinero sino que son valores adquiridos en la educación. Si hay millones de jóvenes argentinos que actualmente no estudian ni trabajan no es culpa de Menem, o de De la Rúa o de Tinelli: debemos cuestionarnos cómo están las familias de todos esos jóvenes.

¿Por qué no incentivar a los jóvenes que ya están estudiando? ¿por qué no generar condiciones para que el mercado laboral crezca y brinde más y mejores oportunidades para nuestros jóvenes?

¿En la oposición hay preocupación por el irresponsable incremento del gasto público en asistencialismo? La respuesta es "NO". Es que esta medida cuenta con el inesperado respaldo de la Diputada Elisa Carrió y de algunos referentes del Frente Renovador (?). Carrió consideró que "PROG.R.ES.AR." constituye "un programa de contención prudente y correcto".

Una vez más, en la Argentina el que más se esfuerza no es el premiado. Todo lo contrario. Quien se dedica trabajar honestamente y pagar sus impuestos es castigado con una presión fiscal que se va haciendo cada vez más asfixiante. El Estado Nacional se ha convertido en un socio tan ocioso como caro para todos los trabajadores argentinos, tanto los que pagan el Impuesto a las Ganancias de sus propios sueldos como todos los que padecemos la creciente pérdida del poder adquisitivo de nuestro dinero a causa de la inflación.

No hay comentarios:

Se ha producido un error en este gadget.

La Hora en Argentina