domingo, 6 de octubre de 2013

El (auto) golpe

La salud de la Presidente Cristina Fernández vuelve a ser noticia; según se comunicó desde la Casa Rosada, la primera mandataria debe hacer reposo por indicación médica por "un diagnóstico de colección subdural crónica", a causa de un golpe en la cabeza que habría sufrido a mediados de agosto pasado.

Una vez conocida la noticia se dispararon numerosas hipótesis acerca del real estado de salud de Cristina Elisabet Fernández, debido al denso manto de misterio con el que se acostumbra a manejar la comunicación desde el Gobierno Nacional. Algo similar pasó con el tratamiento de la información pública sobre la salud de Néstor Kirchner, el cual fue un misterio hasta su muerte misma.

No faltaron quienes especulan con que este incidente no sea más que una actuación maquiavélica de Cristina Fernández para torcer la suerte de las próximas elecciones legislativas. Así como la muerte ¿inesperada? de su marido le significó un gran envión para su reelección como Presidente, algunos opinan que la Sra. Fernández estaría buscando sensibilizar a la ciudadanía mostrándose endeble. No creo que así sea. No quiero creerlo.

La Constitución Nacional en su art. 88 es clara al determinar que es el Vicepresidente de la Nación quien debe reemplazar al titular del Poder Ejecutivo Nacional. Que sea nada más ni nada menos que Amado Boudou quien deba hacerse cargo interinamente de la Presidencia de la Nación genera cierta inquietud por el destino del Gobierno Nacional, más teniendo en cuenta su nula experiencia ejecutiva como su inexistente liderazgo político dentro del Frente para la Victoria. Para los argentinos es preocupante pensar que un patán como Boudou sea quien, en caso de complicaciones en su salud, sea quien deba asumir la jefatura del Poder Ejecutivo Nacional.

Tiene su lógica entonces que emerjan dudas acerca de la salud de la Presidente Fernández. Genera incertidumbre el curso que la patología de nuestra primera mandataria pueda tener en las próximas semanas, más tratándose de un gobierno peronista los que, sean quienes sean sus líderes, se caracterizan siempre por un exacerbado personalismo. A los líderes peronistas les encanta asumir papeles mesiánicos ante la sociedad.

Cristina Fernández se ha visto obligada a apartarse del centro de la campaña electoral del Frente para la Victoria. Luego de la dura derrota sufrida en las P.A.S.O., Fernández se hizo a un costado y dejó que sus candidatos sean los que pongan la cara... como reconociendo que su imagen pública ha decaído. Un durísimo golpe para su ego. Ella da evidencias de creerse imprescindible, de sentirse superior al resto de los argentinos, de pensar que no necesita de consejos ni de críticas. El pasado 11 de agosto su soberbia se ha visto resquebrajada luego de se conocieron los resultados de las últimas elecciones primarias.

Lo cierto es que las consecuencias de los avatares físicos y emocionales de la Presidente Fernández terminan afectando a todos los argentinos. No podemos permanecer indiferentes ante ello. Esperemos que ella se recupere y que pueda reasumir el mandato que el pueblo le confirió en las urnas.

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