jueves, 24 de octubre de 2013

Correctivos militantes para Casero

El confuso episodio que recientemente protagonizó Juan Cabandié tuvo sus repercusiones en la sociedad argentina, provocando reacciones disímiles. 

Inesperadamente, fue el actor Alfredo Casero quien quedó en el ojo de la tormenta a raíz de la opinión que él mismo publicó en su cuenta en Twitter en la que desafió al legislador kirchnerista. Su primer tweet fue "aver, enseñame lo que era la dictadura Cabandie" (sic), para luego seguir con afirmaciones como "yo me banque la dictadura de ongania, me la banque a, a lanusse, a levingston a CAMPORA,a ISABEL MARTINEZ DE PERON, a Lopez rega, a MENEm.", "me banque los milicos cuidando las escuelas, los comunicados en el descamisado, me banque muchas cosas que puedo rebatir y olvido, lpor dolo", "Y ESTAMOS EN UN PAIS EN DONDE SIGUE DESAPARECIENDO GENTE,como si solamente esa guerra hubiera hecho victimas a gente inocente." y "ENTONCES,HIPOCRITAS DE MIERDA,A QUIEN LE DIJIMOS NUNCA MAS?". En llamas.

Luego, Casero concedió una entrevista al polémico periodista Jorge Lanata, la cual fue emitida en "Periodismo Para Todos". Frente a Lanata, Casero remarcó que nació en 1962 y contó cómo fue que distintos gobiernos fueron repercutiendo en su vida privada y pública. Amplió su opinión al criticar la intolerancia del kirchnerismo cuando sentenció "si no te gusta es porque sos un oligarca hijo de puta, si no te gusta es porque no estás con el modelo nacional y popular" e embistió contra la agrupación La Cámpora cuestionándolos por "hacerle entender a un pibe de 20 años que si vos fueras un revolucionario no estarías adentro de un gobierno porque nunca las revoluciones funcionaron desde adentro de un gobierno, sino que revolucionaban lo que los gobiernos daban, venían y los revolucionaban desde todas las épocas. Eso se llama tener una revolución". Para colmo, Casero fue políticamente incorrecto al contar que la gente estaba esperando que los militares asuman el poder para poner "orden" en el país.

Cuestionar la "política de derechos humanos" de este Gobierno Nacional y, como si fuera poco, ser entrevistado por Lanata le significó a Alfredo Casero convertirse en un nuevo enemigo del kircnerismo. Estela Barnes de Carlotto, imbuida en su papel de "máxima autoridad moral de la Argentina", calificó de delirante la visión de Casedro y lanzó "No están entendiendo la historia, porque hablar de dictadura ahora es vivir en otro planeta". Obedientes y sumisos, referentes y militantes anónimos hicieron fila para pegarle duramente a Casero por semejante "osadía". Los programas ultrakircneristas "678" y "Duro de Domar" (duro de domar para quien no les pague, sería en realidad) fueron lapidarios para analizar el parecer de Alfredo Casero.

La historia argentina está vivida y escrita. Mejor es concentrarnos en este presente, que dista mucho de ser el ideal.

Ahora bien, si queremos revisar constantemente el pasado para apuntar con el dedo acusador, debemos estar dispuestos a ser acusados. Pero no. En la Argentina, en los últimos años se han reescrito varios episodios de la Historia de este bendito país y, como en otras ocasiones, se ha juzgado y dividido en "buenos" y "malos", en "patriotas" y "cipayos". En el relato oficialista abundan mentiras que, a fuerza de ser repetidas como mantras, acaban por revestirse de verdad (¿?). Conducta propia de cualquier regimen.

Desde el kirchnerismo se tiene el tupé de acusar de "golpistas" y "fachos" a quienes no piensan como ellos. Ellos se arrogan ser los únicos propietarios de la verdad. Entonces, ¿de qué hablan cuando hablan de democracia?

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