jueves, 19 de septiembre de 2013

Y la culpa es de Cornelio Saavedra

"Si hay crisis en la educación, es desde 1810", sentenció el Ministro de Educación Alberto Sileoni en declaraciones radiales. Para sostener su afirmación, el ministro agregó "hay procesos y si se dice que éste es un sistema en crisis, dígalo desde 1810, porque si no pareciera que hay un pasado dorado que no ocurrió".

Las definiciones del titular de la cartera de Educación fueron en contestación al duro diagnóstico de Esteban Bulrrich, Ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, quien lamentó que, en nuestro país, la mitad de los alumnos no terminan la escuela secundaria.

Al respecto, Sileoni tuvo que reconocer que "el dato de que en tiempo y forma termina la mitad de los alumnos es correcto", aunque agregó "hay un 14 o 15 por ciento más que termina unos años después, porque el Censo 2010 da que si usted va a población de 20 (años), hay casi un 60 por ciento que tiene el secundario" y hasta se animó a compararse con otros países cuando enfatizó que "estamos en problemas, pero junto con Chile tenemos al 82 por ciento de los pibes adentro de la secundaria, y a otros países les puede ir mejor (en las evaluaciones internacionales), pero tienen al 70 por ciento".

Por estos días, resuena en los medios el escándalo de las tomas de escuelas públicas en la Ciudad de Buenos Aires. Pequeños grupos de alumnos agrupados en centros de estudiantes decidieron protestar de esta forma contra la reforma que impulsa el Concejo Federal de Educación; de todas maneras, Mauricio Macri resulta ser el blanco (fácil) de los alumnos "rebeldes" y evitan criticar a la Presidente Cristina Fernández. El Ministro Bullrich se quejó al expresar “es muy frustrante ver que hay jóvenes que creen que el camino para defender la Argentina o el sueño que tienen para el país es cerrar escuelas”.

Más moderado, Sileoni también cuestionó la forma de protesta de los adolescentes cuando declaró "alentar la participación de los jóvenes no es lo mismo que aceptar las tomas de establecimientos educativos como método de protesta". Y pensar que el año pasado, ese mismo funcionario del Gobierno Nacional celebraba las tomas de escuelas porteñas  a los cuatro vientos opinando que "es un triunfo de la democracia y un triunfo de la educación (...) lo primero que me sale es celebrarlo (...) la verdad que es una cocina de participación democrática, donde se aprende". Es increíble que hayan alumnos que, sin formación apropiada, quieran dar órdenes el tipo de educación que quieren recibir de sus docentes y autoridades. En nombre de la educación, estos adolescentes olvidan su obligación de estudiar y avasallan contra la democracia misma. En fin, es la Argentina que se ha forjado en estos últimos diez años.

No descubrimos nada nuevo al decir que el nivel de la educación que brindan las escuelas en este país deja bastante que desear. Si bien la implementación de la Asignación Universal por Hijo ayudó a reincorporar niños al sistema educativo, no fue solución de fondo: además de desalentar la cultura del trabajo, ante el escaso (o nulo) apoyo familiar, siguen aumentando índices de repitencia y deserción.

Mientras tanto, la Presidente Fernández pretende exculparse publicitando alegremente el reparto gratuito de netbooks en escuelas públicas. Al fin de cuentas, el Gobierno Nacional sonríe en su nube gaseosa y niega esta triste realidad que llevará largos años para cambiar... ¿cuál es entonces la "década ganada"?.

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