lunes, 16 de septiembre de 2013

Colombi, otro nuevo héroe "anti-K"

COLOMBI Y FERNÁNDEZ, OTROS TIEMPOS (FELICES). Hoy pocos recuerdan
la militancia kirchenrista del actual gobernador correntino.
El triunfo electoral de Horacio Ricardo Colombi en la Provincia de Corrientes fue otra señal de alarma no solo para el kirchnerismo sino para el Partido Justicialista entero.

Ricardo Colombi ya fue gobernador de Corrientes entre los años 2001 y 2005, y volvió a ser elegido en las elecciones de 2009. Antes, ya había sido Intendente de Mercedes durante tres periodos consecutivos. Por su apego al poder pareciera ser peronista de pura cepa, pero no: el bueno de Colombi proviene de las filas de la unión Cívica Radical.

En efecto, Colombi logró ser reelecto como Gobernador de Corrientes venciendo ajustadamente a Carlos "Camau" Espínola, intendente de la capital provincial y candidato del Frente para la Victoria. "Camau" contó con el apoyo de Daniel Osvaldo Scioli y un puñado de gobernadores justicialista que, al igual que el primer mandatario bonaerense, apostaron a un triunfo para proyectarse a nivel nacional.

El pasado 30 de agosto, el Instituto de Estudios y Formación Política del Partido Justicialista, denominado Gestar convocó a un acto político en la sede del ex Regimiento de Infantería 9 de Corrientes para apoyar la candidatura de "Camau" Espínola. La idea era mostrar un peronismo unido y dispuesto a dar pelea, de cara a las elecciones legislativas del próximo 27 de octubre. Allí, se hicieron presentes los gobernadores José Luis Gioja (San Juan), Jorge Capitanich (Chaco), Juan Manuel Urtubey (Salta), José Alperovich (Tucumán), Martín Buzzi (Chubut), Luis Beder Herrera (La Rioja), Eduardo Fellner (Jujuy), Maurice Closs (Misiones) y Gildo Insfrán (Formosa); asimismo, participaron del evento el candidato a Diputado Nacional por Buenos Aires Martín Insaurralde, el ministro de Agricultura de la Nación Norberto Yahuar, el Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación Julián Domínguez, como así también legisladores nacionales y provinciales, dirigentes y militantes del FpV. El sanjuanino Gioja cerró el acto con un enfervorizado discurso en el que ensalzó las figuras de Perón, Evita y Néstor Kirchner no sin dejar de embestir (bravuconada mediante) a la oposición cuando afirmó "lo que para nosotros son conquistas sociales e inversiones, para ellos es gasto... y vienen a eliminar el gasto y a cagar (sic) a nuestra gente, porque siempre lo han hecho".

Envalentonado luego de conocidos los resultados definitivos, Colombi recibió al periodismo para transmitir sus sensaciones por un nuevo triunfo; entre otras cosas, el gobernador reelecto se quejó al decir “el dinero que pusieron en Corrientes fue infernal (...) la presencia de gente de distintos lugares del país se hizo sentir, hasta hinchas de la barra brava de Boca estuvieron” y manifestó esperar "una nueva relación con el Gobierno Nacional". Aún así, Colombi no quiso compartir con ningún dirigente no-kirchnerista los créditos de su victoria electoral porque se encargó de subrayar que ninguno lo apoyó.

Gran parte del periodismo porteño festejó una nueva derrota del kirchnerismo. Mientras que la prensa militante intentó reducirla a la mínima expresión. Nada nuevo bajo el sol.

El periodismo porteño opositor simpatiza ahora con Colombi por el solo hecho de haber vencido al Frente para la Victoria aunque no se detuvo a indagar en las denuncias de corrupción que pesan sobre la gestión gubernamental de Ricardo Colombi. Parece ya sepultada en el olvido popular la confusa muerte de Hernán González Moreno, joven periodista y entonces Director del periódico Agencia Corrientes, quien se animó a investigar y escribir sobre el presunto enriquecimiento ilícito del reelecto primer mandatario correntino. Ningún medio opositor parece recordar los años en que Colombi estaba alineado con el kirchnerismo. Ningún medio acusa a Colombi de ser un "señor feudal" dada su desmedida ambición de poder como sí ocurre con otros gobernadores justicialistas que permanecen atornillados al poder.

Este episodio correntino es otra muestra del pobre nivel que es común denominador a la política argentina y a la prensa dominante, tanto la opositora como la oficialista. Si solo de ellos depende el futuro de la Argentina, no hay muchas razones para tener esperanzas.

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