miércoles, 24 de julio de 2013

En remolinos (Soda Stereo)



Después del éxito masivo del disco Canción Animal, Soda Stereo prefirió correrse a un costado para ir un poco más allá en la experimentación en la composición y en los sonidos. Esta fue la actitud que fue dando forma a las canciones que conformaron Dynamo, el sexto álbum de estudio que la banda argentina editó en 1992.

"En remolinos" es una composición de Gustavo Adrián Cerati, cuya musicalización se caracteriza por la distorsión de las guitarras que tienen una conexión directa con My Bloody Valentine, banda británica que si bien nunca alcanzó el éxito comercial, fue un punto de referencia no solo para Soda Stereo sino para otras bandas contemporáneas con sus discos Isn't anything (1988) y Loveless (1991).

A lo largo de Dynamo se perciben también algunas influencias de la música electrónica en las que el aporte Daniel Melero se volvió nuevamente clave, tal como sucedió en Canción Animal y en RexMix.

Al momento de su lanzamiento, Dynamo estuvo lejos de ser un suceso como las anteriores producciones discográficas de la banda. Más aún, teniendo en cuenta que no difundido con una gira: apenas cinco conciertos en el Estadio de Obras Sanitarias en Buenos Aires, para los que convocaron como teloneros a bandas del movimiento under porteño como Babasónicos. La presentación de esos grupos por entonces desconocidos generó algunas rispideces entre los músicos. A eso mismo se refirió Cerati cuando comentó "Hace poco leí un reportaje a Adrián Dargelos diciendo que, de alguna forma, los habíamos empujado hacia una situación a la que ellos no estaban preparados. Una cosa así..., no recuerdo exactamente. Me dolió porque yo los invité y ellos podrían haber dicho que no. Yo no quería dejar ningún legado al rock argentino, eran grupos que me gustaban y con los cuales tenía un contacto, no era cualquier cosa. Yo sabía que iba a quedar como apadrinándolos, pero en realidad quería mostrar que con esos grupos nosotros podíamos conformar un espectáculo que tuviera sentido. Así quedó grabado en la gente, más allá del éxito posterior o no de esos grupos, que en ese momento se los encuadraba dentro de una escena sónica, una manera de englobar a todos esos que tenían alguna información de lo que había sido, por ejemplo, My Bloody Valentine. Después vino otra cosa, eso no fue el mainstream, yo no sabía si iba a serlo o no y a lo mejor, quizá, después de eso daba la impresión de que esos grupos debían ser el mainstream y no lo fueron. No lo fueron porque la parte popular de la gente estaba para otra cosa. Por supuesto que esos grupos fueron creciendo y haciendo discos, unos duraron, otros desaparecieron, pero el foco de atención varió hacia el rock and roll".

Luego de este disco, Melero se alejó de Soda Stereo y, especialmente, de Gstavo Cerati por razones que aún no se conocen. Tiempo después, Melero se refirió a la repercusión de aquel disco al declarar "Creo que esos Obras no les gustaron demasiado al público de Soda. Dynamo no fue muy aceptado en su momento y yo pasé a ser un poco el culpable". Meses antes de ese disco, Cerati y Melero habían editado en conjunto el álbum Colores Santos, el que terminó señalando el antecedente a la exitosa carrera como solista del líder de Soda Stereo.

Con los años, fue reconocido como uno de los mejores discos de toda la trayectoria de Soda Stereo, que marcó a fuego la sonoridad del rock en la década de los 90. A más de 20 años de su publicación, Dynamo sigue sonando tan distinto como actual.

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