lunes, 6 de mayo de 2013

Subsidiar o no subsidiar, esa es la cuestión

El transporte público de larga distancia en la Argentina atraviesa un difícil momento luego de que el Gobierno Nacional decidiera quitarle los subsidios al combustible, los cuales frenaban incrementos en el costo de los pasajes para los usuarios.

Mario Verdaguer, titular de la Cámara Empresaria de Larga Distancia (Celadi), describió un panorama sombrío al asegurar a los medios que, de no reestablecerse la política de subsidios, habrán unos seis mil despidos en el sector para lo que "Hemos sido informado de que el Estado no tiene nada para resolver. Están haciendo falta 100 millones de pesos. Si esto es subsidio o no, llámenlo como quieran. Nosotros estamos pidiendo auxilio económico bajo cualquier nombre que ellos quieran". Roberto Carlos Fernández, Secretario General de la Unión Tranviarios Automotor, apoyó al empresariado cuando afirmó “No estoy en contra del Gobierno, pero al empresario lo defiendo porque me da trabajo” (¡¡!!) y acusó al Gobierno Nacional de reírse de todos.

Desde Presidencia de la Nación se ratificó el cambio en la política de subsidios. Florencio Randazzo, Ministro del Interior y de Transporte se quejó ante los medios declarando "No quiero pensar que hay complicidad entre empresarios y algunos dirigentes sindicales para volver al sistema de subsidios". A su vez, ; por orden de Randazzo, la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) dispuso sanciones para 130 empresas de transporte público. Carlos Tomada, Ministro de Trabajo, calificó de inadmisible la medida de fuerza tomada por las empresas recalcando que "No se puede plantear un reclamo de esa naturaleza vía lock out patronal".

El conflicto ya va por el quinto día consecutivo y tiene varados a miles de personas que no pueden viajar.

Algunos empresarios sostienen que esta quita de subsidios a las empresas de colectivos de larga distancia tiene como objetivo beneficiar a Aerolíneas Argentinas. Es que cayó muy mal una campaña publicitaria gráfica que la empresa estatal desplegó en la Ciudad de Buenos Aires, especialmente en Retiro, en la que se resaltaban las ventajas de viajar en avión en comparación a viajar en colectivo con el lema "Llegá volando. Viajá mejor". Roberto Fernández se despachó contra los funcionarios de Cristina Fernández diciendo “Dicen que son un gobierno popular pero gobiernan para los que tienen plata para viajar: con los subsidios a Aerolíneas te sale más barato viajar al exterior que en micro por Argentina”.

La solución de este conflicto no es mantener los subsidios, es mucho más profunda: atacar decididamente la cuestión inflacionaria que padece actualmente la Argentina. Seguir con los subsidios seguiría siendo una negación de un problema mucho más profundo.


Un detalle no menor es que este conflicto es otra arista de la cuestión inflacionaria que la Presidente Cristina Fernández se empeña en negar y ocultar. Es indudable que al Gobierno Nacional le es cada vez más difícil sostener precios; poco y nada se arregla con declaraciones altisonantes para el aplauso (fácil). Ni hablar del precio del dólar estadounidense, cuyo valor (ilegal) sigue subiendo hasta arañar los diez pesos, con las nefastas consecuencias que eso trae para la economía doméstica.

Digan lo que digan desde el kirchnerismo, la inflación creciente sigue siendo un ajuste encubierto que estamos pagando todos los argentinos. Los usuarios del transporte público de larga distancia ya sienten el rigor de la escalada inflacionaria.

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