jueves, 16 de mayo de 2013

Fernández y su deseada politización de la Justicia argentina

CRISTINA, LA DEL BARRIO. "He venido a decir lo que siento y lo 
que vivo, que muchas veces la gente te lo dice en la calle, en el barrio".
La Presidente Cristina Fernández encabezó el acto de clausura del Encuentro “La sociedad le habla a la Justicia”, el cual tuvo lugar en la Universidad Nacional de La Matanza. Sobre ese evento, la primera mandataria enfatizó "más que hablarle, la sociedad estaba interpelando a la Justicia como siempre la sociedad interpela a los poderes del Estado".

Fernández se mostró acompañada por un panel integrado por Estela Barnes de Carlotto, Susana Trimarco y familiares de crímenes impunes de los últimos años.

Entre tantos dichos, la titular del Poder Ejecutivo Nacional procuró mostrarse cercana y, tal como acostumbra, regó su discurso con eufemismos como "Yo no vine acá esta tarde para quedar bien, agradar, dar un discurso pour la galerie frente a magistrados, abogados y fiscales. He venido a decir lo que siento y lo que vivo, que muchas veces la gente te lo dice en la calle, en el barrio…".

Parece que Cristina Elisabet Fernández se ha decidido a reconocer el complejo drama de la inseguridad de nuestro país aunque, lejos de hacerse cargo de lo que le toca, endilgó toda responsabilidad en la Justicia cuando sentenció "la primera gran ecuación que tenemos que resolver en la Argentina es: Justicia y seguridad íntimamente vinculadas también con fenómenos contemporáneos como el narcotráfico y las complicidades también" y acusando "La Justicia no puede tener una agenda mediática; la Justicia debe tener una agenda que sea la agenda de la sociedad, la de juzgar y castigar a los culpables, cualquiera sea su rango, condición social, ubicación política, corporativa".

Para redoblar su apuesta, la Presidente Fernández planteó la necesidad de una reforma en la Carta Magna cuando afirmó "Esta Constitución sabemos, que para hacer una verdadera y profunda reforma de la Justicia, debería ser modificada. Lo digo con todas letras, debería ser modificada". Luego de tirar la piedra, escondió su mano cuando añadió "Pero no, no, no voy a proponer ninguna modificación de la Constitución y por eso envié estos 6 proyectos".

Se escucharon distintas voces respaldando las iniciativas de la Presidente como la del jurista Alberto Binder quien señaló “hay una profunda discordancia entre los tiempos de la Justicia y los de la gente” (¿¿??). Sergio Burstein, familiar de una de las víctimas del Atentado a la A.M.I.A., remarcó “la paz sólo llegará con una gran reforma de la Justicia”. A su vez, Trimarco le habló a los estudiantes de abogacía indicando “estoy acá para romperles el negocio a los caraduras de la Justicia.

No vamos a negar fallas en la Justicia de nuestro país, no pocas que son para beneficiar a los más poderosos de nuestra sociedad. Muchas veces son las corporaciones políticas las que embarran investigaciones por delitos y crímenes en las que están implicados. Pero también es cierto que impartir justicia no debe ser tomado livianamente ni, mucho menos, obedecer a hordas populares que muchas veces son agitadas desde las sombras por oportunistas.

La consigna repetida hasta el hartazgo es "democratización de la Justicia"... aunque, por más que se escuden en "la gente", en los hechos observamos que lo que esta Presidente desea es la politización del Poder Judicial. Esto es:
- que los magistrados respondan a los dictados del político de turno (o sea, Ella),
- que las sentencias judciales de causas resonantes sean dictadas desde algún atril de algún acto político.

Creo que, antes de exigir "democratización de la Justcia", Fernández debería poner más empeño en democratizar el Poder Ejecutivo Nacional para que esté en defensa del bien común y no tanto de la protección de delincuentes de "guante blanco".

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