lunes, 11 de marzo de 2013

Héctor J. Cámpora, el Tío de la "juventud maravillosa"

Hoy, 11 de marzo de 2013, la liturgia peronista recuerda el 40° aniversario de las elecciones que consagraron a la fórmula Héctor Cámpora - Vicente Solano Lima, con el que Partido Justicialista empezaba a salir de la proscripción de la que había sido objeto durante 18 años.

En 1972, se dio forma al Frente Justicialista de Liberación, con el que los seguidores de Juan Domingo Perón aglutinaron a pequeños movimientos políticos y dar pelea en las elecciones generales que tuvieron lugar al año siguiente. Desde el exilio, Perón ungió a Héctor José Cámpora como su candidato a Presidente de la Nación ya que el mítico líder tenía prohibido postularse. Odontólogo de profesión, Cámpora fue llamado "El Tío" por ser "hermano de Papá" (¿?)

En aquel frente electoral, la polémica agrupación Montoneros cobró un gran protagonismo en el armado de listas y en las movilizaciones de militantes. Montoneros lideró un gran trabajo propagandístico con el que atrajo a miles de jóvenes, a los que incorporó a su causa bajo el lema "Luche y Vuelve", en clara alusión a la necesidad de allanar el retorno de Juan Perón a la Argentina. La consigna para seducir al electorado fue "Cámpora al Gobierno, Perón al Poder" (¡¡!!).

Cámpora asumió la Presidencia el 25 de mayo de 1973, en medio de una agitada jornada por los disturbios protagonizados por la Juventud Peronista que impidió la realización del tradicional desfile militar. Una de las primeras medidas de "El Tío" fue decretar una ley de amnistía para presos "políticos", tal como lo había prometido en su campaña proselitista. La gran mayoría de los beneficiados por esa amnistía pertenecían a grupos armados que habían perpretado diversos atentados y asesinatos durante los años de proscripción del peronismo; cuando fueron liberados, esos guerrilleros retomaron su lucha armada, lo cual contribuyó a aumentar la escalada de violencia que imperaba en aquellos duros años.

Una vez eliminada totalmente la proscripción, Juan Domingo Perón retornó a la Argentina el 20 de junio de 1973. En ese mismo día, salió a la luz la cruenta interna peronista con el enfrentamiento armado que se conoció como "La Masacre de Ezeiza", en la que quedó como saldo 13 muertos y 365 heridos. El Justicialismo quedó partido en dos: la "derecha" que conformaban los sindicatos y la "izquierda" en la que se concentraban movimientos guerrilleros.

En julio de 1973, con la interna del PJ ya inmanejable, Héctor Cámpora y Vicente Solano Lima renunciaron a los cargos para los que el pueblo los había elegido. Tal como se preveía, Perón fue electo Presidente de la Nación y tomó partido en la interna inclinándose por los gremios; esa preferencia manifiesta por el líder nunca fue digerida por Montoneros y fue lo que motivó el asesinato de José Ignacio Rucci, entonces Secretario General de la C.G.T. Así, aquella "juventud maravillosa" volvió a la clandestinidad para continuar con sus actividades criminales, mientras que la otra facción del peronismo concibió a la Alianza Anticomunista Argentina (la tristemente célebre y aún impune "Triple A") con la que, con José López Rega a la cabeza, se lanzó a la caza de quienes de los guerrilleros.

A la postre, el papel de Cámpora no fue relevante, al punto que ni el mismo Perón lo tuvo en cuenta al asumir su tercera presidencia. "El Tío" fue enviado como Embajador a México (¡!) durante un breve tiempo y, poco después, cuando retornó al país fue segregado por las autoridades del Justicialismo dada su cercanía a los sectores de izquierda. Cuando los militares derrocaron a María Estela Martínez el 24 de julio de 1976, Cámpora se asiló en la embajada mexicana en Buenos Aires, en donde permaneció durante tres años. Ya enfermo de cáncer, fue autorizado por el Gobierno de Jorge Rafael Videla para exiliarse en México, en donde finalmente falleció en Diciembre de 1980.


Luego de largos años, el apellido de "El Tío" fue tomado como bandera por la agrupación que, en 2006, fundara Máximo Kirchner y otros dirigentes kirchneristas.

Con "La Cámpora" se volvió a hablar de la "Juventud Maravillosa" de los años '70, de militancia y se instaló el concepto de "Patria Grande". Esta agrupación goza de la preferencia de la Presidente Cristina Fernández, al punto que ella optó por respaldarse en ellos más que en la estructura orgánica del Partido Justicialista. Así, sus máximos referentes han escalado en la estructura del poder político de la Argentina y ostentan un privilegiado status de vida.

"La Cámpora" está penetrando en las escuelas secundarias, introduciendo a cientos de adolescentes al mundo de la política y presentándoles su particular visión de la realidad y de la historia. Juventudes maravillosas, que le dicen.

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