miércoles, 28 de noviembre de 2012

Save the buitres?

Por estos días, mucho se habla en la Argentina de los "fondos buitres" en alusión a aquellos inversionistas que hacen de la especulación financiera su modus operandi predilecto para incrementar sus ganancias.

Thomas Griesa, Juez del distrito sur de la Ciudad de Nueva York, ordenó que nuestro país debe cancelar el total de lo adeudado a los tenedores de bonos argentinos. El monto a pagar rondaría los 1.333 millones de dólares más los correspondientes intereses que deberían ser abonados en un plazo que vence el próximo 15 de diciembre. Todos sabemos, Griesa incluído, que en la práctica es imposible que nuestro país pueda saldar esa deuda en tan poco tiempo...

Más allá de todo lo cuestionable que pueda tener la reciente decisión del magistrado neoyorkino, hay que decir que Griesa respondió con su polémico fallo a las reiteradas provocaciones de la Presidente Cristina Fernández y de su Ministro de Economía Hernán Lorenzino. Griesa quiere poner fin a largos años de espera a que el gobierno argentino decida realizar una propuesta definitiva para salir del default.

Según analiza el sitio La Política On Line, Lorenzino acordó con instituciones financieras de los Estados Unidos para presionar al Juez Griesa para que no fallase a favor de los "fondos buitres", ya que el Gobierno Nacional ya había avisado públicamente que no le pagaría a los bonistas que no entraron en el canje, lo que terminaría perjudicando al 96% de los acreedores que decidieron entrar en el canje.

Juan Manuel Abal Medina pronosticó que "el fallo no va a desencadenar nada raro (...); es un burdo intento de un colonialismo judicial (¿?), como dijo Hernán Lorenzino, una especie de medida del siglo XIX en pleno siglo XXI, que expresa otro intento de los fondos buitre para obligarnos a volver a endeudarnos. Apuestan a que nos vaya mal. Ese plan no va a funcionar porque tenemos un gobierno y una Presidenta como Cristina que nunca va a dejar que estas cosas prosperen".

Lo cierto es que fue el mismísimo gobierno argentino el que decidió tomar deuda bajo la jurisdicción de la Ciudad de Nueva York: articulo 8 del Decreto 319 del año 2004, firmado por "Él" y artículos 2 y 3 del Decreto 563 del año 2010 suscripto por "Ella". Seguramente, por estas horas, el kirchnerismo debe estar lamentando no poder pasar esta causa a manos del Juez Oyarbide.

Más allá de algunos berrinches mediáticos y consignas en contra del "imperialismo", el Gobierno que lidera Cristina Fernández ya anunció que apelará el fallo dispuesto por el Juez Griesa. La apelación permitiría extender los plazos para pagar y ganar tiempo para generar otra solución que no comprometa las finanzas de la Argentina. Es que otra alternativa viable no queda para nuestro país: fue nuestro Gobierno el que libremente se puso bajo la órbita judicial de los Estados Unidos y desobedecer un fallo puede traernos consecuencias impredecibles; otro camino sería negociar con los "fondos buitres" no sería tarea sencilla ya que ellos cuentan con una sentencia judicial que los favorece ampliamente.

Cuando compran bonos argentinos, se les llaman "inversores"... pero cuando reclaman para cobrar su dinero, se les dice "buitres". Los "fondos buitres" no tienen compromiso social ni hacen beneficiencia. Solo quieren apostar su dinero para ganar más dinero aún. Nada nuevo bajo el sol.

Además, si es por buitres, esto de especular con el dinero, ¿no fue lo que hizo la Familia Kirchner para hacer crecer su patrimonio?. Compraron terrenos en El Calafate a precios irrisorios para después venderlos en cifras millonarias...


Deudas más, deudas menos

La deuda externa es todo un tema controversial en la vida de la República Argentina. El génesis del endeudamiento de nuestro país lo encontramos en los albores mismos de nuestra historia, allá por el Siglo XIX. Durante el siglo pasado, el endeudamiento externo siguió creciendo; sus mayores crecimientos se observaron durante los años de Dictadura entre 1976 y 1983 y durante las presidencias de Carlos Saúl Menem.

Sería bueno hacer un poco de ejercicio con nuestra memoria y recordar cuando, a fines de 2001, apenas asumió como Presidente de la Nación Adolfo Rodríguez Saá declaró la "suspensión del pago de la deuda"  de la Argentina, medida que fue irresponsablemente aplaudida por la totalidad de los integrantes del Congreso Nacional. Quizás Rodríguez Saá no alcanzó a dimensionar las consecuencias de aquella disposición, acaso subestimando a los acreedores de nuestro país.

En el año 2005, con Néstor Kirchner como Presidente y Roberto Lavagna como Ministro de Economía, se reestructuró la deuda realizando una nueva oferta a tenedores aceptación del 76,07%, equivalente a US$ 62.000 millones, lo que permitirá reducir la deuda pública total de US$ 191.254 millones a 125.283 millones tras una quita del 65,6%. En ese año, a instancias de Kirchner, el Congreso de la Nación sancionó la "Ley de Cerrojo" con la cual se prohibe al Poder Ejecutivo reabrir o mejorar la oferta en el proceso de canje de bonos en cesación de pagos. Fue un avance notable, aunque el pasivo no disminuyó significativamente como muchos creyeron ya que la "reestructuración" significó reemplazar lo adeudado con nuevos bonos con vencimientos a 25 y 33 años.

2006 fue el año en que el Gobierno Nacional canceló la deuda con el Fondo Moneterio Internacional, medida que fue anunciada por Kirchner en medio de eufemismos y aplausos fáciles; esa resonante medida no impactó en los mercados financieros como el entonces Presidente esperaba y el FMI siguió teniendo injerencia en la negociación de los nuevos créditos externos que la Argentina quería tomar.

A partir del 2009, Amado Boudou como titular de la cartera de Hacienda de la Nación, fue el encargado de negociar con los holdouts para elevar una nueva propuesta. Recién en abril de 2010, tras algunas idas y vueltas que incluyó la salida de Matín Redrado como Presidente del Banco Central, Boudou anunció un nuevo canje de deuda con una quita del 66% (aunque se estimo que en realidad fue del 50%).

Tanto Néstor Kirchner en su momento como Cristina Fernández, resaltaron una y otra vez sus "políticas de desendeudamiento" llevadas a cabo durante sus gestiones presidenciales... aunque, a la luz de los hechos, el desendeudamiento no fue tal como pregonan. Desde la caída del Gobierno de Fernando De la Rúa, se siguieron tomando préstamos en el Banco Interamericano de Desarrollo, el Club de París y otros organismos, a lo que hay que sumarle el dinero que tomó de las reservas del Banco Central y de la A.N.Se.S. Lo que hay es "canje", es decir, sustituir una deuda por otra deuda.

Cristina Fernández no para de elogiarse a si misma ni a su difunto marido. Ellos usurpan un lugar como salvadores de la Patria. La tribuna de aduladores a la primera mandataria es cada vez más populosa, ya que se está haciendo un eficaz trabajo comunicacional en el que se exageran los logros y se reducen hasta la despareción todos los yerros y daños que están dejando estos casi diez del "modelo kirchnerista". Lamentablemente, tal como está planteada la situación, no se alcanza a dimensionar el pasivo del Estado Nacional... pero si de algo podemos estar seguros es que, con la cancelaciones de deudas a largo plazo, se están comprometiendo a las generaciones futuras. 
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