miércoles, 1 de agosto de 2012

Derechos humanos subrogados

TIEMPOS MODERNOS. Alejandro y Carlos son felicitados por
Horacio Rodríguez Larreta, Jefe de Gabinete de la Ciudad de Buenos Aires
Carlos Dermgerd y Alejandro Grinblat, unidos en matrimonio "igualitario" lograron inscribir a Tobías, un bebé que nació en la India hacen tan solo tres semanas, inscribieron como hijo de ambos en un registro civil de la Ciudad de Buenos Aires.

Dermgerd y Grinblat recurrieron al alquiler de vientres, para lo que se dirigieron a la Ciudad de Nueva Delhi. Diario Perfil publicó una nota titulada "India es el nuevo destino para alquilar vientres baratos", en el que informa que todo se lleva a cabo mediante un contrato entre las partes, que se firma ante un escribano y obliga a la madre subrogante a cuidar su salud, realizarse los controles médicos recomendados y no reclamar el bebé una vez nacido. Si está casada, el esposo también se compromete a cumplir el acuerdo. El proceso de subrogación, que incluye la búsqueda de la candidata adecuada para llevar adelante el embarazo, la obtención de los óvulos y los espermatozoides para la fecundación in vitro, la transferencia del embrión, el seguimiento prenatal, el parto y el registro del bebé, oscila entre los US$ 20 mil y los US$ 40 mil. He ahí una buena diferencia: en EE.UU. los valores ascienden a entre US$ 70 mil y US$ 130 mil.

Ambos "padres" concurrieron a dicha oficina pública para anotar a Tobías en compañía de funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y del Gobierno Nacional, además de representante de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGByT). Precisamente, la FALGByT celebró este hecho histórico manifestando en un comunicado que "constituye la primera inscripción en su tipo en el mundo, consagra la igualdad ante la ley de todas las niñas y niños, hijos de matrimonios igualitarios, y garantiza el derecho a la no discriminación" (...).

Claro que no es éste el primer caso de alquiler de vientres que involucra a argentinos. Es por eso que, en marzo pasado, la Presidente Cristina Fernández envió al Poder Legislativo de la Nación un proyecto para reformar los Códigos Civil y Comercial, en lo que está contemplado, entre tantos temas, la "maternidad subrogada". En aquella oportunidad, la Presidente de la Nación justificó la iniciativa porque ella entiende que "es imposible resolver problemas del siglo XXI con textos del siglo XIX" (como si durante todo el Siglo XX no hubieran habido reformas en ambos códigos).

Palabras como "progresismo", "aggiornamiento", "igualdad" y "discriminación" son usadas caprichosamente y pueden terminar mareándonos. Llama la atención que un Gobierno como el de Cristian Fernández que jura abogar por los derechos humanos atente contra los derechos de niños que nacen en el marco de la vil comercialización de la fertilidad de los seres humanos. Los cuerpos de las mujeres y los de los bebés son denigrados a ser objeto de un comercio de los más perversos, comparable acaso con la compraventa de esclavos de siglos pasados.

Peor aún, con ésto de la "maternidad subrogada", cada niño nacido en esas circunstancias no tiene derecho a la identidad en el sentido de que quienes firman el contrato de "subrogancia" se comprometen a impedirle conocer a su madre biológica... ¿Estos defensores de los derechos humanos se preocupan por los derechos de esos seres inocentes?, ¿a ésto le llaman progresar?.
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