domingo, 1 de julio de 2012

Patria Chica, Infierno Grande

La suerte de Fernando Lugo como Presidente del Paraguay ya está echada, a pesar de que él mismo haya activado diversos mecanismos para ser repuesto en el cargo para el que fue elegido por la ciudadanía de su país.


Lugo logró el apoyo de las naciones que integran el MerCoSur y la UNASUR. Varios presidentes, entre los que se destacó Cristina Fernández, hablaron de "Golpe de Estado". Fernández adviritó que “Argentina no va a convalidar el golpe de Estado en Paraguay”. Como represalia, la Presidente Fernández ordenó el retiro del embajador argentino de la Ciudad de Asunción, debido a la "ruptura del orden democrático".

En consecuencia, el canciller argentino Héctor Timerman expresó que “No puede desestimarse que en los últimos años hubo golpes e intentos de golpes de Estado” y puso como ejemplo a los casos de Honduras, Ecuador, Bolivia y, ahora, Paraguay.

En tiempo récord, el Congreso de la Nación Argentina emitió una declaración en la que "solidariza" con Fernando Lugo. Según informó Página/12, el Poder Legislativo Nacional manifestó su "solidaridad con el hermano Pueblo de la República del Paraguay, con el cual nos unen profundos lazos históricos, políticos, económicos, culturales y de amistad", e hicieron público su "compromiso en favor de la vigencia y consolidación de la democracia en el Paraguay y en toda la región".

Con esta destitución, surgió el curioso concepto de "Golpe de Estado Parlamentario".

A raíz de los conflictos sociales suscitados en Paraguay, el Poder Legislativo de ese país inició un juicio político al entonces Presidente Lugo. Ante el juicio, Lugo avisó que no renunciaría a su cargo y que se sometería a la voluntad del Congreso Nacional.

Dicho juicio resultó ser llamativamente rápido, en el que 39 de los 43 senadores nacionales de Paraguay votaron a favor de la destitución del ex obispo católico  como primer mandatario de su país. El Congreso paraguayo encontró a Lugo como culpable de los siguientes cargos:

1- El sangriento episodio de la semana pasada en un campo de Curuguaty, donde murieron 17 personas.
2- Responsable de instigar la ocupación de tierras en la región de Ñacunday, en 2009.
3- Culpable de la violencia e inseguridad en Paraguay.
4- Apoyo a un acto político de jóvenes de izquierda en un cuartel militar, en mayo de 2009.
5- Apoyo al Protocolo de Ushuaia II sobre compromiso democrático apoyado por el Mercosur.

Una vez destituído, Lugo recurrió a la Justicia de su país para intentar torcer la historia pero la Corte Suprema de Justicia de Paraguay rechazó, a través de su sala constitucional, la acción de inconstitucionalidad.

Acto seguido, el entonces Vicepresidente de la Nación Federico Franco asumió la presidencia del vecino país. A pesar de haber compartido el mismo espacio político, Franco y Lugo ya venían manteniendo un duro enfrentamiento políticas por cuestioens ideológicas.Una de las primeras decisiones políticas de Franco fue rechazar la suspensión de la República del Paraguay como miembro del MerCoSur y de la UNASUR entendiendo que no respetan la soberanía de su país y hasta ironizó expresando que, al quedar afuera de dichos organismos regionales, "nos permitirá ahorrar en cócteles y banquetes".


Quien también ordenó el inmediato retiro de su embajador en Paraguay fue Raúl Castro, Presidente de Cuba. Sin ponerse colorados, el Ministerio de Relaciones Exteriores publicó una Declaración en la que explica la decisión argumentando que “el gobierno cubano no reconocerá autoridad alguna que no emane del sufragio legítimo y el ejercicio de la soberanía por parte del pueblo paraguayo” (¡¡!!). Tanto que los presidentes "progresistas" de Latinoamérica se rasgan las vestiduras con los supuestos "golpes de Estado", ninguno de ellos siquiera alza su voz para pedir por la instauración de un gobierno democrático en Cuba.

Lugo goza de la simpatía de varios presidentes de la región por cuestiones meramente ideológicas. Por la misma razón, Franco despierta rechazos en sus pares latinoamericanos.

Desde hacen largas décadas, la situación social y económica de Paraguay es más preocupante.
Las instituciones democráticas paraguayas funcionaron tal como prevé su Constitución. Puede gustarnos o no, pero se trata de la soberanía de un país hermano.

Ya que estamos acusando de golpismo al parlamento paraguayo, cabe preguntarse qué fue lo que hicieron los países de la región para tender una mano a esta nación históricamente postergada; ¿el MerCoSur ha servido para que se salvaguarden los intereses del Paraguay (y Uruguay) o solo estuvo funcionando al compás de las conveniencias de Argentina y Brasil?. A propósito, si vamos más atrás en el tiempo, ¿Argentina y Brasil no habrán pensado en una reparación histórica por haber destruido el Paraguay en la Guerra de la Triple Alianza?.

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