domingo, 15 de julio de 2012

Los laberintos de los "trabajadores" argentinos

La Confederación General del Trabajo atraviesa otro momento difícil en su controvertida historia. Todo a raíz de que Hugo Moyano, titular de la C.G.T., decidió apartarse del oficialismo al haber sido marginado por la mismísma Presidente Cristina Fernández en el armado de las listas de candidatos para las elecciones pasadas.

La Casa Rosada contraatacó enardeciendo discordias entre los máximos dirigentes gremialistas, al punto de que algunos decidieron darle la espalda a Hugo Moyano y jurar lealtad a la Presidente Fernández. Una jugada de la Casa Rosada fue impugnar la elección de nuevas autoridades que impulsaba Moyano. Así, la C.G.T. se fractura, tal como sucedió en la década de los 90 bajo los mandatos de Carlos Menem.

En esta ocasión, la tradicional CGT quedará partida en tres: una que será liderada por un despechado Hugo Moyano, otra que responderá al oficialismo que tendrá a Antonio Caló, líder de la Unión de Obreros Metalúrgicos, como máximo dirigente y una restante porción que encabezará el impresentable Hugo Barrionuevo.

Si a esto le sumamos la Central de Trabajadores de la Argentina, la cual también atravesó momentos de turbulencias por las divisiones internas, serán cuatro o cinco las centrales obreras que se arrogarán la representatividad de los trabajores de este bendito país.

Antonio Caló ha logrado poner bajo su ala a grandes sindicatos como son los de sanidad, comercio, luz y fuerza, alimentación, UPCN, metalúrgicos y obras sanitarios. Caló ya dio pistas del perfil que tendrá su sector cuando avisó "No le hago paros al Gobierno, le hago paros a los empresarios, para discutir salarios".

Por otro lado, Barrionuevo lanzó duras críticas hacia Moyano sobre quien manifestó rechazar su personalismo (¡!), pero desestimó unirse al sector de Caló por su cercanía al Gobierno Nacional.

Desde sus inicios allá por la Década del 30, la CGT ha estado siendo utilizada más como una herramienta política que sirvió a unos pocos para que se posiciones en la escena política nacional más que un organismo preocupado por la legítima defensa de los derechos de los trabajadores argentinos.

Juan Domingo Perón fue el líder que logró someter a la "central obrera" para adoptarla como una de las patas fundamentales en la que se apoyó su partido político. Así entendemos que la C.G.T. adoptó una posición muy combativa en gobiernos "no-peronistas", mientras que asumió un rol dócil ante los gobiernos peronistas.

Las autoridades elegidas democráticamente duran algunos años, unos más y otros menos, pero los gremialistas quedan. Es que los líderes de los sindicatos permanecen largos años atornillados a sus respectivas "secretarías generales", enriqueciéndose a expensas de los aportes de los trabajadores que aseguran defender y proteger. Entonces, es que entendemos cómo quien lidera una CGT o cualquier gremio importante nunca es una persona de un nivel socioeconómico bajo ni medio. Hoy en día, estos señores hablan mucho de "los trabajadores" y juran ser sus auténticos representantes. Lo cierto es que arriban a sus cargos siendo votados en elecciones que no son precisamente democráticas y transparentes.

A todos esos señores gremialistas  poco y nada les importa la suerte que corran los trabajores argentinos. Los desvela únicamente preservar sus espacios de poder. De ahí todos estos berrinches que tenemos que presenciar.

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