sábado, 14 de julio de 2012

La nueva oportunidad de Tellechea

Tras superar el drama de la desaparición de su padre, el sanjuanino se clasificó para el triatlón; "Estar entre los diez primeros sería como ganar una medalla", se aventura. Por Damían Cáceres

No fue sencillo tomar la decisión de volver al ruedo. En 2008, Gonzalo Tellechea llevaba cuatro años alejado del triatlón. Más específicamente de la distancia olímpica (1,5 km de natación, 40 de bicicleta y 10 de pedestrismo), su prueba predilecta. Para el sanjuanino, por ese entonces, la vida pasaba por sus estudios en educación física, acaso, un refugio para combatir el sufrimiento que padeció tras la desaparición de Raúl, su padre, un ciclista que le inculcó, desde muy pequeño, el amor y la pasión por el deporte. "No tenía ganas de correr. La situación de mi viejo [desaparecido el 28 de septiembre de 2004] fue muy dolorosa para mi familia. Como en la dictadura, pero en democracia, un día se lo llevaron y nunca más lo volvimos a ver. Me lo quitaron", cuenta Gonzalo, en una pausa de su entrenamiento en el Cenard. Y agrega, como para cerrar ese triste capítulo en su vida: "Me entrenaba poco. Me dediqué a estudiar y a resolver los problemas judiciales porque lo quisieron ensuciar diciendo que había metido la mano en la lata. Le hicieron una falsa denuncia a los cinco días de haber desaparecido. El cuerpo nunca apareció. Decían que estaba prófugo. Recién a los cuatro años pudimos comprobar que era inocente. Quedó sobreseído en 2008 y ahí me volqué de nuevo al deporte". Como un clic, la absolución de culpa y cargo de su padre resultó un bálsamo que se potenció aún más con la finalización de los Juegos de Pekín. Ese día, como un mensaje interior, Gonzalo retornó con más ganas que nunca. "Cuando terminó Pekín me dije «acá empiezo yo». Me di una nueva oportunidad y lo pude conseguir. No quería arrepentirme de no luchar por una plaza olímpica. Esto es un premio para mi viejo, que me enseñó a hacer las cosas bien y por derecha", explica el triatleta de 27 años antes de viajar a Verbania, al norte de Italia, para ultimar los detalles antes del 7 de agosto, su día D en Londres.

¿Cómo lograste la clasificación?
-Después del trial de La Paz [disputado en enero pasado en Entre Ríos], la Federación juntó a quienes teníamos posibilidades de obtener una plaza olímpica. A partir de allí, el planteo fue grupal y no individual; todos teníamos que trabajar en equipo por el bien común. Fueron once competencias en cinco meses. Algo muy intenso y duro, pero que valió la pena.

- ¿Cómo surgió esa decisión? Porque el triatlón es un deporte individual y eso genera atletas muy personalistas...
Creo que cambió la época. Se hizo un pacto de caballeros más allá de la planificación personal. Mi idea es que cuanto más adelante esté el grupo era mejor. Ahora los triatletas se llevan muy bien. Ya teníamos el apoyo para viajar del Enard y la Secretaría de Deportes y decidimos trabajar en equipo para que, al menos, llegue uno a los Juegos. A la semana de La Paz venía Viña del Mar y quedamos Luciano Taccone y yo en carrera por un lugar en Londres. Y por ranking terminé ingresando yo. Sin dudas fue un premio al trabajo en equipo.

El año pasado no tuviste los resultados de 2012. ¿En qué cambió tu trabajo para lograr el nivel actual?
- El ciclismo [se inició en el mountain bike ] y el pedestrismo son las disciplinas en las que más fuerte estoy. Pero en la natación es donde más flojo me siento. Al no venir de países donde la natación sea algo natural, la única manera de arrimar es dedicándole horas de trabajo. Me tuve que hacer nadador a los 22 años. Debo ser uno de los que más nadan en el circuito mundial. Hago triple turno: dos turnos diarios de natación con 8000 metros totales y, en el otro, o corro o salgo a rodar con la bicicleta.

- ¿Qué proyección creés que podés tener en Londres?
- Siempre largo con la convicción de ganar. La realidad es que el nivel es muy elevado. No podés ponerte en la línea sintiéndote perdedor. Una medalla sería estar entre los 10 primeros. Sueño con eso. El planteo será para estar lo más arriba posible. Me falta madurez aún. El pedestrismo, como en todo triatlón, será la clave de la carrera.

publicado en Cancha Llena

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