domingo, 24 de junio de 2012

Guerra a escondidas

La Presidente Cristina Fernández y Hugo Moyano están protagonizando una fuerte disputa de poder en el que están metiendo a todos los argentinos en el medio.

El titular de la Confederación General del Trabajo acentuó su reclamo por la suba de un 30% en el salario que perciben los camioneros, como así también la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias con el que este Gobierno grava escandalosamente el salario de miles de trabajadores argentinos.

Sabemos que Moyano carga con un profundo resentimiento contra la Presidente Fernández porque su sector político, el de "los trabajadores", quedó muy relegado en el armado de listas de cada a las elecciones generales que se celebraron en el año pasado. Envalentonada con los índices de popularidad y más con el resultado final obtenido, la primera mandataria decidió alejarse definitivamente del dirigente camionero.

Moyano no se la hará fácil a Fernández. Es por eso que quiere capitalizar en su provecho el malhumor creciente en este país a causa de la inflación que hace perder el poder adquisitivo de todos los argentinos. En consecuencia, el gremialista enarbola dos reclamos justos y acallados por el kirchnerismo: actualización de los haberes y del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias. 

Estos reclamos molestan y mucho a un Gobierno Nacional cuya negación de la suba del índice general de precios es ya patológica. De ahí que en la lógica kirchnerista no se contempla hablar de un aumento de sueldos a un nivel que contrarreste los efectos de esta inflación cada vez más preocupante.

Al mejor estilo Néstor Kirchner, Hugo Moyano redobló su apuesta cuando ofreció su renuncia a la C.G.T. si Cristina Fernández dispone la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias. Sabe muy bien que está pegando donde más duele: la recaudación. Claro que ni a la Presidente ni a su séquito les importa en lo más mínimo tomar partido en lo injusto y regresivo que se ha vuelto dicho impuesto. Sabe muy bien que ceder a este reclamo le implicará una sensible reducción en los montos que recauda de los mismísimos bolsillos de los trabajadores.

Hugo Moyano ha convocado a un paro general para el próximo miércoles. El primero en largos años...Si este gobierno no fuera de extracción justicialista, seguramente los paros habrían sido muchos más. Nuestra historia así nos lo indica.

Las contradicciones de esos dirigentes quedaron al desnudo. De repente, a Cristina Elisabet Fernández le molestan las patotas de Moyano; las huestes kirchneristas tienen ahora al titular de la C.G.T. entre sus más odiados enemigos. Tanto que criticaron la "criminalización de las protestas (sociales)", el Ministro de Interior Florencio Randazzo presentó una denuncia penal por "amenazas y coacción agravada".Y como si fuera poco, de repente, algunos dirigentes opositores como Mauricio Macri empiezan a simpatizar con el líder camionero.

Tal como está planteado, lo de Fernández versus Moyano no es más que una guerra por el poder. Fernández se oculta detrás del "54% de los votos" que ella interpreta como un cheque en blanco que el pueblo le dio, mientras que Moyano se esconde detrás de dos reclamos justos. Aunque nunca lo reconozcan abiertametne, es evidente que a ambos contrincantes no les interesa el país sino la suerte que puedan correr sus respectivos poderíos.

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