viernes, 4 de mayo de 2012

Spot malvinero/ deportivo: ¿era necesario?

Zilberberg entrena sobre el Great War Memorial
El Gobierno Nacional financió un (polémico) spot pubicitario para, supuestamente, homenajear en caídos y ex combatientes de la Guerra de Malvinas, conmemorando el 30° aniversario del Hundimiento del Crucero Gral. Belgrano.

Dicho cortometraje está protagonizado por Fernando Zilberberg, de 34 años de edad y Capitán de la Selección Argentina de Hockey sobre Césped, quien aparece entrenando en las Islas Malvinas, paseándose libremente por sitios emblemáticos hasta llegar hasta la cima de una lomada en la que aparece la leyenda "para competir en suelo inglés, entrenamos en suelo argentino", en ineludible referencia a los Juegos Olímpicos próximos a disputarse en Londres.

A primera vista, impacta por lo emotivo al tratarse de imágenes de las amadas Islas Malvinas.Pero los sentimientos pueden cambiar cuando uno empieza a desmenuzar la construcción de este spot.

La realización del mismo estuvo a cargo de la agencia Young & Rubicam, de origen inglés, que contrató a Zilberberg para que lo protagonice. La filmación fue realizada en total secreto, disimulada entre una maratón que se llevó a cabo octava edición de la Standard Chartered Stanley Marathon en las Malvinas el pasado 18 de marzo para la que se invitó a ex combatientes, tanto británicos como argentinos. De hecho, los camarógrafos que siguieron a ese atleta argentino se hicieron pasar por técnicos estadounidenses que filmaban un documental. Fueron cuatro los atletas argentinos filmados pero fueron elegidas solo las tomas protagonizadas por Zilberberg. Según declaró el mismo capitán de la Selección Argentina de Hockey, “la idea era hacer llegar el mensaje de que las Malvinas son argentinas”, además de contar que en el archipiélago argentino "Hubo gente respetuosa y también indiferente. Cuando llegamos a la isla tuvimos una charla preventiva con la policía que nos aconsejó que no saquemos una bandera argentina".

Una vez difundido el cortometraje, se desató la ira británica, especialmente por esa imagen en la que se ve a Fernando Zilberberg saltando sobre las escaleras del Great War Memorial, en el que se honra a los británicos que murieron combatiendo contra Alemania en 1914. William Hague, actual canciller inglés, fustigó la publicación de este spot lanzando "fracasaron en la Cumbre de las Américas en lograr que otros países sacaran una declaración sobre las islas Falkland . La Argentina sufrió varios reveses diplomáticos estas últimas semanas. Creo que lo que está ocurriendo es que están buscando uno o dos golpes publicitarios para tratar de compensar esto o salvar de alguna manera el orgullo". Acerca de una posible reacción del imperio inglés, Hague avisó que toda esta controversia "no cambia nuestra posición sobre las islas Falkland. Siempre respaldaremos el derecho de autodeterminación de la población"... está más que claro que los kelpers, ni en sus peores pesadillas, quieren pasar a ser argentinos.

En donde peor cayó esta avanzada kirchnerista fue, como era de suponerse, en los mismos kelpers. Ian Hansen, legislador de la Asamblea malvinense, lamentó que "El video fue filmado sin el conocimiento de las autoridades de las islas. Estamos tristes de haber visto al señor Fernando Zylberberg haciendo ejercicios en nuestro monumento a los caídos en la guerra", a lo que añadió "Nos quedamos muy decepcionados al ver el anuncio de la Oficina de la Presidencia argentina, en un intento de politizar los Juegos Olímpicos en el servicio de sus ambiciones territoriales. Es pieza de propaganda barata y una falta de respeto. Es muy decepcionante ver el deporte maltratado de esta manera". Más visceral, Lisa Watson, editora del periódico Penguins News, escribió en su cuentra en Twitter, "Si hubiera sabido que estaba pasando y lo hubiera visto pasar por el Penguin News, lo hubiera golpeado con mi cartera".

En Argentina, el spot fue reivindicado por personajes del actual Gobierno Nacional. Florencio Randazzo, Ministro del Interior, estimó que nadie debería molestarse en esta ocasión ya que, según su entender, los que deberíamos estar enojados somos los argentinos, ya que nos han usurpado nuestro territorio desde hace muchísimos años”. Alicia Castro, Embajadora de la Argentina en Gran Bretaña, minimizó el impacto en la sensibilidad inglesa de las imágenes de Zylberberg entrenando sobre el Great War Memorial haciendo gala de su poco tacto al explicar que "es simplemente un atleta que encontró la ocasión de entrenar en una escalera"...

Una vez que estalló la polémica, la agencia Young & Rubicam emitió un comunicado desde Inglaterra en la que expresan Nos llamó la atención que nuestra agencia en Argentina creó un aviso para el gobierno argentino que ofendió profundamente a mucha gente en Reino Unido y en todo el mundo. Condenamos enfáticamente este trabajo y le pedimos al gobierno argentino que removiera el spot…aunque no creamos que haya sido la intención de los creadores del anuncio profanar un monumento de guerra, se comportaron de manera inaceptable para nuestra compañía”.

Por su parte, desde la filial argentina de Young & Rubicam se encargaron de aclarar que el mensaje es solo para los argentinos; a tal efecto, Natalia Scocimarro, responsable del Área Comunicación de la mencionada agencia, desmintió a los responsables ingleses de su empresa, contando que "No se supo en un primer momento que el spot era para Presidencia (¡¡!!). Pasa mucho en las agencias de publicidad que se hacen ideas y luego se les busca un lugar. Se filmó en el marco de la maratón. Y la de Presidencia fue la primera oferta concreta". .. aunque, la producción del corto en cuestión estuvo a cargo de Luis “Pucho” Mentasti y Martín Mercado, responsables de las publicidades de la última campaña electoral que llevó a Cristina Fernández a la reelección como Presidente de la Nación.

La polémica llegó al ámbito del deporte. El Comité Olímpico Internacional tomó parte comunicando que  “Los Juegos Olímpicos no deben ser un foro para tratar temas políticos, y el COI lamenta cualquier uso de la plataforma de los Juegos para esos fines”. La Carta Olímpica, en su capítulo 1, en el apartado referente a la Misión y Función del C.O.I., en su punto 10 del Inciso 2, establece contundentemente que debe "oponerse a todo abuso político o comercial del deporte y de los atletas"; en otra sección del mencionado documento, se prevé duras sanciones para las delegaciones que infrinjan en cualquier violación a esta suerte de estatuo . Acaso temeroso de posibles sanciones, Gerardo Werthein, Presidente del Comité Olímpico Argentino criticó el mensaje del spot y declaró a la BBC (¡!) que "Los Juegos Olímpicos no son una plataforma para discutir política".

Esta movida termina mezclando hasta la confusión al caro sentir argentino por las Islas Malvinas. Se supone que es un homenaje a aquellos que expusieron su propio pellejo por la Patria en una guerra delirante e improvisada... pero, a la luz de los hechos, no deja de ser una jugada tan arriesgada como escasamente positiva para los legítimos reclamos de nuestro país porque no hace más que exacerbar (más aún) el sentimiento "anti-argentino" entre los habitantes/ usurpadores de las Islas.

Para que un ciudadano no británico pueda ingresar legalmente a las Islas Malvinas, se le exige el correspondiente pasaporte actualizado, además de constancia de una reserva hotelera y un pasaje de regreso; en el caso de tratarse de periodistas, deben contar también con autorización por escrito de la embajada británica en su país de origen. A los argentinos se les impone la exigencia de no hacer flamear nuestra Bandera en el archipiélago, como también evitar cualquier tipo de alusión al conflicto bélico del '82.
  
El nacionalismo es muchas veces un arma de doble filo porque así como moviliza el amor por la Patria, también ciega toda razón. En nombre del nacionalismo, muchos pueblos marcharon hacia su ruina y hasta se autoinmolaron; el nacionalismo ha sido hábilmente manejado por siniestros poderosos de turno para adormecer masas. 

No faltaron quienes, cegados por un nacionalismo atrofiado, brindaron por este spot. Filmar este spot a escondidas de las autoridades malvinenses es una total falta de respeto que no se puede justificar en la invasión inglesa en ese territorio argentino. Fue otra lamentable muestra de hasta donde puede llegar la tan mentada "viveza criolla".  

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