jueves, 10 de mayo de 2012

Igualdades y desigualdades

A instancias del oficialismo, el Senado de la Nación aprobó el Proyecto de Identidad de Género la que, una vez promulgada, se permitirá que una persona que lo desee podrá cambiarse el nombre y la fotografía en su Documento de Identidad, sin que se requiera autorización alguna.

Según informó Página/12, el texto aprobado define como “identidad de género” a la “vivencia interna e indidivual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo”. Ello “puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modal”. Entre las consecuencias legales, se garantizará "el acceso a los tratamientos de salud que la persona requiera para modificar su cuerpo de acuerdo con el género autopercibido".

Fueron 55 votos afirmativos, ninguno negativo, una abstención; sumado a 16 senadores que estuvieron ausentes en la sesión. Al momento de los discursos previos a la votación, los legisladores se dedicaron a reivindicar a los activistas por la "diversidad sexual" que presionaron para la sanción de este proyecto, como presionaron también para que el "matrimonio igualitario" sea ley. El INADI montó pantallas gigantes en las afueras del Congreso de la Nación para que pudiera seguir el debate y la votación, segundo a segundo y anunció la puesta en marcha de una línea teléfonica gratuita para brindar asesoramiento sobre esta nueva ley a quien lo solicite. Así, se ganaron el aplauso fácil de la audiencia militante que pobló las gradas del recinto.

Agrupaciones y periodismo kirchnerista saludaron esta nueva "conquista" social hablando de vanguardia. El proyecto fue confeccionado por los mismos activistas; entre los que se destacó el abogado Emiliano Litardi quien avisó “La Organización Mundial de la Salud está revisando la clasificación internacional de las enfermedades y esta sanción sienta un precedente enorme para que no se pida, como en varios países, el aval de un diagnóstico psiquiátrico” (...).


Casi todo dentro de la Ley

En la escuela aprendimos todos que, etimológicamente, "democracia" viene del griego "demos" pueblo y "cratos" gobierno, con lo que entendemos que, con este sistema de gobierno "el pueblo no gobierna sino a través de sus representantes". Muy bien.

"Dentro de la ley, todo... fuera de la ley, nada", solía repetir Juan Domingo Perón. Una ley, se supone, tiende a regir el comportamiento de una sociedad determinada. Queda entonces preguntarse hasta qué  punto una normativa, al ser un acuerdo social, debe respetar la voluntad de las mayorías y hasta dónde debe proteger a las minorías sin que ésto menoscabe el bien común.

Cuando se empezó a hablar de legislar sobre "matrimonio" y adopción de menores para parejas de personas de un mismo sexo, hubieron algunos debates en distintos puntos del país. Inclusive hasta se organizaron marchas multitudinarias en las que miles de argentinos manifestaron abiertamente su rechazo a esa polémica ley. Nada de ésto fue tenido en cuenta por la mayoría de quienes nos representan en el Congreso de la Nación.

En esta caso de la "Ley de la Identidad del Género", nunca hubo un debate abierto y respetuoso en la sociedad argentina. Ni a los legisladores ni a los activistas por la "diversidad sexual" les interesó siquiera escuchar a quienes no comparten su visión de la realidad.

Algo similar acontece con otros temas insólitamente controversiales como lo es la legalización del consumo de estupefacientes y el aborto: quienes juran tener "mentes abiertas" no tienen la más mínima intención de escuchar a quienes no piensan como ellos (¿quién es retrógrado entonces?)

Con estas nuevas leyes, se hace necesario revisar conceptos y principios de la vida misma. Claro que no todos compartimos apreciaciones, pero se vuelve insoportable que ciertas mentes autodenominadas "progresistas" quieran imponer prepotentemente su visión particular.

Por estos tiempos se enarbola el concepto de "IGUALDAD". Parece que todos tenemos que ser IGUALES, todos pensar y sentir IGUAL. Pero no creo que deba ser así: No somos masa. Es cierto que el Estado debe tratar a todos los seres humanos por igual, pero sabiendo respetar las diferencias y libertades. Creo que de eso trata una auténtica democracia... lo otro sería un totalitarismo.

compartilo

La Hora en Argentina