jueves, 17 de mayo de 2012

Al fin, Justicia por Celeste

María Celeste Archerito
Finalmente, Gustavo Fabián Cortez está en prisión por haber matado a María Celeste Archerito en la mañana del 26 de septiembre de 2009.

Aquella mañana fatídica, Celeste caminaba por la vereda hacia su trabajo cuando fue atropellada por Cortez, quien venía a bordo de un automóvil fuera de control que, según testigos, venía zigzagueante y a alta velocidad. Fueron varias las personas que declararon haber visto a Cortez en evidente estado de ebriedad y el dosaje de alcohol que le practicaron lo corroboró. 

Fueron largos años de idas y vueltas en la que la familia de Celeste fue golpeando numerosas puertas reclamando justicia.

Fueron años en los que Gustavo Fabián Cortez estuvo esquivando la prisión efectiva gracias a que sus abogados esgrimieron que no contaba con antecedentes penales, además de ser una persona que trabajaba y estudiaba.

Con esta sentencia de la Corte Suprema de Justicia de San Juan, se sienta un novedoso precedente al ser la primera vez que una persona va a la cárcel por haber matado a otra en un ¿accidente? de tránsito.

Muy bien. Podemos decir que se hizo Justicia.

Ahora bien, la sensación cambia cuando uno analiza algunos ribetes de este caso y lo compara con otros similares. Gustavo Cortez pertenece a una familia de modestos recursos económicos y sin influencias políticas en San Juan.

Hernán Lastiri
Pienso en Hernán Lastiri, aquel adolescente de entonces 16 años, cuyo homicida al volante fue Juan Pablo Abelín, hijo de Jorge Salvador Abelín, ex Intendente de Rivadavia y actual Asesor del Gobernador José Luis Gioja. Hernán falleció el 16 de diciembre de 2010, luego de haber sido embestido por el automóvil de Abelín, quien gracias a la rápida intervención de su padre, pudo eludir el control de alcoholemia y no fue siquiera demorado por la Policía. Hoy, Juan Pablo Abelín continúa normalmente con su vida y hasta puede conducir en la vía pública sin que nadie se lo impida.

Pienso en Yamila González, aquella joven de 20 años que, en febrero de 2010, estando embarazada de cuatro meses, fue atropellada por Jorge Rodrigo "La Hiena" Barrios en la Ciudad de Mar del Plata. Yamila y su bebé fallecieron pocas horas después. Si bien escapó cobardemente de la escena del crimen, el boxeador pudo evitar por un tiempo de la cárcel. Actualmente, gracias al pago de una fianza ($ 200.000 inalcanzables para millones de argentinos), Barrios goza de su libertad y sigue manejando sus vehículos pese a que lo tiene prohibido. 

Y así, podríamos recordar otros casos en los que terminamos comprobando en que no todos somos iguales ante la Ley. Al menos en Argentina, la Ley no es pareja para todos.

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