miércoles, 18 de abril de 2012

Cristina Fernández, sin nafta

EXPROPIACIÓN. El kirchnerismo venía dando señales de lo que finalmente se hizo.
La Presidente Cristina Elisabet Fernández envió un proyecto de ley al Congreso de la Nación con el que se pretende expropiar el 51% del paquete accionario de Repsol-YPF (dicha empresa posee el 57,43% del total de las acciones). De ese porcentaje, el 51% quedará en poder del Gobierno Nacional y el resto se distribuirá entre las provincias petroleras.

Cristina Fernández hizo el anuncio desde la Casa Rosada, el cual fue transmitido a través de cadena nacional. Una de sus primeras frases fue "Quiero hablarle a todo el pueblo argentino de esto que significa lo que el primer título de la ley habla, y que es precisamente la recuperación de la soberanía hidrocarburífera de la República Argentina. Realmente somos el único país de Latinoamérica -y yo diría casi del mundo- que no maneja sus recursos naturales". Luego de analizar las variables de la balanza comercial en estos últimos años, la primera mandataria apuntó contra la empresa petrolera cuando afirmó que "de proseguir esta política de vaciamiento, de no producción, de no exploración, prácticamente nos tornaríamos con el nivel de crecimiento, actividad, industrias, trabajadores, en un país inviable". Ante las críticas que iba recibir, Fernández lanzó duros conceptos contra la prensa que tanto detesta y advirtió que "esta Presidenta no va a contestar ninguna amenaza, no va a responder ningún exabrupto, no se va a ser eco de las faltas de respeto o las frases insolentes que algunos dijeron, primero porque represento a los argentinos y segundo porque soy una Jefa de Estado no una patotera".


Mientas la ley es trata en el Poder Legislativo, la Presidente Fernández firmpó un Decreto de "Necesidad y Urgencia" (sí, lo mismo que tanto le criticó a Carlos Menem) para intervenir Y.P.F. por treinta días. Para semejante tarea, la titular del Ejecutivo Nacional designó al inefable Ministro Julio De Vido como Interventor, quien estará secundado por el polémico Axel Kicillof, Vice Ministro de Economía y uno de los referentes de "La Cámpora".

Esta medida de expropiar Y.P.F. recibió inestimables muestras de apoyo, no solo dentro del kirchnerismo sino también de algunos sectores de la oposición. Hermes Binner“es muy difícil oponerse a que los recursos energéticos estén controlados por la Nación”, líder del Frente Amplio Progresista, reconoció que ; por su parte, el Diputado Nacional "Pino" Solanas manifestó que fue “un día trascendente para todos los argentinos de cualquier condición o pertenencia partidaria porque se da vuelta la página de una historia nefasta que comenzó con la privatización de YPF”.

Cuando caía la noche, agrupaciones kirchneristas se dieron cita "espontáneamente" en la Plaza de Mayo para festejar por la expropiación de Y.P.F., entre los que se destacaban "La Cámpora", Kolina, Movimiento Evita, Juventud Sindical, JP Evita, Autoconvocados 6 7 8.



La ira española y sus posibles represalias

Como era de esperarse, el anuncio de la presidente argentina no cayó para nada bien en España. Mariano Rajoy, Presidente de España, realizó una visita oficial a México para participar del Foro Económico Mundial en la que expresó su malestar con lo dispuesto por Cristina Fernández; allí, Rajoy lamentó que "es una decisión negativa para todos, y desde luego para la empresa que se ha visto expropiada sin justificación alguna ni razón económica", como así también expresó su preocupación por la relación bilateral al sostener que, en consecuencia, se "rompe el buen entendimiento que había existido entre ambas naciones". n,

El naciente reclamo de España ya encuentra eco entre sus vecinos. José Manuel Durão Barroso, titular de la Comisión Europea, aseguró estar "decepcionado", aunque espera que la Argentina "respete sus compromisos y obligaciones internacionales, en particular los que se derivan del acuerdo bilateral de protección de inversiones con España". Por otro lado, el Ministro Británico de Relaciones Exteriores William Hague aseguró estar "muy preocupado por el anuncio de la intención de la Argentina de nacionalizar una gran parte de la compañía energética YPF".

Por su parte, Repsol ya avisó que iniciará acciones legales contra la Argentina ante tribunales internacionales, lo que promete ser una gran batalla judicial. En un comunicado dirigido hacia la Comisión de Valores española, Repsol deja en claro que la expropiación es “manifiestamente ilícita y gravemente discriminatoria, que no se ha justificado de forma alguna la utilidad pública que se persigue con la misma y que supone un patente incumplimiento de las obligaciones asumidas por el Estado argentino en la privatización de YPF, violando así los más fundamentales principios de seguridad jurídica y de confianza de la comunidad inversora”. A su vez, Antonio Brufau, Presidente de Repsol, fustigó duramente a Cristina Fernández porque considera que usa la cuestión de Y.P.F. "para tapar la crisis social y económica de la Argentina" y ya avisó que la empresa solicitará a través del arbitraje internacional ante el CIADI -institución del Banco Mundial- "una compensación pronta, adecuada y efectiva incluyendo la compensación de daños por las acciones expropiadas" que superará los diez mil millones de dólares.

PALMAS PARA LA REINA. La corte de aplaudidores, como siempre, a full
La Nueva Malvinas

Salvando las lógicas distancias del caso, esta actitud de Cristina Elisabet Fernández podría ser comparada en algunos puntos con la delirante decisión de Leopoldo Fortunato Galtieri al llevarnos a la guerra contra Inglaterra en 1982; aquel Dictador buscó enardecer el nacionalismo argentino por las Islas Malvinas cuando  equivocó los caminos para materializar un legítimo reclamo, subestimó el poderío militar inglés y comprometió la suerte de todo un país pot una aventura tan improvisada.

Al momento de anunciar la expropiación de una porción de YPF, Cristina Fernández apeló al nacionalismo más rancio para, así, cosechar elogios y apoyos. No solo eso, Fernández parece subestimar las consecuencias diplomáticas de la reacción de España ante este medida, como así tampoco los efectos negativos que puede acarrear en el comercio exterior (¿habrán represalias a las exportaciones argentinas? ¿hasta dónde repercutirá en el dinero que circula en este país?). Como Galtieri, Fernández movilizó a su gente para ser aplaudida y vivada a más no poder.

La Presidente Cristina Fernández no dio precisiones sobre el monto que habría que destinar para abonarle a Repsol ni, mucho menos, explicó de donde se obtendrá el dinero suficiente para llevar a cabo semejante transacción.

La hipocresía justicialista, enésimo episodio

Cuando cerraba su discurso por cadena nacional, Cristina Fernández recordó a Néstor Kirchner cuando en su arenga final decía "vamos a seguir trabajando incansablemente por la Argentina que ÉL sonó, lo único que lamento es que ÉL no pueda…, yo creo que de algún lado nos está viendo, pero me gustaría que me estuviera mirando como hacía siempre, ahora, porque ÉL siempre soñó con recuperar YPF para el país, siempre, siempre".

El 31 de diciembre de 1990 Carlos Menem firmó el decreto 2.778 por el cual se transformó Yacimientos Petrolíferos Fiscales Sociedad del Estado, en YPF S.A. La venta de la petrolera insigne se materializó a través de la Ley 24.145 sancionada el 24 de septiembre de 1992 y promulgada el 13 de octubre de 1992.

José Luis Gioja, Gobernador de San Juan, no dudó en aplaudir la expropiación de YPF analizando que “un Estado debe marcar las políticas petroleras, así como ocurre en Brasil, Colombia y Venezuela” y señaló que “va a mejorar el futuro de los argentinos, porque se van a terminar las colas”. En aquel lejano '92, Gioja era uno de los tantos diputados nacionales que, fiel y obsecuente a Carlos Menem, votó a favor de la privatización; claro que el sanjuanino no es el único "ayer menemista, hoy kirchnerista" que dio su apoyo a la entrega vergonzosa de YPF: en aquel entonces, también votaron por la privatización los entonces legisladores Arturo Puricelli (hoy Ministro de Defensa), Jorge Fellner (hoy Gobernador de Jujuy), Juan Carlos Maqueda (hoy integrante de la Corte Suprema de Justicia), Jorge Yoma (hoy Senador Nacional).

NÉSTOR CARLOS Y CARLOS SAÚL. Los años '90, sus viejos buenos tiempos.
Ni la Presidente de la Nación ni Néstor Kirchner en vida hicieron mea culpa alguno por su alta responsabilidad de la privatización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Menos aún, Fernández no impulsará investigación alguna sobre el escandaloso proceso por el cual YPF pasó a manos privadas en el año 1992. 

Kirchner, entonces Gobernador de Santa Cruz, fue el principal lobbista de la entrega de la petrolera emblemática de los argentinos. Fue Kirchner quien cobró el dinero de la venta que le correspondía a la Provincia de Santa Cruz y, hábil para los negocios, la depositó en el exterior. Actualmente, a casi veinte años de aquellos bochornosos sucesos, nada se sabe de ese dinero de Santa Cruz.

El kirchnerismo tiene la habilidad para instalar temas en el centro de la escena política nacional como si nada. Estamos todos revolucionados con la recuperación de de Y.P.F. y que parece que ya olvidamos el Caso Ciccone que acorralaba a Amado Boudou y el escándalo Schoklender y Madres de Plaza de Mayo, por citar algunos de los casos de corrupción más recientes


Parece que, de la noche a la mañana, la Presidente Fernández se dio cuenta del vaciamiento de Y.P.F.Quizás más tarde que temprano, aunque sea indirectamente cuando culpa a la prensa opositora, Fernández reconoce la crisis de los combustibles en la Argentina. Parece que, de la noche a la mañana, la Jefe de Estado tomó dimensión de lo esencial que es para un país ser dueño de sus recursos energéticos.

La nacionalización de Y.P.F. fue y es necesaria, como también lo es el agua (manejada por capitales privados en la mayoría de las Provincias), los ferrocarriles y todos los medios para obtener energía.

Ahora bien, es totalmente cuestionable el modo desprolijo por el que se vale la Presidente Cristina Fernández. Quizás la apremia la necesidad de disimular una crisis energética. Quizás la apura la avaricia de hacerse de dinero exprimiendo más lo poco que queda de Y.P.F.

Si tomamos como punto de referencia a la estatización de Aerolíneas Argentinas, no da para tener un buen pronóstico sobre la suerte de las finanzas estatales en la administración de Y.P.F. Ella no sabe (o no quiere) responder sobre los costos que traerá para la Argentina esta medida.

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