sábado, 11 de febrero de 2012

¿Volver a 1982?

La controversia Malvinas/ Falklands sigue sumando capítulos de mediáticas disputas y acusaciones cruzadas... sin que la situación de fondo se modifique en absoluto.

Por más berrinches que haga un Gobierno Nacional, es imposible que Gran Bretaña acepte negociar con la Argentina por la soberanía de las Islas Malvinas. Como corresponde, la Argentina recurre a la Organización de las Naciones Unidas para insistir en su reclamo... pero sabemos que la O.N.U. es una eficaz herramienta de alineación que utilizan las principales potencias del mundo, por lo que difícilmente acorralará a Inglaterra.


Recientemente, la Presidente Cristina Fernández logró que otros primeros mandatarios latinoamericanos también presionen a Inglaterra para que se siente a negociar la soberanía de las Islas Malvinas. En efecto, Uruguay y Brasil, más países del Caribe impidieron que barcos británicos que viajaban a las Islas se reabastecieran en sus puertos, lo que produce escasez de algunos alimentos para los kelpers.

El gobierno argentino manifestó su disgusto por las recientes actividades del Reino Unido en las Islas, tanto por las exploraciones en búsqueda de petróleo como la realización de ejercicios militares y la llegada del Príncipe Guillermo en vísperas del 30° aniversario de la Guerra de Malvinas. En nuestro país, estas actitudes son vistas como provocaciones.

David Cameron, primer ministro inglés, tampoco ayudó mucho en esta controversia cuando, en enero pasado, aseguró ante la Cámara de los Comunes que "Yo diría que lo que los argentinos han estado diciendo recientemente es mucho más colonialismo porque esta gente (por los malvinenses) quiere seguir siendo británica y los argentinos quieren que ellos hagan otra cosa". Es indudable que Inglaterra es la que menos autoridad moral tiene para acusar de colonialismo a cualquier otra nación del Planeta, por lo que esta afirmación de Cameron no deja de ser una chicana para con la Argentina, país cuyas Fuerzas Aradas están cada vez más debilitadas.

Desde el Reino Unido se insiste una y otra vez que, lógicamente, los usurpadores de las Islas Malvinas no tienen la más mínima intención de dejar de ser británicos para convertirse en argentinos. Allí radica el principal obstáculo para que nuestro país recupere la soberanía sobre aquellas Islas: los kelpers. Mientras en nuestras Malvinas sigan residiendo personas que están identificadas con Gran Bretaña, pensar que las Malvinas volverán a la jurisdicción argentina es una quimera.

Al margen de los histeriqueos y estériles nacionalismos, el intercambio comercial entre Argentina y Gran Bretaña no solo que se mantiene, sino no para de crecer notablemente. Según informó la National Statistics Office (oficina británica estatal), las exportaciones británicas entre enero y julio 2011 aumentaron el 18% comparadas con el mismo período de 2010. En cuanto a las importaciones británicas desde la Argentina, hubo un crecimiento del 10 % en el mismo período. Más precisamente, Gran Bretaña es el 17º mayor vendedor de productos a la Argentina y el Reino Unido es el 16º destino de las exportaciones nacionales... entonces, toda esta "guerra" verbal entre Buenos Aires y Londres, ¿es solo (otra) cortina de humo?

Por otro lado, queda flotando otro interrogante: ¿para qué quiere Argentina a las Islas Malvinas?, ¿para entregarlas a capitales transnacionales para la explotación de sus riquezas naturales?, ¿para rifar sus vastos terrenos a extranjeros tal como se hace impúnemente en la Patagonia?, ¿La Cámpora abriría una filial malvinenese? ¿los kelpers serán conquistadops con planes sociales?

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