lunes, 13 de febrero de 2012

Redistribución de la riqueza en en Congreso de la Nación

El aumento del 100% en las dietas de los legisladores ha alterado los humores de la escena política nacional.

Como no sucede en otros grandes temas cruciales que hacen a la vida de nuestro país, hubo gran coincidencia entre kirchnerismo y sus rivales políticos. Tanto oficialistas como opositores consideraron necesario "sincerar" sus salarios y, a partir de ahora, recibirán un sueldo neto que oscilará entre los 30.000 y 35.000 pesos mensuales, que se enmarca dentro del aumento del 45% del presupuesto del Congreso de la Nación. Se dispuso que se mantienen los 20 pasajes aéreos y los 20 pasajes que cada legislador dispone anualmente, aunque se redujo un 21% el adicional por "desarraigo".

En tal sentido, Julián Domínguez, Presidente de la Cámara Baja, manifestó que "Las dietas estaban increíblemente deprimidas. No es posible que un diputado o un senador de la Nación gane menos que un secretario del Poder Ejecutivo. O, peor aún, que un empleado jerárquico del Congreso".

Solo unos pocos legisladores manifestaron estar en aparente desacuerdo con este aumento. Se destacaron los siempre mediáticos Victoria Donda y Fernando "Pino" Solanas, quienes bramaron ante la prensa bonaerense... aunque cuando se alejen los micrófonos y cámaras de los periodistas, cobrarán alegremente sus dietas "actualizadas".

Una de las críticas más ácidas vinieron nada menos que desde el sindicalismo. El polémico Julio Piumato, titular del gremio de los judiciales y acólito de Hugo Moyano, escribió en la red social Twitter "¿Aumento para diputados y senadores...referencia para las paritarias? A Paso de Vencedores, por la Justicia Social Plena". Realmente, los que menos tienen autoridad moral para acusar son estos señores gremialistas, siempre enriqueciéndose a costillas (y espaldas) de sus afiliados.

En medio de todo este revuelo y para aprovechar el río revuelto, el Gobernador de Mendoza Francisco "Paco" Pérez abogó por un aumento de sueldo... para él. El Diario Los Andes publica que el primer mandatario mendocino declaró que “Creo que en algún momento se va a tener que abrir la discusión y el debate sobre si el gobernador de una provincia que tiene un presupuesto de 19.500 millones de pesos y que genera 13 mil millones de dólares tiene que percibir un salario de 12 mil pesos manteniendo además su título bloqueado”. Con cierta lógica Mario Abed, Intendente de Junín, se puso sintonía con las palabras del Gobernador de su Provincia a pesar de no ser kirchnerista, cuando dijo “Hay que dar un debate, porque no podemos ganar lo que estamos ganando; a un ingeniero tengo que ofrecerle un salario de 6 mil pesos y bloquear su título durante la gestión, y actualmente es muy difícil encontrar gente que esté dispuesta a hacerlo”.

A mí personalmente no me escandaliza que un legislador nacional gane esa suma de dinero por mes. La responsabilidad que ellos asumen con el pueblo es muy grande y debe ser retribuída como tal; no podemos caer en la demagogia barata de pretender nivelar los sueldos de diputados y senadores con los más bajos de la economía formal. La remuneración debe estar acorde a la investidura que ellos portan.

Ahora bien, más allá de la suma que perciban, ¿nuestros legisladores honran el mandato recibido del pueblo?

Sabido es que nuestros legisladores no sufren reducciones en sus salarios si faltan a las sesiones en el Congreso, como tampoco perciben algún plus por proyectos presentados ante sus pares. Su falta de productivdad y ausentismo no son penados salarialmente como le acontece a cualquier otro trabajador. Diario Perfil publicó un interesante informe en el que detalla que, durante todo el periodo ordinario del año 2011, la Cámara de Diputados de la Nación se reunió solo en ocho oportunidades para sesionar, de las cuales muchos de ellos no tuvieron asistencia perfecta. El sitio parlamentario.com publicó otro informe en el que detalla que, durante esas escasas sesiones del año pasado, hubieron nada menos que 80 diputados que no emitieron palabra alguna, entre los que se destacan el marketinero Francisco De Narváez (¡otro año más sin participar de debate alguno!) y los sanjuaninos Juan Carlos Gioja y Graciela Caselles.

Otro punto a destacar en este aumento salarial para nuestros representantes en el Congreso de la Nación es que el porcentaje supera largamente los índices anuales que difunde el INDEC, como así también fue llevado a cabo en momentos en que el Gobierno Nacional está ajustando el gasto público.

Justificable sería que se paguen altas sumas de dinero a quienes trabajen en el Estado (Nacional, Provincial y/o Municipal) si esas personas tienen probada capacidad y ética para estar a la altura de una responsabilidad tan delicada. Pero, si analizamos más a fondo, para ingresar a la esfera estatal, en la inmensa mayoría de los casos, no pesa tanto la idoneidad ni la honestidad de una persona, sino que se premia la obsecuencia partidaria... así, el trabajar en el sector público se termina convirtiendo en un lugar común para mediocres y oportunistas, en vez de ser un espacio para servidores públicos... entonces, no es más necesario para nuestro país jerarquizar la función pública antes que hablar de aumentos de sueldos?

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