viernes, 27 de enero de 2012

Se fue Alfredo Avelín, se fue un Quijote

ALFREDO AVELÍN. Sanjuanino, médico, político, patriota, tenaz, caudillo.
Ayer 26 de enero de 2012, a los 84 años de edad, murió Alfredo Avelín, ex Gobernador de San Juan.

El líder de la Cruzada Renovadora se encontraba internado en una clínica en donde luchó contra una afección pulmonar y una insuficiencia renal.

Más allá de compartir o no su pensamiento y obrar, Avelín ha sido uno de los pocos pocos hombres de la política más respetado en la Provincia de San Juan por una característica poco frecuente: la coherencia de vida.

Nacido en la localidad de Carpintería, en San Juan en el año 1927, don Alfredo se recibió de médico en el año 1953 en la Universidad Nacional de Córdoba. La medicina fue una de sus grandes pasiones, profesión que ejerció ad honorem en el Hospital "Guillermo Rawson" y en el Policlínico Ferroviario, además de su consultorio particular, en donde prefería atender a personas carenciadas hasta los últimos días de su vida. De hecho, antes de morir, él solicitó a su familia que fuera vestido con su chaqueta de médico al momento de su velatorio y sepultura.

Otra de sus pasiones fue la de ser escritor, dejando como legado libros con poemas de su autoría, como así también sobre la política argentina, como “Hielos Continentales Patagónicos : la Historia nos Juzgará” y “Querella y respuestas las coimas del Senado”.

En 1958, fue Intendente de la Municipalidad de la Ciudad de San Juan, cargo que ejerció durante casi dos años y en el que impulsó una serie de medidas que fueron gratamente reconocidas por la gente. En 1960 fundó la Cruzada Renovadora, partido provincial con el que intentó llegar a la Gobernación de San Juan en numerosas oportunidades.

Siendo legislador nacional, fue un acérrimo opositor al menemismo durante los años 90. En el Congreso de la Nación, fue un notorio luchador para que no se llevaran adelante las privatizaciones que impulsaba el Partido Justicialista, se opuso también a la ley de regalías mineras porque no aceptaba que su Provincia fuera perjudicada y tuvo un brillante desempeño como opositor al Tratado de los Hielos Continentales, uno de las últimas controversias limítrofes con Chile.

Fue recién en el año 1999 cuando pudo cumplir su viejo sueño de ser Gobernador de San Juan. Eran tiempos en el que el menemismo ya se estaba agotando y hacía agua por todos lados; en San Juan, Jorge Alberto Escobar era el hombre fuerte del justicialismo y, tal como sucedió a nivel nacional, los principales partidos políticos decidieron conformar una alianza con el único fin de hacerse del poder. Luego de varias negociaciones entre los referentes opositores, Don Alfredo se convirtió el candidato elegido para la Alianza para competir con Escobar, quien buscaba una nueva reelección. Así fue que, en mayo de aquel año, el 58% de la ciudadanía sanjuanina, optó por Avelín como nuevo titular del Ejecutivo Provincial.

Su gobernación fue un tanto caótica, en parte por la difícil situación que atravesaba el país en esos años y en parte por su estilo extremadamente personalista. Tuvo actitudes que lo pintaban de cuerpo entero: se mostraba poco afecto al protocolo y de trato siempre campechano con la gente, capaz de llegarse sorpresivamente hasta la guardia de un hospital público para cersionarse personalmente si los trabajadores se encontraban en sus puestos de trabajo.

Desde el principio de su mandato, quiso rebelarse al histórico centralismo porteño y mantuvo duros enfrentamientos con la Casa Rosada, tanto con Fernando De la Rúa como, posteriormente, con Eduardo Duhalde. En el año 2002, el hecho de ser el único gobernador argentino que se negó a firmar los célebres "14 puntos" que imponía el Fondo Monetario Internacional terminó sentenciándolo políticamente: a instancias de José Luis Gioja, el entonces Presidente Duhalde cortó toda asistencia financiera a San Juan, lo que provocó atraso en sueldos a empleados estatales en medio de una asfixia económica que llevó a numerosas manifestaciones pública que fueron aislando cada vez más a Avelín.

El caudillo cruzadista prefirió mantenerse firme en su postura y eludió cualquier tipo de pragmatismo, se opuso a que la crisis económica la termine pagando la gente con sus bolsillos. El justicialismo sanjuanino terminó alineando al radicalismo, el Partido Bloquista y a los gremios para exigir la destitución del Gobernador Avelín, la cual se hizo efectiva en Agosto de 2002, luego de un juicio político motorizado por la "Mesa Intersindical" en el que fue hallado responsable por "administración deficiente" y no garantizar los derechos de salud y educación. Una vez consumada la caída de Avelín, asumió el entonces Vicegobernador Wbaldino Acosta, San Juan también se arrodilló ante el F.M.I. y llegaron los fondos tan ansiados y todos contentos.

De ahí en más, Don Alfredo volvió al llano y no dejó de hacer política, aunque tanto él como su Cruzada Renovadora fueran perdiendo gravitación en la escena política sanjuanina hasta quedar reducidos a una mínima expresión. Quizás su principal error fue no haber permitido el surgimiento de nuevas figuras desde el seno del partido y centrar todo tanto en su propia figura y en sus hijos, Alfredo y Nancy. Se convirtió en un duro crítico para con José Luis Gioja, a quien no dudaba de tildar de "mafioso" y "traidor a la Patria"... pero sus palabras no hallaron eco en la pren$a ni en la ciudadanía.

Más allá de toda crítica, podemos decir que se fue un gran político sanjuanino. Si no tuvo mayor trascendencia en su tiempo fue por no actuar según su propia conveniencia que es común denominador en tantos políticos. De todas maneras, Avelín fue siempre una persona digna... algo que no se podrá decir de la mayoría de los dirigentes de su época.

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