viernes, 16 de diciembre de 2011

Todos a los camiones

FERNÁNDEZ Y MOYANO. Cuando todo eran sonrisas... al menos para las fotos
La Presidente Cristina Elisabet Fernández tiene en su disputa con Hugo Moyano el primer gran conflicto en su segundo periodo al frente del Ejecutivo Nacional.

A decir verdad, y por más que se esforzaran por demostrar públicamente todo lo contrario, Fernández y Moyano nunca tuvieron una buena relación.

En los últimos meses, al sentirse relegado de los puestos de poder, el camionero empezó a embestir contra el Gobierno Nacional. Moyano reiteró una y otra vez sus reclamos sobre "distribución de la riqueza", como así también discusión sobre aumentos de los salarios de los trabajadores, para lo cual advirtió que “la inflación seguirá siendo la del supermercado en esa negociación”, en una clara alusión a las cifras mentirosas que publica el INDeC.

Cristina Fernández dio comienzo a su segunda gestión como Presidente de la Nación con un fuerte discurso en el que, además de cantarse loas a si misma, quiso hacer una demostración de autoridad sobre la Confederación General del Trabajo cuando afirmó que "ahora sí hay derecho a huelga, pero no al chantaje y a la extorsión". Y no fue un detalle menor que Hugo Moyano no estuviera presente durante dicho acto, detalle que fue también mal visto desde el kirchnerismo.


El Ministro Julio De Vido intentó disimular la tensión entre la Casa Rosada y la C.G.T. cuando salió a declarar que la relación estaba "intacta". Poco creíble.

Hugo Moyano encabezó un acto de celebración del "Día del Camionero" en el Estadio del Club Atlético Huracán en la Ciudad de Buenos Aires. Allí, el dirigente decidió plantarse como un opositor más al kirchnerismo cuando gritó a los cuatro vientos su renuncia al Partido Justicialista argumentando que dicho partido es "una cáscara vacía, que dejó de tener trascendencia política, un instrumento que el poder político maneja a su antojo, vaciado de peronismo"; asimismo, rechazó las acusaciones de la Presidente cuando afirmó “Lo lamentamos si le molesta a algunos, pero no vamos a dejar de reclamar. Nosotros no negociamos a espaldas de los trabajadores”. El camionero se quejó de no haber tenido suficiente espacio en este nuevo Gobierno, por lo que bramó No tengo vocación de bufón, por eso no puedo aceptar que otros tomen las decisiones que deben tomarse en el seno del partido”.

Ante semejantes afirmaciones, desde el Gobierno Nacional, el Ministro Florencio Randazzo se limitó a decir que “Cada uno tiene la libertad de opinar lo que quiera. La mejor forma de cuidar a los trabajadores es cuidar a este gobierno, que ha generado más de 5 millones de puestos de trabajo”.

Como era de esperarse, la reacción de Moyano fue bien recibida por algunos opositores. El polémico Luis Barrionuevo, titular de la "C.G.T. Azul y Blanca" (¿?) celebró el cambio de vereda del camionero y disparó directamente contra "La Cámpora" cuando expresó que la gente de esa agrupación ultrakirchnerista "No tienen nada que ver con el peronismo ni con la vida política argentina, son trepadores, a través del manejo que le da Cristina a su hijo Máximo y él a sus referentes; existen sólo porque tienen poder y plata, porque no tienen ninguna ideología en serio".
 
Diario Perfil se aventura a imaginar con un "movimiento obrero" (¿?) unificado y opositor a este Gobierno. Ciertamente, con esta renuncia al PJ, Moyano se está ganando la simpatía de un puñado de dirigentes díscolos. En algunas oportunidades, el camionero manifestó sus deseos de imitar los pasos de Luiz INácio Lula Da Silva y, tal como logró el brasileño, llegar a ser Presidente de la Nación. Pero, si ponemos blanco sobre negro, sabemos bien que el movimiento sindical tiene bien ganada una imagen negativa en la sociedad, por lo que genera serias dudas su gravitación en la ciudadanía argentina.

Quizás la frase que mejor sintetice el malestar en ciertos sectores del PJ con la Presidente de la Nación la dijo Víctor Hugo Pistone, secretario de Prensa del gremio de Choferes de Camiones, cuando declaró que "No quisiera que Cristina Kirchner termine siendo asesorada por los jóvenes de La Cámpora como De la Rúa por el Grupo Sushi". En su momento, el entonces Presidente Fernando De la Rúa decidió darle la espalda a la Alianza que lo llevó al poder y optó por rodearse por ese grupo de jóvenes ineptos que lideraban sus hijos; en cierta forma, Cristina Fernández parece actuar igual que el dirigente radical al preferir a la agrupación que encabeza su hijo Máximo.

Cristina Fernández está envalentonada con el contundente resultado obtenido en las últimas elecciones generales y se ha arriesgado a prescindir de la estructura orgánica del Partido Justicialista, permitiendo la consolidación de espacios de poder para agrupaciones que le son ciegamente leales. Esta movida política de la primera mandataria es altamente riesgosa, si tenemos en cuenta que la historia argentina nos enseña que es siempre peligroso tener al PJ como oposición... 

¿Cómo seguirá esta pelea? No podemos adivinarlo ahora pero podemos asegurar que los platos rotos los pagará el pueblo argentino.

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