viernes, 30 de diciembre de 2011

Feinmann y la comodidad de defender a un gobierno de multimillonarios

José Pablo Feinmann, filósofo y escritor, es uno de los llamados "intelectuales K" y, recientemente, ha publicado un libro llamado "El Flaco" en donde, como no podía ser de otra manera, canta loas a Néstor Kirchner. Él mismo define a su nuevo libro como "una versión de Las manos sucias, de Jean Paul Sartre, porque es el diálogo entre un intelectual y un político" (¡!).

Como sucede en estos casos, por cuestiones de marketing, el escritor dio notas para publicitarlo. Llamativamente, Feinmann concedió una entrevista al Diario La Nación en la que entregó algunas definiciones interesantes respecto a los modos del kirchnerismo. El título de la entrevista es una frase disparada por este filósofo y que sorprende a primera vista: "Es muy incómodo adherir al gobierno de dos multimillonarios que hablen de pobreza"... en el interior de dicha nota, la sorpresa crece cuando leemos que él asegura "No me insulten: ¿cómo voy a ser kirchnerista?.Soy un intelectual K, pero de Kant, Kierkegaard y Kafka".

La controversia sobre el origen de la fortuna de la Familia Kirchner Fernández no pasó de largo entre sus palabras. Feinmann afirma que "Habría que hacer un muy buen análisis de cómo creció ese patrimonio, que alguien demuestre con qué mecánica se hizo la extracción ilegal. Eso me tranquilizaría mucho más". Parece que el escritor no leyó todas las notas de Página/12 en donde se han esbozado justificaciones no muy firmes sobre la riqueza K. Increíblemente, este "intelectual K" aboga por la distribución del capital acumulado por los Kirchner al sostener "Cuando Cristina dice que es la primera que renuncia a los subsidios, sería muy bueno un acto simbólico: 'Yo doy 10 millones de dólares para hacer un barrio en tal lugar'. Un millón, aunque sea. 'De esa fortuna que dicen que yo robé, uno va ahí.' Eso me gustaría, pero más para los militantes."

Fiel a su estilo, aborda a Juan Domingo Perón, deidad kirchnerista, sobre quien reconoce"Soy muy duro con el tercer Perón. Los peronistas lo tapan porque no quieren ver que el jefe del movimiento hizo cosas muy oscuras" y hasta se anima a analizar "Es el Perón del 72, el que vuelve. Es muy abierto, muy herbívoro, como dice él, muy democrático, y quiere una unidad nacional. El fondo de la cuestión es que ya era tarde para todo. Perón había demorado mucho su regreso, pero no por su voluntad; el gran error del Estado antiperonista que se desarrolla desde 1955 hasta 1973, en que asume Cámpora, fue prohibir a Perón durante 18 años, en una actitud absolutamente antidemocrática en nombre de la democracia. Si Perón hubiera vuelto en el 64 no hay guerrilla, ni miles de muertos, ni tanto odio en el 73".

Si bien deja en claro su admiración por Cristina Fernández, Feinmann critica a "La Cámpora", agrupación mimada por la primera mandataria. Sobre esos "militantes", dice "Lo que me preocupa de La Cámpora es que hay un exceso de pragmatismo y una carencia de ideas. Además, muchos han tomado puestos en el Gobierno, cosa que la Juventud Peronista no había hecho y se pasaba el día hablando de ideas, ideas e ideas."

En la introducción de la nota, ya advierte el periodista "Ojalá que los kirchneristas no trituren a José Pablo Feinmann después de enterarse de algunas cosas inconvenientes para el relato oficial que afirma en esta entrevista". Es que sorprende que alguien que está públicamente identificado con el kirchnerismo lance semejante verdad al hacer referencia a la hipocresía de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

Lo temido por el periodista del Diario La Nación se cumplió: José Pablo Feinmann tuvo que salir rápidamente a aclarar sus dichos para calmar la ira "militante", ya que no se tolera que ningún soldado se escape del discurso oficial. Feinmann escribió en Página/12 una columna que tituló "El puñal en la espalda" en la que, básicamente, jura que sus palabras fueron sacadas de contexto, que fue un "bobo" porque se dejó inducir por los periodistas opositores cuando resume "El ambiente es agradable. Empieza el reportaje. Han logrado algo importante: que uno se afloje, que se sienta cómodo, que suelte un poco o bastante la lengua".

Por más pergaminos académicos que pueda exhibir, por más citas de aclamados autores que proclame, Feinmann sigue siendo un cobarde obsecuente. Su bajeza podemos entenderla porque su pensamiento está puesto en función de un gobierno de turno, es otro "intelectual" rentado por el Estado Nacional y que baja línea a través de su programa "Filosofía Aquí y Ahora" que emite el Canal Encuentro.

Feinmann quiso aclarar pero oscureció. Queda una verdad a la luz: la lógica kirchnerista impone un pensamiento único, sin el más mínimo disenso... quien se aparte de los márgenes determinados por Cristina Fernández es tildado de "enemigo". Lo lamentable es que hay "intelectuales" que adhieren a esos modos antidemocráticos. Feinmann es otro alfil del poder (de turno) y su misión es encontrarle la vuelta filosófica a un poder que se ha consolidado en las pasadas elecciones; seguramente, ya hizo su mea culpa puertas adentro, habrá recibido las reprimendas que le ¿corresponden?.
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