lunes, 14 de noviembre de 2011

Vuelos bajos

Cristina Fernández y Mariano Recalde
Desde que el Gobierno Nacional decidió retomar el control de Aerolíneas Argentinas en el año 2008, no han cesado los inconvenientes para el Estado, los trabajadores de dicha línea aérea e, indirectamente, los usuarios.

Al millonario déficit que todos soportamos, se suma ahora el enfrentamiento entre los trabajadores de Aerolíneas nucleados en la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA) y la patronal que responde a la Presidente Cristina Elisabet Fernández. Los trabajadores dispusieron que se suspendan los vuelos internacionales de la empresa estatizada porque entienden que faltan inversiones y lanzaron fuertes críticas a Mariano Recalde, Presidente de Aerolíneas Argentinas; en tal sentido, Ricardo Cirielli, titular de APTA, declaró Página/12 "Los aviones que no salieron fueron por problemas técnicos. Hace diez días le enviamos una carta a Mariano Recalde, en donde le dijimos que si el Gobierno invertía el 3,5 por ciento del total de recursos que ya destinó a la compañía, ya se podrían haber construido dos hangares, un banco de pruebas para motores y para los equipos electrónicos. Si están molestos por eso, no es nuestro problema. Si Aerolíneas no se vuelve eficiente y rentable, jamás saldrá adelante."

Lo cierto es que, por este este lío, quedaron varados a unos 800 pasajeros en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Ezeiza fue, una vez más, un caos para todos los que necesitaban viajar al exterior, ya sea por razones de trabajo o por vacaciones.

Harta del conflicto, la Presidente Fernández dispuso que la Fuerza Aérea Argentina se encargue del control de la navegación aérea de Aerolíneas Argentinas. En efecto, a través del Decreto 1840/2011, se creó la Dirección General de Control de Tránsito Aéreo en el ámbito de la F.A.A., absorviendo las tareas que eran responsabilidad de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). La medida alcanza a doce ex militares que cumplían tareas de controladores aéreos en Ezeiza.

Cuando un paro, piquete o movilización no es protagonizado por organizaciones kirchneristas, el Gobierno Nacional se acuerda de las instituciones democráticas y de los derechos de los ciudadanos que son arrasados. Como parte de la avanzada contra estos gremialistas "rebeldes", el Ministerio de Trabajo de la Nación hizo una presentación ante la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, en donde se solicita que se la APTA pierda su personería jurídica porque no acató la conciliación obligatoria.

Aerolíneas Argentinas emitió un comunicado en el que acusa a los líderes gremiales de ser "verdaderos parásitos prebendarios que amasaron fortunas personales incalculables". Mariano Recalde salió a defenderse de las acusaciones cuando aseguró que este "paro" es impulsado por "pilotos que vuelan una vez por mes y ganan un sueldo de diez mil dólares".

Hasta el momento, Recalde, hombre de Hugo Moyano, no puede demostrar capacidad para administrar la línea de bandera que tantos dolores de cabeza le está trayendo a los argentinos. En mayo de este año, el Presidente de A.A. informó al Congreso de la Nación que estimaba que, al finalizar el 2011, el déficit llegaría a los U$S 387 millones. Asimismo, esa empresa que subsidia el Estado Nacional tendría superpoblación de empleados, lo cual acrecienta el rojo en las finanzas. El panorama se complicó más aún con la incorporación de integrantes de la agrupación "La Cámpora", quienes pasaron a ocupar cargos claves en el Directorio de Aerolíneas.

En un acto celebrado en Tierra del Fuego, la Presidente Cristina Fernández pidió que Defendamos lo logrado inteligentemente. No me gustan las sociedades de tontos que repiten y terminan frustrando procesos en lo económico, político y social. Los convoco a no boicotear lo ya logrado, a que cada uno desde su lugar contribuya a que la Argentina crezca”.

Marcelo Piñero, cineasta y ex piloto, opinó que "Aerolíneas Argentinas está técnicamente quebrada y manejada por un tridente que a duras penas sabe por qué vuela un avión" y acerca de la última medida de la Jefe de Estado sostuvo que "el mismo gobierno que le sacó a la Fuerza Aérea el control de la aviación civil por corrupción, años después se lo devuelve. No se entiende".

La APTA redobló su apuesta al emitir un comunicado en el que responde a la primera mandataria sosteniendo que “La causa real y verificable de las cancelaciones de vuelos internacionales de Aerolíneas Argentinas por parte del gobierno nacional, son la falta de aviones disponibles para realizarlos. el 50 % de la flota internacional se halla fuera de servicio. Por incapacidad en la gestión empresarial, y falta de inversiones en la flota internacional, y en el área técnica”. Asimismo, contraatacan afirmando que "Las autoridades de Aerolíneas Argentinas y los funcionarios del Poder ejecutivo nacional mienten a sabiendas a la población, sobre la causa de este colapso en los servicios internacionales (...) Para ocultar sus culpas, por la falta de inversiones y en su Área Técnica; el inescrutable manejo de los miles de millones de dólares aportados por el Estado nacional; y una pésima administración corporativa a cargo de autoridades ignorantes del negocio aerocomercial, y sin ninguna experiencia de gestión empresarial".


A principios de la Década de los 90's, Carlos Menem y todo el Partido Justicialista impulsaron una profunda "reforma  del Estado" que significó la privatización de empresas estatales que administraban recursos estratégicos como el agua y el petróleo, como así también los ferrocarriles, líneas aéreas y medios de comunicación, entre otras cosas. El argumento esgrimido en aquellos tiempos era la "necesidad" de que los argentinos recibiéramos servicios eficientes, debido a la "incapacidad" del Estado Nacional de administrar todas esas empresas. Con los años, fueron se fueron conociendo todos los turbios negociados en aquellas ventas de activos estatales.

Ahora, de la mano del kirchnerismo (sí, sí... los mismos que cantaban loas a Menem en los 90's), los Hijos de Don Juan Domingo dan otra vuelta de tuerca y se prenden en una ola estatista.

Lo cierto es que, siendo privatistas o estatistas, de la mano de los que supuestamente vienen a salvarnos, Argentina siempre pierde: ningún funcionario termina procesado ni mucho menos preso y es el país siempre termina pagando los platos rotos. De nunca acabar...

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