miércoles, 23 de noviembre de 2011

No tan Disneylandia

En el acto de cierre de la Conferencia Anual de la Unión Industrial Argentina, la Presidente Cristina Fernández pronunció un discurso con fuertes definiciones acerca de la actualidad económica de nuestro país.

Lo novedoso es que la primera mandataria mencionó la palabra "inflación". Al referirse a la "profundización del modelo", Fernández expresó "Hay que comenzar a ver por ejemplo en las grandes industrias y sobre todo fundamentalmente en lo que son los grandes temas, inversión, cuestiones salariales, inflación, subsidios, hay que comenzar a hablar y a analizar con sintonía fina". Agregó además que “Hay que tener timing de cómo se manejan las variables macroeconómicas. Nuestro modelo es de crecimiento, trabajo e inclusión, y no de metas de inflación, que es el método del Consenso de Washington”.

Parece que, al fin de cuentas, la titular del Ejecutivo Nacional reconoció públicamente que existe inflación en la Argentina. Algo es algo, después de incontables negaciones de parte de sus funcionarios. Desde el Gobierno Nacional, siempre se nos trató de estúpidos a todos los argentinos cuando nos decían una y otra vez que la cuestión inflacionaria era invento de los medios de comunicación o que, apenas, se trata de "distorsión de precios".

Aunque no quieran reconocerlo públicamente, el Gobierno de Cristina Fernández empezó a realizar ajustes para afrontar las consecuencias de la crisis financiera internacional. No hace falta ser un eximio economista para notar que tanto el precio del dólar como los valores de los combustibles y servicios públicos están subvaluados. El descontrolado nivel de gasto público ha sido lo que mantenido oculta toda esta realidad que los argentinos no quieren mirar de frente: la evidencia está en el resultado de las últimas elecciones generales.

Una de las primeras variables fue el flujo de divisas, ahora es la quita de subsidios a empresas de servicios públicos que impactará en una suba generalizada de tarifas. El kirchnerismo se empeña en disfrazar este tarifazo con una medida poco seria como eso de la "renuncia a los subsidios", a la que se sumaron todos los funcionarios del Gobierno Nacional (¡hasta Néstor Kirchner, desde el más allá, suscribió a esta movida!)... ¿hasta cuándo resistirá "el modelo"?

Es interesante leer el análisis de Roberto Cachanosky, quien escribió "El corralito a la compra de dólares fue presentado como un combate contra la evasión y el lavado de dinero, ahora el anuncio del tarifazo que está disfrazado de eliminación de los subsidios a los más ricos, es el primer paso hacia un cambio de precios relativos o, dicho en castellano básico: la fiesta se acaba"

Se hace necesario que el Gobierno Nacional asuma la real dimensión de la crisis internacional y que dejen de hablar del "éxito del modelo" para, de una buena vez, tomar medidas para que la Argentina pueda mantenerse a flote.

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