martes, 1 de noviembre de 2011

¿Corralito versión 2011?

Nos mienten con el índice de precios...
¿nos mentirán también con el dólar?
A pocos días de un triunfo histórico y arrasante, el Gobierno de Cristina Fernández atraviesa otro de sus momentos más difíciles a raíz de la gran demanda de dólares que hay en el país.

La situación financiera mundial no es nada buena y por eso, en distintos puntos del Planeta, se genera un clima de incertidumbre en las inversiones y una alarmante falta de liquidez. La aguda crisis desatada en Grecia ha repercutido negativamente en las principales bolsas del mundo.

La Argentina no es una isla. Mal que nos pese.

Por las leyes básicas de oferta y demanda, ante el aumento de la demanda y una oferta que permanece en el mismo nivel, el precio del dólar estadounidense tiende inevitablemente a aumentar. Hoy en día, la gente busca en esa moneda un refugio de eventuales crisis. Y los argentinos ya sabemos de historias del dólar en alza.

En consecuencia, el Gobierno Nacional impulsó una serie de medidas a fin de "garantizar la oferta de divisas, limitar la fuga de capitales y desincentivar las operaciones especulativas en el mercado cambiario".

Para frenar la sangría de capitales, ya se dispuso obligar a empresas mineras y petroleras a que se liquiden en nuestro país lo producido, como así también se quiere retener en el mercado interno a todo el flujo de divisas proveniente de la venta de empresas y otros activos como inmuebles.

La Presidente dispuso una serie de medidas para desalentar la compra de dólares de parte de los particulares, encargando a la Administración Federal de Ingresos Públicos un exhaustivo "monitoreo" de cada uno de los compradores de dólares, el cual consiste en contrastar la cantidad de moneda extranjera que cada uno demanda con su repectivo nivel de ingresos y la declaración jurada de bienes personales. La AFIP es la que decide cuánto es el monto que cada individuo puede adquirir en la Argentina.

La City porteña fue escenario de la avanzada oficial para frenar la demanda de dólares. Varios centenares de empleados de la AFIP se dirigieron a "inspeccionar" el accionar de las entidades financieras y de sus clientes, como así también hubieron gendarme que velaban por la "seguridad" movida oficial incluyó también impedir el accionar de los "arbolitos" en la City porteña, para desalentar el comercio de la divisa norteamericana.

Semejante despliegue oficial puede generar muchas dudas acerca del futuro de la economía argentina. Ciertamente, el poder adquisitivo del peso sigue disminuyendo, aunque el kirchnerismo se empecine en negarlo sistemáticamente. Basta ir regularmente a los supermercado para constatar esta realidad...  realidad que desconocen tanto la Presidente como todo su entorno ya que, dada sus holgadas situaciones patrimoniales, no concurren asiduamente a un mercado de barrio o algún supermercado.

Miguel Ángel Pesce, Vicepresidente del Banco Central de la República Argentina, salió a defender las medidas manifestando que "no hay más restricciones en nuestro país que las que hay en otros países; en todos los países del mundo hoy en día se está pidiendo la información que se pide en la Argentina".

Sin embargo, desde la Casa Rosada se cree que la confianza de los mercados se puede ganar negando toda crisis. Amado Boudou, Ministro de Economía, culpó puntualmente al Diario La Nación de inventar un clima de incertidumbre en nuestro país y afirmó que "No hay ningún problema que estemos enfrentando. No hay ningún problema con la compra venta de divisas, sino con los que quieren lavar dinero".

Como era de esperarse, la prensa "militante" salió a festejar las medidas impuestas por la Presidente Fernández, al decir que se frenó la ansiedad de comprar dólares. En su portal digital, Página/12 informó hoy que "El total negociado en el mercado de contado descendió a 300 millones de dólares, contra 340 millones de dólares en la jornada anterior". Ese medio ultrakirchnerista publica también declaraciones de Merces Marcó del Pont, titular del BCRA, quien señaló que “En general, se pretendió generar (desde algunos medios) una expectativa casi de burbuja, donde la gente iba a abalanzarse sobre el dólar. No ocurrió nada por el estilo. Por el contrario, fue una jornada tranquila en materia cambiaria. Las distintas medidas anunciadas dan una señal importante de que se va a continuar con la misma política cambiaria”.

Resta saber si estas medidas resisten en el tiempo y se puede regenerar la confianza en la moneda nacional. En principio, la Presidente Cristina Fernández parece centrar más su mirada en los efectos inmediatos de la crisis y no tanto en las causas; de ahí que ella toma medidas para atacar los síntomas y no la enfermedad. Seguir sosteniendo el dólar a un nivel más bajo tiene sus riesgos, entre los que se destaca el peligro de que haya un dólar "paralelo" que, inevitablemente, será mas alto que el que debería tener sin las políticas de intervencionismo y, claro está, mucho más alto que el que quiera fijar el Gobierno Nacional.


Ante este panorama, el Gobierno siempre tiene un as en la manga: la confiscación. Ya pasó con los fondos que tenían las AFJP y las reservas del BCRA, sumado al creciente endeudamiento y al caprichoso manejo del dinero de la ANSeS. Los inversionistas lo saben y por eso no extraña la tremenda fuga de capitales que hubo en estos años. Todo sea por mantener una fábula, al precio que sea.

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