martes, 11 de octubre de 2011

Viveza originaria

Hoy, 11 de octubre de 2011, se celebra un aniversario de lo que hoy se conoce como el "Último Día de Libertad de los Pueblos Originarios", con el cual ciertas agrupaciones aprovechan exigen una preparación "histórica" en nombre de un supuesto genocidio de naciones aborígenes.

Miguel Rep realizó esta ilustración políticamente correcta, acorde a la ideología de quienes hoy nos gobiernan

Estos grupos han logrado instalar que el día 11 de octubre de 1492 fue "el último día de libertad", considerando como catastrófica la llegada de los españoles a estas tierras al día siguiente. En tal sentido, ellos entienden por reparación a la restitución de terrenos que aseguran que perteneció a sus ancestros, sin importarles en absoluto la utilización que actualmente se les esté dando. Enfundados en atuendos pretendidamente típicos, estas agrupaciones exigen la titularización de vastas extensiones de tierra, arrogándose tales derechos al afirmar ser descendientes directos de aborígenes que allí habitaron en la época precolombina.

A medida que los españoles, portugueses e ingleses extendían sus dominios en esta parte del mundo, se fue generando un un notable cambio social producto de la fusión de razas y culturas, fusión que estuvo no excenta de excesos e injusticias.

En la América precolombina civilizaciones muy desarrolladas en el aspecto científico y cultural como la Azteca, como así también otras de un nivel de vida muy rudimentario. Ciertamente, no existe fuente histórica fidedigna que permita determinar con exactitud la cantidad de personas que vivían en este continente antes de la llegada de Cristóbal Colón. Los historiadores no se ponen de acuerdo acerca de la cantidad de habitantes que poblaban América: están los que estiman que la inmensa mayoría del territorio estaba despoblada, como aquellos que sostienen que eran varios millones de seres humanos los que residían en esta parte del mundo. Sea como fuere, son todas estimaciones sin sustento científico.

Quienes hoy nos hablan del "último día de libertad de los pueblos originarios" parece que quieren convencernos que, antes de la llegada de Colón a América, los "pueblos originarios" vivían felices y en armonía. Con ese mismo énfasis con el que se construye una historia y se alienta el odio racial, es que se acusa de genocida a España.

Pero, si hurgamos un poco en la historia, encontraremos una realidad distinta. Antes que nada, entre los "pueblos originarios" no existía un sentimiento de hermandad ni nada que se le parezca; asimismo, antes de la llegada de los españoles, ya existía el imperialismo en estas tierras: algunas naciones sometían violentamente a otras. En América del Sur, tenemos el caso del Imperio Incaico, el cual estaba afincado en lo que hoy es Perú y fue extendiéndose hacia el Norte y hacia el Sur, dominando a huarmas, tancas, cajamarcas, cañarís, coyas, lupacas y chachapoyas, entre otros.

Se habla hoy de genocidio a manos de los conquistadores europeos, a quienes se los acusa de haber exterminado las naciones aborígenes. Ese análisis carece de rigor histórico porque no se tiene en cuenta el proceso de mestización que hubo en el Nuevo Mundo. Mientras algunas comunidades aborígenes optaron por permanecer aisladas, muchos otros se integraron y fueron cimientos de las nuevas naciones que fueron surgiendo. ¿De qué hablan? Es innegable que actualmente en toda América existimos millones y millones de personas con rasgos predominantemente indígenas, más que europeos. Quienes hoy quieren reivindicar a los "pueblos originarios" y casi que menosprecian a las naciones americanas, ignoran que millones de americanos que vivimos sobre este suelo tenemos también sangre aborigen en nuestras venas.

Yo me pregunto, ¿Acaso esta gente que jura ser aborigen tiene más derechos sobre esta tierra que quienes también hemos nacido y vivimos aquí? ¿por qué?


El increíble Caso Mapuche

En la Argentina, una de las comunidades más combativas es la mapuche. Organizados a través de la "Confederación Mapuche Neuquina", esta "comunidad" ya logró apropiarse de cientos de hectáreas en la Provincia de Neuquén, no casualmente en sitios visitados asiduamente por turistas extranjeros, próximas a pozos petroleros y a obras de infraestructura que benefician a todo el país, para los cual las empresas constructoras deben pagarles un "peaje" a los líderes mapuches.

A decir verdad, los mapuches habitaban en una porción importante de lo que hoy conocemos como Chile y llegaron a la Argentina poco años después de la Revolución de 1810, sometiendo salvajemente a naciones preexistentes como los tehuelches, pehuenches, huiliches, pampas y puelches.

Los gobiernos de Argentina y de Chile tuvieron al pueblo mapuche como una constante amenaza. En el vecino país, en el año 1869, se organizó la campaña denominada "Pacificación de la Araucanía" con la que se logró vencer a los aborígenes que acechaban constantemente a los chilenos. En la Argentina, a instancias del entonces Presidente Nicolás Avellaneda, Julio Argentino Roca lideró la Campaña del Desierto, en que las fuerzas militares lucharon a brazo partido contra los mapuches, nación invasora y responsable de numerosos y cruentos ataques contra poblados argentinos, en donde asesinaban, robaban y secuestraban mujeres.


Como muestra, podemos citar a José Hernández, quien describía a estos malones en los geniales versos del "Martín Fierro" escribiendo: "No salvan de su joror/ ni los pobres angelitos/ viejos, mozos y chiquitos/ los mata del mismo modo/ que el indio lo arregla todo/ con la lanza y con los gritos". En "La Vuelta de Martín Fierro", Hernández retoma el enfrentamiento entre el gaucho y el indio cuando relata "Es guerra cruel la del indio/ porque viene como fiera/ atropella donde quiera/ y de asolar no se cansa... Odia de muerte al cristiano/ hace guerra sin cuartel/ Para matar es sin yel/ es fiero de condición".

Hoy en día, reivindicar a pueblos originarios se ha convertido en un vil negocios para un puñado de inescrupulosos. Lamentablemente, como sucede con este revisionismo que actualmente está de moda, muchos compran ese discurso sin antes estudiar el tema en profundidad. Con una prédica rebosante de odio sobre "pueblos originarios", estos descendientes de quienes aniquilaron a otros pueblos (¿no era que los "Pueblos originarios" eran hermanos entre si?), son los que están cerrando jugosos negocios con las tierras que van adueñándose, al punto de poner casi en jaque la soberanía nacional. La viveza dejó de ser crilolla, es "originaria".

1 comentario:

Héctor dijo...

Mire, antes de Colón los pueblos originarios guerreaban entre sí y se mataban de lo lindo, es verdad. Pero los españoles cometieron un asesinato en masa de, aproximadamente, 60 millones de indígenas. ¿A eso cómo se le llama sino "genocidio"?. Oiga, me parece bien que usted reivindique la fusión de razas, pero no olvide que fue una mescolanza dictada por la fuerza colonial y no por acuerdo común. A esta altura revisar lo que ya nadie ignora me parece un ejercicio fútil.

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