sábado, 24 de septiembre de 2011

Felipe Solá, a salvar la ropa

¿A dónde vamos, Felipe?
"Yo dejé de sentirme parte de la oposición dura cuando murió Néstor Kirchner" (...) "Cuando creamos el Peronismo Federal, las provincias estaban sufriendo, y eso ha aflojado. El Gobierno tomó decisiones que eran pedidas por nosotros. Se solucionaron las deudas de las provincias. La asignación universal se pidió durante toda la campaña de 2009 y salió" (...) "Hubo muchos aciertos del Gobierno" (...) "Cristina Kirchner interpreta mejor que nadie el sentir del peronismo" (...)

"Ahora soy independiente" (¿antes no lo era?). "Me gustaría estar dentro de un colectivo, pero estoy bien" (léase, "muchachos: ¿cuánto hay para volver al bloque del Frente para la Victoria?"). Con todas estas frases, el Diputado Nacional Felipe Carlos Solá intentó explicar su regreso al kirchnerismo.

Lejanas en el tiempo han quedado ya sus duras críticas a Néstor Kirchner y a Cristina Fernández. Solá acuña desde hace tiempo sus ambiciones políticas y es por eso que esperó el momento propicio para enfrentar a Kirchner, el cual llegó durante el insólito conflicto del campo durante el año 2008; allí fue que el ex Gobernador de Buenos Aires aprovechó para marcar diferencias con la prepotencia oficialista y ganar la simpatía de la ciudadanía cuando, en la Cámara Baja, votó en contra de la polémica Resolución 125 que impulsaba la Presidente Cristina Fernández. Su "indisciplina" le valió una dura reprimenda pública del ultrakirchnerista Carlos Kunkel y, desde ahí, Solá conformó con otros sectores "disidentes" entre los que estaba Francisco De Narváez, Mario Das Neves, Alberto Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde en lo que se conoció como "Peronismo Federal" y, posteriormente, se alió a Mauricio Macri en ese menjunje electoralista que se llamó "Unión-PRO".

Luego de la ruidosa derrota del kirchnerimo en las elecciones legislativas del año 2009, Felipe Solá decidió lanzar su precandidatura a ¡Presidente de la Nación!. En aquel entonces, el legislador nacional acentuó sus críticas contra el FpV y hasta se animó a pronosticar que "Es mi pretensión ser candidato a Presidente y Presidente después. Yo creo que voy a ir al ballotage, y ojalá esté Kirchner, porque a Kirchner le gano fácil".
 
Con el tiempo, la oposición se hundió entre vedetismos e ineptitudes evidentes. La ilusión presidencial de Felipe naufragó, como la de otros de sus ahora ex socios políticos.

La aplastante victoria de Cristina Elisabet Fernández en las pasadas elecciones primarias avisoran un cómodo triunfo del oficialismo en el próximo 23 de octubre. Del otro lado, varios quieren "salvar la ropa" y es por eso que entendemos ahora el porqué del cambio en sus discursos, como pasa con Felipe Solá.

De todas maneras, este reciente cambio de bando no es nada nuevo en la historia política de Felipe Solá.  Fue menemista al punto de haber sido funcionario del Gobierno Nacional durante la presidencia del riojano: entre los años 1989 y 1991, y entre 1996 y 1999 fue Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Bajo el ala de Carlos Menem, llegó a la Vicegobernación de Buenos Aires en 1999, acompañando a Carlos Ruckauf.

Ya siendo parte del duhaldismo, se hizo cargo de la Gobernación de dicha Provincia ante la renuncia de Ruckauf. Logró ser elegido primer mandatario bonaerense en las elecciones del año 2003. Siendo ya parte del kirchnerismo, se convirtió en Diputado Nacional en el año 2007 aunque, poco menos de un año después, rompió filas con el oficialismo durante el conflicto con el campo.

La sorprendente (o no tanto) vuelta de Solá al Frente para la Victoria fue bien recibida por el Gobierno Nacional. El siempre verborrágico Aníbal Fernández señaló “nunca tuve ni tendré una buena relación con Felipe Solá, parece que le ha aflorado una parte de la inteligencia y se dio cuenta de que no tenía mucho que ver con aquel proyecto político y eso es para festejar. La benevolencia del Jefe de Gabinete es más que entendible: todos los que integran este Gobierno, empezando por la mismísima Presidente Cristina Fernández y el difunto Néstor Kirchner tienen pasado menemista y duhaldista, por lo que sus respectivos historiales están cargados de episodios de traiciones políticas.

Los argentinos debemos lamentar que actitudes como ésta de Felipe Solá suelen ser muy frecuentes en el mundillo de la política. Estos hechos demuestran que la mayoría de nuestros dirigentes políticos están movilizados por una ciega ambición de poder en detrimento de la vocación de servicio al país que deberían tener.

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