domingo, 17 de julio de 2011

La gambeta imposible

JULIO GRONDONA, PRINCIPAL CULPABLE. Sergio Batista, cómplice e incompetente.
Perder ante la Selección de Uruguay estaba dentro de las posibilidades. Admitámoslo. Lo ocurrido ayer en el Estadio de Colón de Santa Fe no se trató de una sorpresa, sino de una confirmación: el fútbol argentino no puede gambetear su mediocridad.

El fútbol argentino no logra formar una selección competitiva ni, mucho menos, logra capitalizar la bendición de contar con el mejor futbolista del mundo en sus filas. A su vez, el combinado uruguayo cimentó su triunfo de ayer ostentando todo lo que adolece la albiceleste: juego en equipo, humildad, garra y orden.

De nuestro lado, solo arrestos individuales que tuvieron a un Lionel Messi como abanderado de una cruzada que se fue haciendo cada vez más cuesta arriba. Lo de Messi resulta conmovedor: se trata de un futbolista que sabe que pierde prestigio jugando con esta Selección, se trata de un futbolista que tiene que soportar críticas injustas de gran parte de la afición argentina por no ser tribunero... sin embargo, no duda en venir y ponerse la camiseta argentina cada vez que se lo piden... sin embargo, no duda en seguir pidiendo la pelota y encarar, aunque no tenga siquiera con quien tirar una pared y que las cosas no le salgan como en el F.C. Barcelona.

Desde que el fútbol argentino decidió armar su seleccionado para competir, la afición argentina partió con la premisa de que "somos los mejores del mundo". Si uno repasa el historial de nuestra Selección, solo en dos ocasiones puntuales pudo demostrar ser la mejor del planeta, en 1978 y en 1986, y en otras dos llegó a un decoroso segundo puesto, en 1930 y en 1990. Exceptuando esos logros, la Selección Argentina navegó siempre entre puestos intrascendentes, siendo derrotada por las potencias del fútbol mundial y hasta por equipos que en la previa mirábamos con sorna. Aún así, solo los argentinos nos creemos los mejores y, por ende, los que tenemos "la obligación" de ser campeones del mundo.

Si con esta infundada pedantería encaramos un campeonato mundial, los argentinos pensamos que ganar una Copa América es apenas un paseo, un simple trámite. De ahí que nadie considera necesaria una preparación seriamente planificada, un trabajo ordenado y riguroso, una identidad de juego más allá de circunstanciales resultados. Entonces, preferimos abrazar cábalas, esperar algún golpe de suerte y discursos demagogos, antes que redescubrir el fuego sagrado... ¿humildad? no, no existe en el vocablo argento. Presumimos de una grandeza de la que no tenemos suficientes pruebas. Cuando la realidad nos enrostra lo que somos, ahí muchos son los que acusan sorpresa, decepción, fracaso, fatalismo.

Los diarios argentinos hoy multiplican en sus portadas imágenes de nuestros jugadores abatidos, con sus miradas perdidas en nada. El periodismo argentino, muy especialmente el porteño, tiene su cuota de responsabilidad como formadores de opinión, instalando y/o inventando jugadores y directores técnicos. El periodismo se encarga de imponer técnicos aunque después no se haga cargo de sus fracasos, como pasó con Diego Armando Maradona que, tremenda operación mediática mediante, llegó increíblemente a convertirse en el DT de la Selección Argentina. En contrapartida a lo de Diego, un claro ejemplo es el maltrato que habitualmente recibe Javier Zanetti quien, a pesar de tener casi 38 años de edad, sigue siendo capitán y titular indiscutido en el Inter de Milan, además de ser el mejor marcador lateral que nuestro fútbol ha dado en los últimos 15 años; Zanetti es siempre criticado por el grueso de los "sabelotodos" del periodismo argentino y hasta ha sido acusado de ser yeta... pero bueno, el Pupi es amante del perfil bajo, esquivo a declaraciones altisonantes y actitudes para el aplauso fácil de la hinchada.

Desde el periodismo berreta se ha instalado que sería mejor armar una Selección hecha con jugadores que actualmente juegan en el fútbol local porque, se supone, tendrían más hambre de gloria que los "aburguesados" que militan en ligas europeas. Sostener esa afirmación irresponsable es mentirnos a nosotros mismos por varias razones:

1- los mejores jugadores argentinos no juegan en nuestro país,
2- supongamos que armamos un combinado con jugadores de nuestro medio y supongamos que algunos de ellos demuestran condiciones para vestir dignamente la celeste y blanca, ¿cuánto demorarán sus respectivos representantes en cerrar una transferencia al exterior con un jugoso contrato?
3- el fútbol argentino es de un nivel mediocre, muy por debajo a las ligas de Inglaterra y Alemania y del campeonato brasileño.

Está más que claro que Sergio Batista ya ha demostrado sobradamente su ineptitud para ser entrenador de la Selección Argentina. Sus contradicciones ya son tan incontables como alarmantes. Debe tener dignidad y renunciar de una buena vez. Ahora bien, ¿cambiar el técnico es suficiente?

La imagen de esta nueva derrota del fútbol argentino es, en realidad, Julio Humberto Grondona. Este dirigente perverso es el principal culpable de la debacle de nuestro fútbol, tanto a nivel selecciones como a nivel clubes. Hasta que este dirigente no sea eyectado de su cargo, no podremos esperar cambios profundos en nuestro fútbol.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Comparto plenamente tu opinion, creo que lo mas justo fue que Argentina no entrara entre los cuatro mejores. No se merecia ni pasar la zona pero si en lazona clasifican tres de los cuatro y uno de los cuatro es un equipo muy por debajo del nivel de los otros es mas que ovio que la seleccion pasaba si osi.
Por otra parte ya tenemos que dejar de elegir a DT que no ganaron nada o que no tienen ni idea de una tactica bien armada o de un plan B en el caso de no funcionar lo planteado en un partido. La verdad es que habiendo tantos jugadores en el mundo no poder buscar los mas acorde para la idea de un tecnico es que lo que no funciona es el DT

mario dijo...

Anónimo:

Sí, no funciona el DT.

Personalmente, cro que lo mejor que la AFA podría hacer es imitar a Vélez Sarsfield en la forma de organizarse y sería bueno que Gareca sea el DT de la Selección... pero bueno, Gareca no vende humo ni tiene prensa. En fin.

Saludos

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