jueves, 23 de junio de 2011

¿River NO DEBE descender?

Diario Olé, no solo opera contra Daniel Passarella
sino que fogonea la violencia en el fútbol
Deportivamente hablando, el Club Atlético River Plate está atravesando el momento más difícil de su historia ya que, luego de perder 0-2 contra Belgrano por la Promoción, tiene comprometida su permanencia en primera división del fútbol argentino.

Por un lado, sorprende ver a River Plate en esta situación si tenemos en cuenta su rica historia en el fútbol argentino. Aunque, si analizamos su últimas tres temporadas, su presente tiene lógica.

Vi el partido que disputó contra Belgrano de Córdoba y los millonarios fueron un equipo sin alma, sin carácter, como resignados al destino.

Los cordobeses impusieron su oficio en este tipo de partido y arrinconaron a los bonaerenses, hasta ponerse merecidamente en ventaja 2-0. Los dirigidos por Ricardo Zielinski fueron superiores a River con mucho coraje y hambre de gloria, a pesar de contar con un plantel sin grandes nombres.

Por cuestiones extrafutbolísticas, Belgrano no terminó goleando a River. Como no se podía con fútbol, fue el árbitro del partido el que intentó favorecer a los bonaerenses con sutiles fallos con los que hizo retroceder a Belgrano. Todo se explica en la corrupción que está enquistada en la Asociación del Fútbol Argentino.

A poco de que El Pirata Cordobés estirara a dos su ventaja en el marcador, unos energúmenos que son miembros de la tristemente célebre barro "Los Borrachos del Tablón" interrumpieron el partido rompiendo el alambrado y saltando al campo de juego con el objetivo de increpar a sus jugadores. Ante la vista de todos, uno de esos cobardes delincuentes golpeó desde atrás a Carlos Arano, marcador de punta riverplatense, mientras otros fueron a insultar a Matías Almeyda. Fueron 21 minutos en donde el juego estuvo detenido porque esos parásitos del fútbol seguían con sus desmanes. 21 minutos en los que se enfrió el partido, justo cuando el equipo del Barrio Alberdi iba por más y estaba a punto de sentenciar el partido, quizás con un marcador más abultado a su favor.

La Policía de Córdoba no estuvo a la altura de las circunstancias porque no fue capaz de impedir que esos imbéciles hicieran lo que hicieron. Minutos después de la confusión, en vez de llevárselos detenidos, los efectivos policiales llevaron a esos barrabravas de vuelta a la tribuna como si los estuvieran protegiendo. Después, la barra de River encendió bengalas (¿y los cacheos previos?) y lanzaba cánticos amenazantes al no soportar la situación.

La hipocresía en Argentina es insoportable: dirigentes, periodistas y jugadores se rasgan las vestiduras cada vez que se suscitan episodios de violencia en torno al fútbol, pero son ellos mismos los que apañan y financian a esos delincuentes. En "Los Borrachos del Tablón" hay matones que "trabajan" para dirigentes políticos y deportivos y son concientes de su alto nivel de impunidad. Como era de esperarse y de lamentar, ninguno de esos supuestos "hinchas de River" fue siquiera demorado en alguna comisaría. "Y aquí no ha pasado nada" pareció ser, nuevamente, el mensaje que dio la A.F.A.

No contento con los problemas que ocasionar, esos energúmenos fueron hasta el hotel en donde el plantel de River Plate se hospedaba en la Ciudad de Córdoba. El hostigamiento siguió en Buenos Aires cuando unas decenas de "hinchas" se acercaron a las inmediaciones del Estadio Monumental para manifestarse en "apoyo" al equipo con banderas y cánticos, episodio que terminó con corridas, agresiones con proyectiles y policías heridos. ¿Esa gente que fue a manifestar no trabaja, no estudia, no tiene un hogar que atender?

River no solo perdería prestigio al descender a la Primera "B" Nacional, sino que también perdería mucho dinero en el sentido de que los ingresos por publicidad y televisación disminuyen notablemente de la primera a la segunda división del fútbol argentino. River es uno de los clubes más convocantes de nuestro país y es por eso que no solo ese club perdería dinero, sino que alteraría el negocio del fútbol argentino. Negocio que beneficia solamente a unos pocos, a costa de muchos que se prestan al juego. Los parásitos que viven de la pasión que genera River harán todo lo posible para que el curro no se desvirtúe.

Antes de que River Plate tuviera que jugar la Promoción, sorpresivamente, Julio Humberto Grondona se "solidarizó" con el club de Núñez. Don "Todo Pasa" (menos él), declaró sugestivamente: River está en una situación que no es la merecida por las ocasiones de gol que tuvo. Creo que es uno de los equipos con mayores posibilidades de no tener Promoción”. Grondona parece haber olvidado su entredicho con Daniel Alberto Passarella, Presidente de River, quien tuvo el atrevimiento de pedir la renuncia del impresentable titular de la A.F.A. Luego del exabrupo, Diego Maradona apoyó el reclamo del Kaiser, aunque vaticinó "El reclamo de Daniel, River lo terminará pagando en la cancha".

Por esas cosas que tenemos los argentinos, el fútbol doméstico no es ajeno al histórico centralismo porteño: a lo largo y a lo ancho del país, hay muchísimo más hinchas de River, Boca Juniors, Independiente, Racing Club y San Lorenzo que de los clubes que pertenecen a cada provincia. Luego de consumada la victoria de Belgrano, la prensa porteña empezó a hablar del "drama" de River Plate.

La noticia no fue la victoria de Belgrano sino "la derrota" de River. Se multiplicaron voces de asombro porque "River no puede descender" y claro está, por esas cosas del "folklore del fútbol" (¿?), volvieron a salir las cargadas contra los de Núñez. La idea que está instalada en el inconciente colectivo de los futboleros de la Argentina es que los llamados "grandes" no deben descender. Eso sí, cualquier equipo del "Interior" puede descender... ¿Por qué? De ahí que un hipotético descenso de uno de los llamados "grandes", altera el panorama de toda la afición futbolera del país.

Desde el sensacionalista periodismo "deportivo", se dramatiza este tipo de situaciones hasta el ridículo con términos como "abismo", "infierno", "humillación", "vergüenza"... y son millones los que compran el mensaje hasta hacerlo propio. River puede descender y no por eso será el apocalipsis; en otras ligas importantes, hubieron casos de clubes grandes que tuvieron que estar en segunda división como Juventus y el Manchester United, ¿por qué acaso a River no puede descender?

Para "proteger" a los equipos grandes del descenso, la A.F.A. inventó los promedios para determinar los descensos de categoría. Con ese sistema, siempre se perjudicó a los equipos que ascienden a la máxima divisional, a los cuales se les dificulta doblemente el objetivo de permanecer en la élite del fútbol. Ni con el sistema de promedios River pudo evitar esta situación actual; pero podemos comprender que este presente deportivo es un reflejo del caos institucional en el que está inmerso: un pasivo de más de 52 millones de dólares y ningún dirigente investigado.

Por supuesto, que a nadie le gusta perder pero hay que saber aceptar que es una de las circunstancias de cualquier juego, de cualquier competencia. Debemos reconocer que, en general, los argentinos somos pésimos perdedores... ejemplos sobran para fundamentar esta aseveración.

3 comentarios:

aquiles m. dijo...

Bueno!!!
Parece que coincidimos, absolutamente!!!
Gracias Mario!!
Siempre que llovió, paró...

biayo dijo...

nunca sabremos las palabras exacta, pero dudo que lo hayan insultado a Almeyda, de hecho, el Pelado fue el único que tranquilizó a los "energúmenos de siempre"

mario dijo...

Hola Aquiles: Sí, estoy de acuerdo con que el fútbol despierta pasiones pero me preocupa que despierte también lo peor de nosotros. Saludos.


Hola Biayo:

Tenés razón, no sabemos las palabras exactas que esos delincuentes le dijeron a Almeyda, como tampoco sabremos qué fue lo que el capitán de River les habrá respondido.

De todas maneras, a juzar por las imágenes en televisión y en las fotos, no creo que hayan estado conversando precisamente sobre la táctica del juego.

En mi opinión, creo que los que "tranquilizaron" a los muchachos no fueron los jugadores de River, sino los policías cordobeses que los llevaron gentilmente de regreso a la tribuna, sin detener a ninguno de ellos.

Como ciudadano, como futbolero que soy, lamento el vergonzoso nivel impunidad con el que se manejan estos energúmenos. Así, la violencia en nuestro fútbol nunca acabará y seguiremos padeciendo más desmanes con heridos y muertos.

Saludos.

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