domingo, 19 de junio de 2011

Palermo titánico

Chau, Martín
Martín Palermo le dijo adiós al fútbol profesional, cerrando una gran trayectoria que, seguramente, dejará su huella en la historia del deporte argentino.

"Por diferentes motivos he decidido que en junio próximo me retiro. Sólo algo muy raro tendría que pasar para que cambie mi decisión, que ya está pensada, analizada y tomada", fue lo que Martín Palermo dijo en conferencia de prensa. Hubieron pedidos de hinchas para que siga unos meses más pero el Loco dijo que nada lo haría cambiar.

Por esas cosas del destino, su último partido como profesional lo jugó en la Ciudad de La Plata, la que lo vio nacer, ante Gimnasia y Esgrima, rival eterno de su querido Estudiantes que se está jugando la permanencia en la máxima categoría. No marcó goles, pero fue artífice del empate agónico con el que Boca Juniors terminó complicando a los triperos platenses; quizás pasó un tanto desapercibida en la última fecha del Clausura 2001 pero su gran despedida y homenaje ya los tuvo en la fecha anterior.

En la Bombonera, escenario de tantos momentos mágicos en su carrera, Martín pudo recibir el cariño de todo el pueblo boquense en la penúltima fecha cuando el xeneize enfrentó a Banfield. La previa y el post partido tuvieron sus momentos de mucha emoción, llegando a movilizar los sentires más hondos de todos. Desde los cuatro costados del Estadio, bajó el canto "Muchas gracias, Martín Palermo/ nos diste los goles, nos diste alegrías/ lo que hiciste por Boca no se olvida en toda la vida"; las banderas de agradecimiento se multiplicaron en las tribunas boquenses con leyendas como "No alcanzan los aplausos para despedirte", "Extrañarte siempre, olvidarte jamás" y "De pie, hoy nace una leyenda". Al final, como en otros capítulos gloriosos, las lágrimas inundaron los ojos del Titán y de su gente. Martín Palermo tuvo la despedida que largamente merecía de parte de la hinchada de Boca, propia de un ídolo del club de La Ribera.

Muchas veces fue objeto de críticas porque no fue de lo más dúctil con la pelota en los pies, lo cual suplió con una tremenda personalidad y un gran sentido de la oportunidad para estar siempre en el lugar indicado.

Al margen de los títulos que obtuvo y los records que quebró con sus goles, a fuerza de su gran personalidad, Palermo se ha hecho un lugar especial en los corazones de los hinchas del fútbol argentino, no solo de los de Boca Juniors y Estudiantes de La Plata. Sin demagogias pero con mucho temple y humildad, Martín será siempre tan recordado como querido.

A lo largo de tantos años, su carisma se tornó irresistible por su gran capacidad para sobreponerse a las adversidades. Palermo superó duras lesiones que lo dejaron fuera de las canchas y superó la desilusión de haber estado postergado por largos años en la Selección Nacional Argentina, como así también la desgracia de haber sufrido el fallecimiento de su hijo Stéfano, a poco de nacer. El Titán sufrió también cuestionamientos en sus comienzos en Estudiantes y en un primer paso en la Selección Argentina, cuando erró tres penales en un solo partido en la Copa América de 1999. De hecho, muchos ya lo daban por ex jugador antes de que terminara este Campeonato Clausura, cuando a Martín le tocó atravesar su peor sequía de goles en toda su carrera profesional: fueron diez partidos sin anotar en el arco rival; sin embargo, resurgió a lo Palermo: convirtió seis goles en siete partidos, incluido el gran gol que le marcó a River Plate, con el que Martín despejó las dudas y cerró la boca de aquellos que le pedían que se vaya antes.

Con la Selección Argentina, tuvo dos etapas, bien distintas una de la otra. Después de aquella Copa América del '99, el Titán estuvo siempre relegado por otros grandes centrodelanteros como Gabriel Batistuta, Hernán Crespo, Diego Milito y, más cercanos en el tiempo, Carlos Tévez y Gonzalo Higuaín. Sin embargo, Martín tuvo sus dos momentos épicos vistitendo la albiceleste: el del gol contra Perú en el Estadio Monumental que dejaba a la Argentina prácticamente clasificada al Mundial 2010 y el gol que convirtió contra Grecia, en los pocos minutos que tuvo en Sudáfrica.

Carlos Bianchi fue un personaje importante para el despegue del "9". Bianchi fue su entrenador en Boca Juniors y su gran sostén anímico, el primer palermista que no dudaba en confiar en las condiciones de quien fue objeto de muchas burlas de las hinchadas rivales. Bianchi fue quien le dijo cosas como "Martín: vamos a peleársela al destino, que sepa que sos vos el que decidís cuando vas a dejar de golear. No va a ser él, con sus piedras en el camino, el que nos complicará el final". fue el gran Bianchi (tremendo goleador en su trayectoria como futbolista) quien lo definió como "El Optimista del Gol".

Palermo ha sido un gran referente dentro y fuera de las canchas de fútbol. Un líder siempre positivo. Un ejemplo de vida que excede el ámbito del fútbol.
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