jueves, 9 de junio de 2011

Día del Periodista: El Cielo cubierto de cenizas

enviado por Alejandro Chighizola (Periodista)

Nada que celebrar. Nada que festejar. Solo una conmemoración histórica que nos remonta al ideal del periodismo del cual, concordantemente con sus efemérides, cada vez estamos más lejos.

No voy a hablar de periodismo ni lo que para mi significa. Lo preocupante es lo que significa para este gobierno: Un mal necesario, una moneda de cambio, una palabra prostituida.

Ya no les bastó con comprar a los dueños de los medios, sino también a sus periodistas con lo cual contempla una doble traición: A la libertad de prensa, a los propios medios que compró. No se si en este grado de corrupción, aceptada y aplaudida incluso por muchos, algunos por ignorantes, otros por suicidas, a alguien le pueda servir algo pensar que el cielo de la libertad, del decir, está plagado de cenizas. Oscurecido. Manoseado. Obsesivamente silenciado. Tratado peor que nunca.

¿En qué se puede creer y en qué no? ¿Nos dicen la verdad? ¿Acaso nos mienten, nos disfrazan, nos travisten? ¿Quién dice esa verdad? ¿Quién cuenta lo que el pueblo quiere saber? ¿Bajo que condiciones lo dice? ¿Lo hace saber o lo hace naufragar en la ignorancia? ¿Cuáles son esos intereses? ¿Desde dónde se dice y se habla hoy? ¿Quién maneja la verdad, lo que realmente sucede? La respuesta es tan letal como imperceptible para quienes el lucro les prohíbe la visión de futuro: La verdad la maneja el que la paga. La verdad es del tirano.

Como buscando en los arrabales del ayer, el tiempo se escurre entre nuestras manos en una vida más virtual que sensible, más hipnótica que veraz. Aturden sus mentiras.

Periodistas perseguidos, escrachados, expulsados por los mismos señores que casi nos expulsan como Nación. Los mismos actores de un drama poco Griego. Aquí no hay coro que no sea pagado.

Si alguna vez, como Mercurio, tuvimos una misión esa fue despejar las tormentas, correr con nuestra tinta nube por nube, llegar al cielo diáfano en búsqueda de la luz. Y luego transmitirlo, decodificarlo, traducirlo, contarlo. Decirlo.

El cielo está lleno de cenizas, lava que estalla en el cráter amordazador de la mentira pagada. Sonrisas cómplices, guiños indisimulados. El olor a tinta se transmutó en olor a billetes.

Pobres hombres poderosos y ganadores que no saben que la última tinta, en el último suspiro, la tenemos nosotros y no los dejaremos jamás, vivos o muertos, escaparse del juicio de la Historia.

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