martes, 3 de mayo de 2011

Otro concierto de la sinfónica blaugrana

Una imagen que lo dice todo: Tres jugadores del Madrid, Kaká, Lass y Carvalho,
son necesarios para intentar frenar al gran Lionel Messi.
Finalmente, la lógica se impuso y el Fútbol Club Barcelona terminó eliminando al Real Madrid en semifinales de la Champions League 2010/2011 que organiza la U.E.F.A., el campeonato más importante del fútbol mundial a nivel de clubes.

Fueron dos emocionantes partidos, de ida y vuelta, en los el Barça demostró ser claramente superior a su clásico y eterno rival.

Para esta semifinal de 180 minutos, el Real Madrid llegó con el gran envión anímico que significó el haber vencido agónicamente 1-0 al Barcelona en la Copa del Rey. En ese partido, el planteo especulador de José Mourinho dio sus frutos con una jugada que el mediático Cristiano Ronaldo definió sentenciando el pleito. Con la Copa en la mano, nadie en el pueblo madridista se animaba a cuestionar la mezquindad del juego que predica el célebre entrenador portugués.

Pero en la competición europea todo volvió a la normalidad. En el primer partido que se disputó en el mítico Estadio Santiago Bernabeu, fueron los catalanes los que se impusieron 2-0 con dos brillantes anotaciones de Lionel Messi. A pesar de ser visitante, fue el Barcelona el que, fiel a su estilo, buscó el partido desde el primer minuto haciendo circular el balón por toda la cancha, con una asombrosa movilidad de sus jugadores. El Barça fue demasiado para un Madrid tan timorato. Lejos de hacer una autocrítica, Mourinho y todo el plantel madridista salieron a llorar culpando de todo a la actuación de Wolfgang Stark, árbitro del partido. Este partido fue clave para dejar prácticamente definida la llave a favor del culé.

Del lado del Madrid, muy poco. Evidenciando un complejo de inferioridad que no se condice con su rica historia, el conjunto dirigido por José Mourinho intentó frenar a los blaugranas apelando a lo que en Argentina llamamos "anti-fútbol": juego brusco, provocaciones a los rivales, queja constante y desentendiéndose del juego; como si el Madrid apostaba a un 0-0 para intentar liquidarlo de contra en alguna jugada fortuita. Su máxima estrella, Cristiano Ronaldo, pareció más propenso a las rencillas y a la histéricas quejas contra el árbitro y no tuvo compromiso con el club que pagó millones de euros para que sea quien lidere a los merengues. Tanto en el partido de ida como en el de vuelta, fallaron los dos futbolistas que se suponía debían manejar los hilos del juego merengue, Özil y Kaká, dos tremendos jugadores que ya han dado muestras de su jerarquía (en otros equipos y en sus respectivas selecciones).

Cualquier aficionado hubiera pronosticado que, en el partido de revancha que se jugó en el Camp Nou, el Madrid saldría con todo a buscar el partido. Pero no, no solo que los blaugranas salieron a protagonizar el partido como si la ventaja inicial no les fuera favorable, sino que el equipo blanco volvió a comportarse como un equipo chico: se limitó a cubrir su arco con muchos futbolistas y apostó a algún pelotazo frontal para que se Gonzalo Higuaín y Ronaldo se las arreglen allá arriba. Muy básico. De no haber sido por una gran actuación de Iker Casillas, el Madrid habría sufrido otra goleada en su contra. Messi fue el destinatario de toda la furia merengue, ya que recibió golpes de todo tipo de parte de los jugadores madridistas; asombrosamente, los visitantes terminaron con los 11 jugadores en cancha, por lo que parece que dio sus frutos la victimización del Madrid por supuesta persecusión que sufriría de parte de los árbitros...

Elimnado de la Champions y muy lejos de la vanguardia de la liga española, el Real Madrid vuelve a fracasar en su nuevo intento para desbancar al Barcelona. En estos últimas temporadas, la dirigencia del Madrid gastó sumas exorbitantes para llenar su plantilla comprando jugadores ya consagrados. "Comprar todo hecho" no ha dado resultados para el equipo blanco.

A final de la pasada temporada, todo parecía indicar que Mourinho había descubierto la fórmula para derrotar al Barça cuando su Internazionale de Milán pudo eliminar angustiosamente con un planteo ultradefensivo en la semifinal europea del año pasado. Sin medir costos, los dirigentes del Madrid fueron corriendo hasta Mou y lo contrataron para que instale su modelo "anti-Barça" en el principal equipo de la capital española. Que la camiseta Nº 10 del Madrid la ostente el francés Lass Diarra es todo un mensaje en si mismo: el número que usualmente porta el generador del juego en cualquier equipo del mundo, en el equipo diseñado por Mou está destinada para un centrocampista aguerrido y batallador que tiene como misión destruir los circuitos de juego de los contrarios.

En estos últimos años, guiado por un descomunal Messi, el Barcelona marca el camino del fútbol español. El Real Madrid es tan solo un invitado de lujo en estos tiempos de hegemonía blaugrana. Este Barça de Pep Guardiola está marcando una época en la historia del balompié y, en esta temporada, como sucedió en la 2008/2009, está cerca de coronarla consagrándose no solo como el indiscutido campeón de España, sino de Europa. ¡Salud, Barcelona!

No hay comentarios:

Se ha producido un error en este gadget.

La Hora en Argentina