sábado, 14 de mayo de 2011

Divorcio por conveniencia

Fernández y Moyano, un matrimonio por conveniend
La Presidente Cristina Fernández dio un discurso en José C. Paz que dio lugar a varias reflexiones y especulaciones de cara a las elecciones generales que se celebrarán en este país a en el segundo semestre del corriente año.

En esa localidad bonaerense, la primera mandataria encabezó en un acto en donde se lanzó el Plan de Abaratamiento para Minoristas", en José C. Paz, y se comunicó con Gregorio de Laferrere y Florencio Varela para inaugurar un Centro de Documentación Rápida y "Expo Industrial Varela 2011.

Además de sus acostumbradas loas a si misma, Fernández entregó definiciones que dejaron mucha tela para cortar. Inesperadamente, la Presidente disparó a la Confederación General del Trabajo expresando "Cuando a una organización sindical solamente le impacta o le importa lo que les pasa a sus afiliados y a partir de eso toma actitudes que terminan perjudicando al conjunto de la sociedad deja de ser un sindicato para transformarse en una corporación, y yo quiero sindicatos solidarios con todos los argentinos". Para que no quedaran dudas sobre el destinatario de sus palabras, se refirió al pedido público que Hugo Moyano en el acto que organizó en la Ciudad de Buenos Aires cuando dijo "Yo no estoy muerta por volver a ser presidenta muchachos, yo ya di todo lo que tenía que dar, a mí no me van a correr" y hasta confesó que "Quiero hablar con sinceridad porque estoy cansada de las hipocresías, estoy cansada de los que dicen ayudar y vivan el nombre de Cristina y al otro día hacen exactamente todo lo contrario para que esto tenga problemas o se derrumbe".

Recordemos que, en el pasado 29 de abril, Moyano llevó a cabo un acto en plena Avenida 9 de julio en donde, con la excusa de festejar por anticipado el Día del Trabajador (¡en un día laborable!), el líder de la Confederación General del Trabajo no solo que pidió por la reelección de Cristina Fernández sino que volvió a pedir al oficialismo cargos "para los trabajadores" (léase, obsecuentes del "camionero"). Allí, el sindicalista gritó a la multitud "Lo que reclamamos (puestos en un futuro Gobierno Nacional) no es un despropósito, no es una locura es una realidad, porque como decía Perón cómo vamos a privarle que vivan con dignidad a los que generan la riqueza de la tierra".

Como suele suceder, Moyano no salió públicamente a responder a estas frases de la Presidente pero, sin embargo, sí lo hizo uno de sus laderos en la C.G.T.. En efecto, Julio Piumato, en declaraciones radiales se desligó de cualquier responsabilidad cuando opinó que "La presidenta está aludiendo a los sindicatos que no son solidarios. La solidaridad es parte de nuestra idiosincrasia, de Moyano y de todos los que luchamos" y, en su cuenta personal de Twitter, acusó a ciertos fantasmas por la tensa relación entre Gobierno Nacional y C.G.T. cuando escribió "Los gorilas y los trolls quieren romper. Alianza estrategica CGT-Gobierno. No lo ban a lograr (sic)". Sobre una hipotética ruptura en la relación, Piumato lanzó amenazante "Nadie se suicida y menos la Jefa".

Desde la oposición, fue unánime la aprobación de las críticas que lanzó la titular del Ejecutivo Nacional contra la C.G.T., aunque no faltaron quienes miraron de reojo esta actitud de Cristina Fernández. Adrián Pérez, precandidato a Vicepresidente de la Nación por la Coalición Cívica y Diputado Nacional, manifestó "En buena hora la Presidenta cuestiona la prácticas corporativas de la CGT pero recordemos que ese poder extorsivo creció y se consolidó durante su gobierno y el de Néstor Kirchner al amparo del manejo de enormes sumas de dinero sin control suficiente del Estado"; Federico Pinedo, Jefe del Bloque del PRO en la Cámara de Diputados de la Nación, aseveró que "Es una estrategia para concentrar más poder y atacar a un sistema sindical desprestigiado".

Desde Página/12, el impresentable Horacio Verbitsky no solo que aplaudió el discurso de la Presidente Fernández sino que hasta lo interpretó cuando en una nota publicada en ese pasquín hiperkirchnerista dijo que esas palabras no eran para Hugo Moyano sino que "Ésa era una referencia al hijo mayor del secretario general de la CGT, Pablo Moyano, quien tres días después de que Cristina pidiera racionalidad, bloqueó las plantas de combustibles de YPF, Petrobras, Shell, Dapsa y Esso, en la provincia de Buenos Aires". Teniendo en cuenta la estrecha relación entre Verbitsky y la Casa Rosada, es muy posible que la Jefe de Estado haya apuntado, efectivamente, a Moyano Jr..

En una interesante entrevista concedida al Diario Perfil, el controversial sindicalista Luis Barrionuevo opinó, entre otras cosas, de la relación de amor y odio entre los Kirchner y Moyano. Respecto a la titular del Ejecutivo Nacional, Barrionuevo dijo "A Cristina la conozco muchísimo, fue par mía en el Senado, y si tiene algún odio, no tengan dudas de que es a los sindicalistas. Cada vez que besa a Moyano después se debe lavar con todos los instrumentos que hagan que no afecte su piel". También, con su habitual verborragia, Barrionuevo criticó a sus dos enemigos políticos cuando sentenció "No he conocido, con los años que tengo, ningún gobierno más corrupto que éste, así que tienen una carga muy pesada, y Moyano lo sabe. Por eso dicen de la discusión que tuvo Moyano con Kirchner la noche de su muerte. Kirchner no le mandó los consejeros a la reunión del Consejo, los dejó en minoría. Y cuando Urtubey, que dijo que Moyano es un piantavotos, fue citado a la Casa de Gobierno para que lo felicite la Presidenta por su triunfo en Salta, hubo un llamado de Moyano, y la Presidenta se enfermó; Urtubey se volvió a Salta con el saludo protocolar de Randazzo, que no es lo mismo que el de la Presidenta. Hay signos muy fuertes de este enfrentamiento, y vemos todos los días que la Presidenta le pide cordura, le pide paz, y a las pocas horas se encuentra con amenazas de que le toman destilerías, que le van a cortar las rutas. Eso hace que la Presidenta, de a poco, vaya dando señales claras de que ella no lo quiere más a Moyano. No ha estado en el acto, más allá de que haya mandado a sus empleados; está visto que en la carta que mandó, en ningún momento nombra a la CGT ni a Moyano."

Si suponemos que la primera mandataria quiere cortar el vínculo político con el polémico Hugo Moyano, podríamos pronosticar que sería un gesto muy bien recibido por el grueso de la población (en el que me incluiría yo mismo), ya que sería marginar del poder político a lo peor de la escena política nacional: el sindicalismo. Ahora bien, podríamos preguntarnos también si Cristina Fernández podría llegar en paz al final de su mandato teniendo nada menos que a Moyano y a toda su patota en la vereda de enfrente...

También es preciso remarcar que Moyano ni la C.G.T. por si sola puede si sola bastarse para apropiarse del poder político en la Argentina, debido al alto rechazo que (merecidamente) ostentan tanto en la población como en el mundo de la política. El "camionero" sabe muy bien que no le conviene someterse a las urnas porque es alli donde encontraría su Waterloo; el sindicalismo argentino nada sabe de lo que es vivir en democracia y someterse a la voluntad popular.

Mientras la oposición sigue resquebrajándose y hundiendo en su propia estupidez, la Presidente sabe bien que todas las encuestas le están sonriendo. Aún así, evita pronunciarse sobre una hipotética presentación como candidata para un nuevo periodo como Presidente de los Argentinos... lo cual da a un sinnúmero de especulaciones en las que hay varios buitres agazapados para tomar partido.

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