lunes, 28 de febrero de 2011

El sueño americano en marcha... en el mundo árabe

Fernández y Khadafi: "Dos militantes políticos" (¿?)
"Cuando a un líder la única forma que le queda para permanecer en el poder es la violencia masiva contra su gente, ha perdido toda legitimidad y debe hacer lo que es correcto para su propio país, debe irse ya". Con esta frase, el "pacifista" Presidente de los Estados Unidos Barack Obama pidió públicamente la inmediata retirada de Muammar Khadafi, supremo líder político de Libia, que por estos días está enfrentando una revuelta popular en su propio país.

La opinión del primer mandatario estadounidense quedó manifestada en un comunicado emitido desde la misma Casa Blanca tras un reunión que mantuvo con Ángela Merkel, canciller de Alemania. Más tarde, la Secretaría de Estado de los EE.UU. se mantuvo en sintonía con lo dicho horas antes por Obama, anunciando “Estamos rápidamente tomando decisiones para responsabilizar al gobierno de Libia por su violaciones a los derechos humanos y estamos movilizando una fuerte respuesta de la comunidad internacional a través del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”. Por ende, conocida la opinión del (circunstancial) líder del país de Tío Sam, podemos decir que la suerte del líder libio está ya echada.

Luego de más de 40 años ininterrumpidos en el poder, Muammar Khadafi se ve en apuros al observar con pavor como los grupos rebeldes a su régimen ya han tomado varias ciudades y pueblos de su país y avanzan decididos sobre Trípoli, la ciudad capital de Libia. Las fuerzas militares gubernamentales se han trenzado en sangrientos combates con los rebeldes, dejando como saldo decenas de muertos y una gran crisis socioeconómica. Una vez más, los pobres se matan entre ellos mientras los poderosos miran todo por televisión e Internet. Atrincherado en su bunker, Khadafi ya ha anunciado que, pese a las crecientes presiones de Estados Unidos y otros países, resistirá hasta la muerte.
Luego de asumir el poder en 1969, Muammar Khadafi se avocó a hacer de Libia un país sin influencia extranjera para lo que adoctrinó severamente a nuevas generaciones en base a una ideología nacionalista y, claro está, centrada  en su propia persona. Con una actitud mesiánica propia de los líderes personalistas, no le tembló el pulso para censurar a toda su oposición y sofocar salvajemente cualquier rebelión en su contra. Su rebeldía al imperialismo le valió ser tildado rápidamente de terrorista y fue acusado de perpretar atentados en distintos puntos del mundo; siendo Ronald Reagan el Presidente de EE.UU., Khadafi quedó aislado políticamente en la escena internacional y Libia pasó a ser el blanco de bombardeos de la U.S. Army que mataron despiadadamente a decenas de inocentes. Para permanecer en el poder, Khadafi se vio obligado a ceder y anunció públicamente que eliminaría sus temidas armas de destrucción masiva, por lo que Libia fue "reinsertada en el mundo", al punto en que este país colaboró en la lucha de los EE.UU. contra el "terrorismo". A la final, Khadafi no resultó ser tan "revolucionario" porque aceptó sin chistar hacer los deberes que le impuso el imperialismo para resistir aferrado al poder y lograr que su patrimonio personal crezca exponencialmente.

Hasta no hace mucho tiempo, Khadafi era elogiado por los Estados Unidos. En el año 2008, el entonces primer mandatario norteamericano George W. Bush envió una nota en donde felicitaba al líder libio "por sus esfuerzos para lograr la estabilidad en el mundo" y expresaba su deseo de "intensificar la cooperación entre sus países para la estabilidad y la seguridad en el mundo, considerando que ambos son miembros del Consejo de Seguridad de la ONU".

Acá en Sudamérica, Khadafi tiene sus admiradores. El histriónico Presidente de Venezuela Hugo Chávez supo elogiar a su par libio en varias oportunidades, de hecho fue uno de los invitados de honor en la celebración de los 40 años que Khadafi llevaba en el poder en Libia. En medio de las últimas tribulaciones del líder libio, Chávez escribió en Twitter "Viva Libia y su Independencia! Gadafi enfrenta una guerra civil!!".

En el año 2008, Cristina Fernández encabezó una gira oficial por el Norte de África y terminó comparándose (y elogiándose a si misma, cuándo no) con Khadafi cuando aseveró “yo y el líder de su nación (... el burro adelante), hemos sido militantes políticos desde muy jóvenes, hemos abrazado ideas y convicciones muy fuertes con un sesgo fuertemente cuestionador al status que siempre se quiere imponer para que nada cambie y nada pueda transformarse”.  Hasta el momento, el Gobierno Nacional no se ha pronunciado acerca de los acontecimientos en Libia, nada se ha dicho de el violento accionar de las milicias leales a Khadafi, teniendo en cuenta lo que aquí se considera como "represión"... de todas maneras, otra cosa no podemos esperar de nuestra Presidente ya que tampoco condena la dictadura de los Hermanos Castro en Cuba.

Lo cierto es que las tropas estadounidenses están próximas a Libia esperando la orden de Washington para atacar Trípoli y no parar hasta asesinar a Khadafi y a todos sus acólitos. La Unión Europea ya acordó una serie de sanciones contra Libia, para así atosigar más aún al régimen (y al pueblo) libio... ¡qué gente extraña!: sembrarán el hambre en el pueblo con esas medidas pero, a la vez, quieren presentarse como sus salvadores.


¿Vientos de cambio en el mundo árabe?

A fines de enero pasado, el mundo era testigo de el caos popular suscitado en Egipto que terminó forzando la salida de Mohamed Hosni Mubarak de la presidencia de ese país africano.

Mohamed Mubarak gobernaba Egipto desde el año 1982, luego de que su antecesor en el cargo, Anuar el Sadat, fuera asesinado y sostuvo su poder gracias a su alianza estratégica con los Estados Unidos e Israel... Durante tres décadas, Mubarak fue un útil alfil de los intereses estadounidenses e isrealíes en Medio Oriente, llegando a interceder a favor de los hijos del Tío Sam en el mundo árabe. Así, Egipto fue recompensado por su fidelidad recibiendo generosas ayudas económicas y militares a cambio de mantener un Estado Laico, despreciando cualquier influencia del Islam y con el firme compromiso de no agredir los intereses de Israel. Es por eso que no fue casualidad que, en 2009, Egipto fue el primer país islámico que Obama eligió para visitar como primer mandatario de EE.UU.; tampoco fue casual que, recientemente, Benjamín Netanyahu, primer ministro isrealí, haya sido casi el únido líder que pidió que Mubarak siga en el poder egipcio.

Otro tanto aconteció con Zine El Abidine Ben Ali, Presidente de Túnez, quien se vio obligado no solo a dimitir sino a abandonar su país, presionado por el caos popular provocado por ciertas agrupaciones que exigían su renuncia. Este político fue formado militarmente en Francia y Estados Unidos, Ben Alí ganó las elecciones presidenciales en 1989 con el ¡¡99,27%!! de los votos a su favor y logró la reelección en 1994 con el ¡¡99,91%!! de los sufragios de la ciudadanía tunecina; en el año 2002, reformó la Constitución para poder ser reelegido indefinidamente y, en 2009, logró su última reelección con el ¡¡89,62%!! de las preferencias del electorado. Ben Alí mantuvo fluidas relaciones con Estados Unidos y, para congraciarse, proscribió en su país a partidos de izquierda y, con el discurso de preferir un "Estado Laico", cerró las puertas del Estado tunecino a musulmanes.

Hasta hace poco, Mubarak no era un "dictador" para Occidente...
es simple de entender: era un dócil alfil del eje sionista-estadounidense
De repente, el mundo occidental rasgaba sus vestiduras ante el totalitarismo de Mubarak, Ben Alí y Khadafi como si ayer hubieran asumido la suma del poder en Egipto. 

El término más recurrente en los analistas políticos de este lado del mundo es "Revolución" y, en segundo término, "Democracia".

En el 2009, desde Egipto, Obama pidió a los estados islámicos que se "democraticen" y, ya en este año, Hillary Clinton completó la "profecía" yanqui anunciado que el mundo árabe "está harta de unas instituciones corruptas y unos regímenes políticos estancados". A la luz de los hechos, podemos ver que los pueblos árabes terminan complaciendo los reclamos de EE.UU. con estas "revoluciones".

Semejante hipocresía hace pensar que Estados Unidos está muy interesado que lo ocurrido en Egipto y Túnez se haga extensivo a otros países de Medio Oriente que, por cuestiones religiosas y económicas, no son siempre dóciles a los atropellos de los hijos del Tío Sam y de Israel. Asimismo, desde la Ciudad de Miami, los disidentes cubanos se animan a soñar en voz alta anhelando que ese fenómeno se haga extensivo hasta La Habana y se termine con más de cincuenta años de opresión castrista. De esta manera, la globalización se convierte en una herramienta nada despreciable para los que quieren imponernos un Nuevo Orden.

Hemos visto que los países que no son las consideradas primeras potencias han fluctuado cíclicamente entre democracias y dictaduras que, salvo rarísimas excepciones, han contado con el aval de Washington. Los que hoy pontifican sobre "democracia" y "libertad", no hacen pocos años apañaron sangrientos regímenes totalitarios. Los que se presentan como los paladines de la democracia son los que no permiten que en su país hayan simpatizantes con partidos de izquierda. Los que hablan de "libertad" son los mismos que tratan a inmigrantes latinos y a los de raza negra como seres humanos despreciables. Los que hoy dicen horrorizarse por el terrorismo son los mismos que justifican todas sus atrocidades y matanzas de cientos de inocentes en cualquier punto del mundo.

Entonces, si es nada menos Estados Unidos quien ruidosamente celebra estas "revoluciones" en el mundo árabe, ¿debemos creer entonces que es lo mejor para esos pueblos?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ESTADOS UNIDOS LLEVA MÁS DE UN SIGLO ARMANDO Y DESARMANDO A SU PALADAR EL T.E.G. (TECNICAS DE ESTRATEGIA DE GUERRA) PARA ELLOS SIEMPRE FUE UN JUEGO QUE TRAE BENEFICIOS ECÓNOMICOS PARA SU PAÍS, SIEMPRE HICIERON DE LA GUERRA UN NEGOCIO,NO QUEDAN MUCHAS SALIDAS PARA PAISES SUBDESARROLLADOS COMO EL NUESTRO,QUE PRODUCIR MATERIA PRIMA Y CRECER ECONOMICAMENTE VENDIENDO PARA PAISES QUE SE EMPOBRECEN DEBIDO HA ESTOS CONFLICTOS,SOLO ESPERO QUE EN NUESTRO PAÍS SE ENCUENTRE A LA ALTURA DE SOLUCIONAR CONFLICTOS INTERNOS PARECIDOS, LLEGADOS AL CASO

Pablo de Córdoba dijo...

El documental Zeitgeist Addendum resume más o menos ese aspecto. Se puede ver en youtube o videogoogle

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