martes, 8 de marzo de 2011

Aggiornar o no aggiornar, ¿es la cuestión en la Iglesia?

Nicolás Alessio, sacerdote "rebelde"
Una nueva polémica se suscita en la Iglesia Católica a partir de la publicación de la sanción que, a poco menos de un año de iniciado el correspondiente juicio canónico, el Tribunal Interdiocesano de Córdoba le impuso a José Nicolás Alessio, cura párroco de San Cayetano del Barrio Altamira de la capital cordobesa, prohibiéndole dispensar Sacramentos y presidir la Santa Misa debido a que no solo apoyó públicamente el polémico proyecto de "matrimonio" para personas del mismo sexo, sino que desafió públicamente a sus autoridades eclesiásticas.

Siempre ávida de polémicas y con lo tentador que es pegarle a la Iglesia, la prensa concurrió rápidamente a entrevistar al Padre Nicolás Alessio para conocer su parecer sobre la sanción que se le impuso.

Al respecto, al ser interrogado por el Diario Clarín, este sacerdote de 53 años de edad opinó que "Estaba en el cálculo de mis posibilidades, pero no tan rápido ni con tanta dureza. Me han condenado y expulsado por opinar distinto. Y tenga en cuenta usted que esa misma Iglesia ni siquiera le ha puesto una sola amonestación a sacerdotes pederastas como el Obispo (Edgardo Gabriel) Storni, que vive cómodamente aquí en La Falda, en las sierras de Córdoba; o a (Julio César) Grassi: ambos con condenas judiciales por abusar de menores. Tampoco hubo sanción para (Christian) von Wernich, condenado por delitos de lesa humanidad. Da la impresión entonces que esta iglesia tolera a torturadores y violadores en sus filas; pero no a quien piense diferente y se anime a decirlo en público". En declaraciones radiales, el prelado cargó duramente contra Monseñor Carlos José Ñáñez afirmando "Me parece una actitud patética del espiscopado y de la Diócesis de Córdoba porque demuestran su intolerancia entre los que piensan distinto y son muchos los temas en los que uno puede pensar distinto a la Iglesia. Esta jerarquía no lo entiende así y son muchos los obsecuentes y obedientes como fue Ñáñez; a Ñáñez le digo que sea libre, que no tenga miedo de pensar por sí mismo y que no sea alguien que acata órdenes, que tenga un poco de dignidad" y desafió "Para esta jerarquía hay que ser obediente y obsecuente, como fue Ñáñez. No voy a acatar esto. Si alguien me pide que lo confiese o le dé la extrema unción, lo voy a hacer".

Como era de esperarse, se multiplicaron rápidamente las voces de apoyo para con Alessio (en contrapartida, los que defienden a la Iglesia Católica no tienen espacio en los medios masivos de comunicación...) tanto en Internet como a través de la prensa misma. En tal sentido se pronunció la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGByT) que, a través de un comunicado, expresó "la misma jerarquía de la Iglesia Católica que cubrió y avaló con silencio los crímenes más aberrantes durante la última dictadura militar ahora muestra su cara de más intolerancia expulsando a las voces disidentes".

El año pasado, en medio de toda la controversia nacional, el Padre Alessio participó en diversas actividades para apoyar al eficaz lobby homosexual que terminó imponiendo una ley que tenía un mayoritario rechazo en la sociedad argentina. En una clara actitud desafiante a jerarquía eclesiástica, mientras la Iglesia exhortaba a rechazar el "matrimonio" para personas del mismo sexo, no tuvo problemas en decir que casaría a parejas homosexuales. Además de sembrar más divisiones en el seno de la Iglesia Católica, Alessio aprovechó para descargar sus resentimientos contra el Obispo Carlos Ñáñez, su superior inmediato, cuando lo calificó de “fascista, retrógrado, e incapaz de entender de diversidad”. No contento con ello, Alessio no solo que desobedeció sino que disparó contra la Iglesia sosteniendo que “Le preocupa mucho más saber quién se mete en la cama con quien, pero nunca salió a marchar para defender la mesa de los obreros, de los desocupados, ni de los más pobres” y anunció su diáspora cuando sentenció Es una Iglesia monárquica, cerrada y autoritaria a la que ya no quiero pertenecer. En cambio, hay otra iglesia con un modelo fraterno, popular, cercano a la gente, de la que no me voy a ir”.

Al menos desde el pasado año, Nicolás Alessio está trabajando como "asesor" de los diputados nacionales enrolados en el Frente Cívico que lidera Luis Juez. En efecto, según informó oportunamente el Diario La Voz del Interior, en el sitio web de la Cámara de Diputados de la Nación, se informa que este polémico integra la Planta Transitoria y su número de legajo es 721292 y su Categoría es la 12. Justamente, quien acusa de inmoralidad a la Iglesia Católica, estaba violando el Código de Derecho Canónico que prohibe a los clérigos aceptar cargos públicos y participar activamente en partidos políticos o en la dirección de asociaciones sindicales. Con el sueldo que percibe en el Congreso de la Nación, Alessio dice que puede tener un sustento digno y, con la repercusión mediática que logró, no descarta lanzarse a la arena política...

En Julio de 2010, ante las continuas provocaciones, Monseñor Ñáñez decidió iniciar un juicio canónico contra el Padre José Nicolás Alessio. Se dispuso que hasta tanto se expidiese el Tribunal, Alessio no tenía permitido ejercer público de su ministerio sacerdotal, algo que el díscolo prelado nunca cumplió. Hoy se conoció el veredicto y se armó el revuelo.



Debemos tener en cuenta que las enseñanzas de la Iglesia no son anticuadas ni modernas, son atemporales y nunca respondieron a las modas ni a las circunstanciales corrientes de pensamientos. No es Dios quien debe amoldarse al ser humano sino que es exactamente lo contrario: es mirándose en Dios que el ser humano descubre quien es.

Respecto a la homosexualidad, la postura de la Iglesia Católica Apostólica Romana se fundamenta en las Sagradas Escrituras (son abundantes los pasajes bíblicos en donde se condenan las prácticas homosexuales) y es muy clara: se rechaza la homosexualidad... pero no a los homosexuales.

Sabemos que en la Iglesia Católica no son pocas las personas que no dan un buen testimonio de Cristo, sean sacerdotes, laicos o religiosos. La Iglesia Católica es una institución que está integrada por personas con defectos y virtudes aunque, desde la fe, sabemos que está santificada por Dios. Si la Iglesia ha resistido embates de todo tipo a lo largo de dos mil años no fue por mérito de los que la integramos sino porque es el mismo Dios quien la sostiene. Lamentablemente, las malas noticias de la Iglesia son las que ocupan espacios en los medios y no así ocurre con el trabajo apostólico que, silenciosamente, hacen a diario miles de católicos en todo el mundo.

Como cualquier sacerdote, Alessio estuvo varios años formándose como seminarista en los que, además de tener la oportunidad de repensar su decisión de consagrasarse como clérigo, habrá podido estudiar a fondo las Sagradas Escrituras y el Magisterio de la Iglesia Católica. Nadie es obligado a ser sacerdote o religioso y, por ende, cualquiera que ingresa a un seminario es libre para, posteriormente, rehusarse a recibir la ordenación sacerdotal.

Sabrá muy bien Alessio, como cualquiera de los bautizados, que la Iglesia Católica nunca funcionó ni funciona como un partido político: no prima "la voluntad del pueblo" (en realidad, para ser sinceros, en los partidos políticos poco y nada importa el bien común) sino la Voluntad de Dios que está canalizada a través de la Biblia, la Tradición y, también, el Magisterio de la Iglesia, todo bajo la paternidad espiritual del Papa. Alessio debería recordar que, en la ceremonia de su ordenación sacerdotal, hizo libremente los votos de obediencia con los que se compromete a someterse a las autoridades eclesiásticas.

Claro que es respetable que él pueda tener una postura asumida en cuanto a la homosexualidad y al "matrimonio" entre personas del mismo sexo. Inclusive, cualquiera puede no creer en lo que está escrito en la Biblia... en el caso de Alessio, opino que se equivoca feo cuando lo hace desde su investidura de sacerdote católico. Es también lamentable la falta de caridad con la que se expresó para con Carlos Ñáñez y actúa cobardemente cuando pretende minimizar su error escudándose en las miserias de otros sacerdotes.

Ojalá Alessio pueda continuar en paz y feliz en donde él decida estar pero que lo haga sin vomitar resentimientos contra la Iglesia... para juzgar las miserias de esta institución (y de todos los seres humanos) está solo Dios.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

TODOS CREEMOS TENER AUTORIDAD MORAL PARA HACER CRITICAS, LA CUESTIÓN ES QUIEN TIENE REALMENTE ESA AUTORIDAD MORAL? HOY CRITICAMOS A LA IGLESIA PORQUE ES FÁCIL PEGARLE, PERO TAMBIÉN ES FÁCIL PEGARLE AL CURITA ALESSIO, TENDRIAMOS QUE ACTUAR UN POCO CON MAS HUMILDAD Y ACEPTAR OPINIONES QUE QUIZAS NO NOS SIMPATICEN, O NO PERTENEZCAN A NUESTRAS CREENCIA, JUZGARLO ES ENTRAR AL MISMO JUEGO

Alejandro Becerra dijo...

Muy bueno!

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