martes, 18 de enero de 2011

El hambre y las ganas de comer

Por estos días, escuchamos y leemos en distintos medios de comunicación las insulsas acusaciones que se lanzan mutuamente Aníbal "Baúl" Fernández y Elisa María Avelina Carrió. El Jefe de Gabinete hace gala de su verborragia (¿?) disparando descalificaciones a cuanto opositor se le cruce, mientras que la diputada nacional se arroga un papel mesiánico en medio de todas las catástrofes que predice.

Luego del bochornoso incidente que protagonizaron unos argentinos en España cuando fueron detenidos transportando 900 kgs. de cocaína en un avión que partió desde Buenos Aires, la sombra del lavado de dinero y el narcotráfico volvió a extenderse sobre todo el kirchnerismo. Un nuevo episodio lamentable (y seguramente, también impune) que enreda al perverso negocio de la droga y al mundillo político argentino.

Carrió aprovechó el bochorno para salir a declarar en contra del Gobierno. Nuevamente, la errática dirigente chaqueña volvió a vincular difusamente al bueno de Aníbal Fernández con el narcotráfico... aunque sin animarse a concurrir a la Justicia para presentar pruebas y que, al menos, se investigue.

Por su parte, Fernández sintió que a su juego lo llamaron y se prendió a este estúpido juego de declaraciones cruzadas que no llevan a nada. Nuevamente trató a Carrió de "desquiciada" y de otras cosas más que no vale la pena citar. No es nada nuevo que, mientras ha estado en este Gobierno, el ex Intendente de Quilmes hizo mucho para que el narcotráfico avance en nuestro país, contaminando la vida de tantísimos argentinos. Desde alentar fanáticamente la despenalización del consumo de estupefacientes, desmantelar radares que facilitan vuelos clandestinos de los que lucran con esos venenos y apañar policías corruptos, Aníbal Fernández es un alfil más que importante para los zares de la droga.

Los argentinos sabemos que siguen sumándose confusos episodios en donde el kirchnerismo queda seriamente sospechado de tener estrechas relaciones con dinero proveniente del narcotráfico. Desde que estalló el escándalo del tráfico en aviones de la empresa Southern Winds durante el Gobierno que lideró el hoy mártir de la Patria Néstor Kirchner, pasando por los oscuros fondos que financiaron la campaña electoral que llevó a Cristina Fernández a ser Presidente de la Nación, se sucedieron hechos que nunca quedaron claros como el Triple Crimen de General Rodríguez que destapó el comercio ilegal de efedrina y la Mafia de los Medicamentos, el transporte de marihuana en movilidades del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, como así también la instalación de cárteles que operan en la Ciudad de Buenos Aires.

Las consecuencias de este (prolijo) descalabro las vemos en nuestras calles: cada vez más niños, adolescentes y jóvenes caen en el infierno de la drogadicción. De hecho, no hace mucho la Organización de la Naciones Unidas publicó un informe en el que sitúa a la Argentina en el primer puesto de cantidad de consumo de cocaína en Latinoamérica.

Ahora bien, al margen de declaraciones que solo sirven para titulares de noticieros y de diarios, ¿alguien se anima a ponerle el cascabel al gato?, ¿alguien quiere realmente parar esta locura?, ¿por qué la Sra. Elisa Carrió no entrega a la Justicia los nombres y apellidos de los mafiosos?... Mientras eso no pase, todos estos episodios meramente mediáticos no serán más que pura espuma... y, lo que es peor, así, todos siguen jugando a favor de los narcotraficantes.

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