A más de un año de haber derrotado al kirchnerismo en las elecciones para legisladores nacionales, la oposición aún busca la manera de capitalizar su victoria de cara al año 2011. Más que generar una propuesta alternativa de gobierno, el anti-kirchnerismo basa su accionar en responder tardíamente a cada medida que impulsa la Presidente Cristina Fernández.Después de peleas insulsas, como no se hacía desde la última campaña proselitista, todos se pusieron de acuerdo buscando un tema para acorralar al kirchnerismo: en el Congreso de la Nación, se presentó el proyecto para llevar la jubilación a un mínimo del 82%, algo que se dispuso en el año 1958 a través de la Ley 14499 pero que, en contadas oportunidades, fue respetado.
Teniendo en cuenta que el oficialismo no cuenta con mayoría en ninguna de las dos Cámaras, en la Casa Rosada pegaron el grito en el cielo cuando supieron de esta iniciativa. El Ministro de Economía Amado Boudou convocó rápidamente a una conferencia de prensa en donde cargó contra legisladores opositores por "no decir de donde se sacaría el dinero necesario" como así tambíen afirmar que “No hay país en el mundo que tenga el 82% móvil, excepto Luxemburgo”.
Verborrágico como siempre, el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández dijo "La oposición es un puchero a la española que está tratando de encontrar una posición que saque una ventaja politiquera presentando proyectos demenciales y bochornosos" y, como si él tuviera una trayectoria intachable en la política, aprovechó para criticar a algunos dirigentes opositores como al Senador Nacional Gerardo Morales de quien afirmó "le tocó estar en el gobierno con (Fernando) De la Rúa, (Domingo) Cavallo y (Patricia) Bullrich, le sacaron el 13 por ciento a los jubilados" y del Diputado Nacional Felipe Solá que "cuando fue gobernador bonaerense entre 2005 y 2007, mientras el Estado nacional aumentaba el 53 por ciento la jubilación mínima, él la aumento 0 en la provincia". Al bueno de Fernández habría que hacerle recordar que mientras Solá era un inepto Gobernador de Buenos Aires, él estaba en el mismo espacio político junto a Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. De paso, Fernández compartió con Cavallo su militancia en el menemismo.
Por su parte, el inefable Ministro del Interior "Flopi" Randazzo dio su parecer no sin antes dejar muy bien a la Presidente Fernández cuando sostuvo "A quién no le gustaría pagar el 82 por ciento móvil. A la Presidenta le gustaría pagar el 100 por ciento" y, sobre las consecuencias macroeconómicas que traería la implementación del 82% móvil en las jubilaciones, Randazzo pronosticó que "de poner en práctica el proyecto de la oposición, elevando el haber jubilatorio mínimo al 82 por ciento móvil entraríamos en un déficit de casi el 12% del Producto Bruto Interno y entraríamos en un espiral de inflación". Repentinamente, un alto funcionario kirchnerista como Randazzo pronunció "inflación", la palabra tabú para el oficialismo.
Con la violencia dialéctica que la caracteriza, la Diputada Nacional Elisa María Avelina Carrió dijo que "hay plata suficiente para pagar el 82%" y dedicó unas palabras al Ministro Boudou aseverando “fue corrupto cuando manejó la caja de la Anses y va a seguir siendo corrupto ahora que es ministro de Economía”. Como acostumbra la Sra. Carrió, sus dichos resultaron ser solo meros eufemismos ya que no dio mayores precisiones de dónde habría que sacar el dinero necesario ni tampoco habló de denunciar por corrpción a Boudou ante la Justicia.
Quien fue una de las primeras voces en escucharse a favor de la iniciativa opositora fue, cuando no, el Vicepresidente de la Nación Julio César Cleto Cobos que afirmó "La prioridad en este país la tienen que tener los niños y los jubilados. Fijando la prioridad, hay que hacer todo el esfuerzo, no sólo de la seguridad previsional, sino también de aquellos recursos que merecen reordenarse, reorientarse, como es el tema de subsidios, del transporte, empresas que producen grandes déficit" y hasta sacó pecho sosteniendo que "como gobernador fijé la recuperación del 82 por ciento móvil para los jubilados".
A su vez, desde su sitio web oficial, un Domingo Felipe Cavallo ya alejado del poder criticó a la actual oposición por presentar un proyecto "demagógico" porque comprometerá a los futuros jubilados cuando "los beneficios devengados excedan largamente los recursos del sistema previsional" y se permitió aconsejar a “la oposición, en particular la que aspire a gobernar desde diciembre de 2011, debe evitar que promesas imposibles de cumplir, entendible políticamente ante tanta demagogia y mentiras del Gobierno”.
Para hablar de una supuesta aplicabilidad del famoso 82% móvil, no solo que habría que hablar con los números de las cuentas fiscales en la mano sino que habría que contar con la decisión política de la Presidente para reasignar fondos.
De todas maneras, no hace falta ser Magíster en Economía para notar que la población activa de nuestro país que está aportando al sistema previsional es ampliamente superada por la pasiva, cuya situación se ha visto gravemente amenazada con la incorporación de alrededor de 1.500.000 personas que no aportaron nunca pero que ahora se les permite cobrar una jubilación. Hoy en día el Salario Mínimo Vital y Móvil llega a los $ 1.500 mensuales, mientras que la jubilación mínima es de $ 895 por mes; es decir, con las cifras que hoy manejamos, la jubilación es apenas el 59, 67%, bastante lejos del 82% que hoy quiere imponer la oposición: de llegar a ser ley la aplicabilidad de ese piso para las jubilaciones, los haberes mensuales mínimos del sector pasivo treparían hasta los $ 1.230.
Lo cierto es que pasa el tiempo y esa Ley 14499 sin sin poderse cumplir y, debido a ello, el Estado Nacional sigue acumulando juicios y fallos en su contra de parte de jubilados que reclaman por lo que, guste o no reconocerlo, está legislado. Lamentablemente, no tenemos un gobernante o un legislador con las agallas suficientes para terminar con esa "industria" de juicios contra el Estado que solo sirve para endeudar más aún a nuestro país.
Tal como hizo la Presidente Fernández, en materia económica, la oposición carece de visión a mediano y largo plazo. El heterogéneo espectro Anti-K solo se basa en una supuesta situación conyunturalmente favorable para imponer una ley que podría comprometer las finanzas a futuro.Para entender ésto de administrar la cosa pública como un bien de todos, podríamos trazar un paralelismo con lo que es la economía hogareña: una familia que tiene un modesto nivel socioeconómico ansía mejorar rápidamente su situación, ¿le conviene echar mano en sus ahorros y tomar todos los préstamos que encuentre para darse un circunstancial mejor pasar?, ¿qué sucede cuando el dinero se acaba?.
A todos nos puede resultar muy simpático que nos prometan aumentos de sueldos y jubilaciones y eso tal vez puede ser posible tomando dinero de algún lado, ya sea de reservas, ahorros o préstamos... pero debemos tener la mirada más amplia y actuar con responsabilidad, ¿podremos hacerlo preservando las fuentes genuinas de los ingresos públicos?, ¿podremos gastar más sin comprometer el dinero de futuras generaciones de argentinos?... ¿o le haremos el juego a nuestros políticos de turno y nos sumaremos a sus fiestas de despilfarros?















